Una experta en comunicación ha señalado que República Dominicana experimenta un cambio fundamental en su panorama político, impulsado por la emergencia de figuras del entretenimiento y las redes sociales que aspiran a cargos públicos. Según su análisis, las plataformas digitales ya no son solo foros de discusión, sino espacios cruciales para forjar liderazgos, donde la influencia en línea rivaliza con las estructuras partidistas tradicionales. Este fenómeno plantea interrogantes sobre los nuevos criterios para la selección de candidatos y sus implicaciones para la gobernanza.
La profesional de la comunicación Madelin Peña ha afirmado que la nación está experimentando una metamorfosis en su praxis política, caracterizada por la creciente prominencia de figuras del ámbito del entretenimiento y de las plataformas digitales que buscan postularse para cargos de elección popular. En un escrito de opinión, Peña argumenta que los medios digitales han trascendido su función inicial de foros para el debate público, convirtiéndose en escenarios capaces de generar nuevos liderazgos, donde el reconocimiento y el alcance en línea empiezan a competir con los mecanismos tradicionales de los partidos políticos.
La autora menciona como ejemplo la reciente declaración del artista urbano Sujeto Oro 24, quien ha hecho oficial su intención de ser candidato a diputado por Santo Domingo Este, representando al Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). Para Peña, esta situación va más allá de estos ejemplos específicos y evidencia una modificación en la manera en que los partidos eligen a sus aspirantes. En este sentido, ella cuestiona si elementos como la cantidad de seguidores en redes sociales o la habilidad para crear tendencias están adquiriendo mayor relevancia que la formación académica, la trayectoria profesional o las propuestas legislativas.
“La democracia no debe establecer exclusiones por la ocupación de una persona. Un artista, un influencer o un creador de contenido posee el mismo derecho constitucional a aspirar que un abogado o un médico. El verdadero criterio de selección no debería ser la notoriedad, sino la aptitud”, expone la comunicadora en su texto.
Peña también advierte que, si bien esta tendencia no es exclusiva de República Dominicana y se ha observado en otras naciones, el servicio público demanda conocimientos sobre legislación, gestión del Estado, presupuesto nacional y supervisión de los fondos públicos, responsabilidades que, a su juicio, requieren más que solo popularidad en plataformas digitales.
Finalmente, la articulista considera que el verdadero reto no reside en que personalidades de las redes sociales incursionen en la política, sino en que las organizaciones políticas prioricen la popularidad por encima de la preparación al momento de configurar sus listas electorales. “El algoritmo ya interviene en la discusión pública. Ahora queda por ver si también empezará a redactar las normas. Porque, al fin y al cabo, los 'me gusta' causan impresión… pero son los votos los que deciden el gobierno”, concluye.