Seguidores del movimiento Hezbolá protestaron este viernes en diversas localidades del Líbano, manifestando su completo desacuerdo con el reciente pacto de paz marco entre Israel y Líbano, mediado por Estados Unidos. Los manifestantes consideran que este acuerdo representa una capitulación ante Israel y socava la postura histórica de la resistencia libanesa. Las movilizaciones ocurrieron poco después de la firma del convenio, diseñado para establecer las bases de una paz duradera y fortalecer la estabilidad fronteriza.
En Beirut, partidarios del movimiento chií Hezbolá salieron a las calles este viernes en varias regiones del Líbano para expresar su rechazo al entendimiento marco de paz alcanzado entre los gobiernos de Israel y Líbano, bajo la intermediación de Estados Unidos. Durante las movilizaciones, los participantes manifestaron su oposición al convenio, argumentando que constituye una cesión frente a Israel y atenta contra la posición histórica de la denominada “resistencia” libanesa. En ciertas áreas, se reportaron bloqueos de caminos y otras acciones de protesta, mientras las fuerzas de seguridad permanecían desplegadas para evitar incidentes de mayor magnitud.
Las manifestaciones tienen lugar pocas horas después de que ambas naciones suscribieran en Washington un acuerdo marco impulsado por Estados Unidos, cuyo propósito es sentar las bases para una paz duradera y reforzar la estabilidad en la frontera entre ambos países. Entre los aspectos considerados se incluyen la retirada progresiva de las fuerzas israelíes de sectores del sur del Líbano, el fortalecimiento del Ejército libanés y el establecimiento de un sistema de coordinación para supervisar la ejecución del pacto.
Hezbolá, una organización política y armada con respaldo iraní, había rechazado el acuerdo incluso antes de su rúbrica y advirtió que cualquier intento de aplicar medidas relacionadas con su desarme o sin su consentimiento podría desencadenar una severa crisis interna en el país. El acuerdo representa el acercamiento diplomático más significativo entre Israel y Líbano en décadas, aunque su puesta en marcha enfrenta desafíos considerables debido a las profundas divisiones políticas dentro del territorio libanés y a la influencia que Hezbolá mantiene en amplias zonas de la nación.