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Sáb, Jul

Ex-empleados de programas de prevención del VIH en Nepal incursionan en el trabajo sexual tras recortes de USAID

Internacionales
Antiguos colaboradores de iniciativas de prevención del VIH en Nepal se han visto forzados a dedicarse al trabajo sexual para subsistir, luego de que la reducción de fondos de ayuda exterior de Estados Unidos provocara la pérdida de sus puestos. Entre los afectados se encuentran personas transgénero que previamente desempeñaron roles cruciales en la educación y detección del VIH. La discriminación y la escasez de oportunidades laborales han limitado sus opciones para generar ingresos.

HETAUDA, Nepal.- Quienes antes trabajaban en programas de prevención del VIH en Nepal, afirman haber tenido que optar por el trabajo sexual para sobrevivir, después de perder sus empleos a raíz de los recortes en el apoyo económico de Estados Unidos. Entre los damnificados se encuentran individuos transgénero que por años se desempeñaron como consejeros, educadores comunitarios, asistentes de salud y promotores de pruebas de detección del VIH en poblaciones de alto riesgo. Una vez desempleadas, varias de ellas señalaron que la discriminación por su identidad de género y la falta de oportunidades profesionales les dejaron pocas alternativas para obtener ingresos.

Una investigación de The Associated Press calcula que alrededor de cien ex-empleados LGBTQ+ de organizaciones humanitarias comenzaron a ejercer el trabajo sexual luego de que las entidades para las que colaboraban perdieran el financiamiento estadounidense. El medio entrevistó a quince ex-trabajadores, quienes narraron haber sufrido violencia, abusos y encuentros sexuales sin protección desde que empezaron a ofrecer estos servicios para cubrir sus necesidades básicas.

Entre los testimonios se encuentra el de Rubi Lama, una mujer transgénero de veintiocho años que durante nueve años se dedicó a labores de prevención y acompañamiento a trabajadores sexuales. Lama explicó que buscó empleo durante varios meses, pero se encontró con rechazo y acoso debido a su identidad de género. Ante la escasez de ingresos, comenzó a ofrecer servicios sexuales en una carretera de Hetauda.

Una de las organizaciones más perjudicadas es Blue Diamond Society, dedicada a la atención de minorías sexuales y de género, que recibía aproximadamente el ochenta y cinco por ciento de su presupuesto de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, conocida como USAID. La interrupción de estos recursos resultó en la suspensión de servicios en veinte clínicas y el despido de doscientos sesenta y dos de sus trescientos cincuenta empleados, según portavoces de la organización. La entidad también dejó de suministrar medicamentos de profilaxis preexposición, conocidos como PrEP, a más de mil doscientos usuarios y redujo las pruebas gratuitas de VIH y la distribución de preservativos y lubricantes. Estas medidas han generado inquietud entre especialistas y organizaciones comunitarias, ya que restringen el acceso de las poblaciones vulnerables a herramientas esenciales para prevenir nuevas infecciones.

Organizaciones humanitarias estiman que cerca de treinta y cinco mil personas perdieron sus empleos en Nepal como consecuencia de la disminución de los fondos estadounidenses. A nivel global, los recortes vinculados con el desmantelamiento de USAID habrían provocado la eliminación de más de doscientos ochenta y un mil puestos de trabajo, la mayoría ocupados por individuos fuera de Estados Unidos. Expertos en salud pública advierten que la interrupción de los programas podría incrementar los contagios de VIH entre trabajadores sexuales y miembros de la comunidad LGBTQ+. En Nepal, las campañas comunitarias, las pruebas de detección y los servicios preventivos habían contribuido a reducir cerca de un setenta y seis por ciento las nuevas infecciones entre dos mil diez y dos mil veinticuatro.

Un informe de la Fundación para la Investigación del Sida, amfAR, indicó que los cambios en los programas financiados por Estados Unidos causaron el cierre de más de mil setecientos centros de atención y la pérdida de unos dieciséis mil empleos en cuarenta y seis países. El documento también señaló que los recursos destinados a la prevención del VIH disminuyeron un cincuenta y uno por ciento entre los años fiscales dos mil veinticuatro y dos mil veinticinco.

El Departamento de Estado estadounidense ha justificado los cambios argumentando que la asistencia exterior fue reorganizada para mejorar su eficiencia y fomentar una mayor contribución de otras naciones. Sin embargo, organizaciones comunitarias sostienen que restablecer los servicios requerirá tiempo y advierten que cada día sin programas de prevención aumenta el riesgo de nuevas infecciones y deja a cientos de trabajadores sin alternativas económicas.