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Mié, Jul

El seguimiento de superyates: La tecnología AIS revela la ubicación de los millonarios en el mar

Tecnologia
Tras el debate generado por el seguimiento de jets privados, una tendencia similar emerge en el ámbito marítimo. Miles de aficionados utilizan el Sistema de Identificación Automática (AIS) para rastrear los movimientos de los superyates más lujosos del mundo. Esta tecnología, diseñada para la seguridad naval, ahora permite conocer el paradero de algunas de las mayores fortunas, planteando cuestiones sobre la privacidad de los propietarios.

Cuando Elon Musk tomó medidas contra las cuentas que monitoreaban los desplazamientos de su jet privado, se abrió una discusión aún vigente sobre la pertinencia de que se pueda seguir los movimientos de una persona a través de datos públicos. Mientras la atención se centraba en el aire, en el mar se desarrollaba un fenómeno similar: miles de entusiastas rastrean las rutas de los superyates más exclusivos del planeta, gracias a la tecnología de seguridad marítima. Lo que originalmente se concibió para prevenir colisiones y facilitar rescates, se ha transformado en una herramienta que revela la posible ubicación de algunas de las personas más ricas del mundo.

La tecnología que impulsa este fenómeno se denomina AIS (Sistema de Identificación Automática). Según la Organización Marítima Internacional (OMI), todas las embarcaciones de cierto tamaño deben estar equipadas con este sistema, que transmite constantemente datos como la identidad del barco, su posición, velocidad, rumbo y estado de navegación. Este transpondedor fue ideado para mejorar la seguridad del tráfico marítimo y apoyar las operaciones de búsqueda y rescate. Sin embargo, la expansión de internet y de las redes de recepción terrestres y satelitales ha modificado completamente el alcance de esta tecnología. Plataformas como MarineTraffic recopilan estas señales AIS y muestran la posición de las embarcaciones casi en tiempo real. En pocos segundos, es posible saber dónde se encuentra un yate, qué ruta sigue o cuál ha sido su historial de movimientos reciente.

Al igual que ocurre con los aficionados a fotografiar aviones cerca de los aeropuertos, la pasión por fotografiar barcos existe desde hace décadas. Los conocidos como ship spotters suelen acudir a puertos, estrechos o zonas de tráfico marítimo para capturar imágenes de embarcaciones particularmente llamativas. No obstante, Internet ha transformado esta actividad. Ya no es necesario esperar a que un barco aparezca en el horizonte; basta con consultar una aplicación para saber dónde está amarrado o fondeado. Un claro ejemplo es SuperYachtFan, una plataforma que ha evolucionado hasta convertirse en una base de datos especializada en propietarios de superyates, estructuras societarias y localización de embarcaciones. Según explica la propia plataforma, actualmente reúne información sobre más de 1.600 propietarios de yates. Esto significa que, en la práctica, el interés ya no reside únicamente en el barco, sino que parte de su atractivo también recae en sus ocupantes.

Como se planteó con el seguimiento en tiempo real de los jets privados de los millonarios, la exposición de estos datos de posicionamiento podría generar un problema para la privacidad y la seguridad de los adinerados propietarios de estos superyates. De hecho, en diciembre de 2004, la OMI abordó la cuestión, señalando que "la publicación en la web mundial o en cualquier otro lugar de datos AIS transmitidos por buques podría ser perjudicial para la seguridad y protección de los buques". Dos décadas después, los datos AIS siguen siendo accesibles desde numerosas plataformas de seguimiento y permiten localizar embarcaciones privadas prácticamente en cualquier parte del mundo. La misma tecnología que previene colisiones entre barcos también facilita saber dónde pasa sus vacaciones el propietario de un superyate de cientos de millones de dólares.

La consecuencia lógica de esta exposición pública es que algunos propietarios intentan reducir su visibilidad. La forma más sencilla es apagar el transpondedor. El caso del Launchpad de Mark Zuckerberg generó controversia precisamente por esta razón: apagó su baliza para intentar ocultar su verdadero paradero. Sin embargo, la normativa internacional es bastante clara al respecto y establece que los barcos equipados con AIS deben mantener el sistema activado en todo momento, salvo en situaciones excepcionales contempladas por acuerdos o normas internacionales relacionadas con la protección de información de navegación. Esto no implica una sanción internacional automática por incumplir esta recomendación, pero la aplicación de la normativa depende de las autoridades marítimas nacionales y del Estado de bandera correspondiente. Según el historial de sanciones, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ya ha impuesto multas por este motivo que superan los 20.000 euros.