Un individuo disfrazado del Joker fue detenido en los encierros de San Fermín por infringir las normativas de seguridad y convertir la carrera en contenido viral. Este incidente subraya la creciente tensión entre la tradición de la fiesta y el uso de dispositivos de grabación para buscar la viralidad en redes sociales, lo que ha llevado a un endurecimiento de los controles policiales en Pamplona para preservar la seguridad de los corredores.
Un participante en los encierros de San Fermín, conocido como el “Joker” por su maquillaje y atuendo, logró captar la atención, aunque su protagonismo culminó en detención. Vestido de blanco con pañuelo y faja roja, alpargatas y camisa, su maquillaje de Joker y cabello verde le daban un aspecto desquiciado. Su arresto y la propuesta de sanción no se debieron a una cuestión de mal gusto, sino a la transgresión de la ordenanza pública de Pamplona al convertir el encierro en contenido para redes sociales. Tras subirse a un balcón y realizar una "performance" tanto en la plaza como durante las carreras, la Policía Municipal lo redujo y detuvo.
Este caso es un reflejo de un fenómeno en auge. Las fiestas centenarias de San Fermín se han transformado en un gran escenario para plataformas como TikTok, Instagram y YouTube. Cada mañana, numerosos corredores persiguen una imagen viral, mientras la Policía Municipal intensifica sus controles para evitar que la carrera se vuelva aún más peligrosa. El uso de teléfonos móviles y gafas inteligentes sigue estando prohibido.
De hecho, este auge de creadores de contenido ha provocado un cambio en la estrategia de vigilancia. Anteriormente, el problema eran los teléfonos móviles; la Policía Municipal solía "invitar" a los corredores a abandonar el recorrido si los usaban, sin requisarlos. Sin embargo, la situación ha evolucionado. La aparición de gafas inteligentes capaces de grabar video desde la perspectiva del corredor ha alertado a las fuerzas policiales. En solo tres encierros de San Fermín 2026, la Policía Municipal confiscó 54 gafas de grabación. Todas incumplían el artículo 11 de la Ordenanza, que prohíbe el uso de cualquier dispositivo de imagen o sonido sin autorización explícita. Esta infracción se considera grave y puede acarrear multas de entre 601 y 6.000 euros.
El individuo detrás del disfraz del Joker, según ha documentado El País, es Lacey Mrzena, quien llegó a Pamplona desde Chicago, Illinois, ya con el cabello teñido de verde y la cara maquillada. Apasionado por el villano de DC Comics, se hace llamar Straighdroplace. Su detención se produjo después de tocar a los toros, desafiar a los agentes municipales y reincidir a pesar de las advertencias policiales.
La Policía enfatiza que el disfraz en sí no constituye una infracción. Lo que es sancionable (y fue sancionado) son las conductas que comprometen la seguridad de los demás corredores. Las normas para los 850 metros de recorrido, que separan a los toros de los cientos de personas que corren, están claramente establecidas tras años de revisiones: cualquier prenda, objeto o comportamiento que dificulte la carrera debe ser retirado para mantener el "buen orden y seguridad del encierro".
Cada vez se registran más expulsiones y sanciones. El "Joker" es solo uno de muchos casos. La Junta Local de Protección Civil confirmó varias denuncias durante las fiestas por motivos como llamar la atención de las reses a gritos, subirse a elementos urbanos o grabar mientras se corría sin permiso ni licencia. Cualquier distracción puede provocar una caída en cadena entre decenas de corredores, lo que representa el verdadero peligro. Estos objetos pueden ser requisados, el corredor expulsado y se puede iniciar un expediente sancionador. Si la persona reincide o desobedece las órdenes de los agentes, puede ser detenida y multada con sanciones que "dependen del criterio de peligrosidad y personas implicadas según cada caso", según explican desde la Udaltzaingoa.
El algoritmo de las redes sociales incentiva el riesgo. Con videos que, incluso replicados, superan la media de visualizaciones en TikTok, infringir la ordenanza en Pamplona parece rentable para algunos. En los últimos años, proliferan videos que buscan ser cada vez más espectaculares en fiestas populares o eventos multitudinarios, utilizando incluso drones y editando la velocidad para asemejarse a contenido deportivo profesional. En San Fermín, el incentivo es evidente: un video grabado a pocos centímetros de un toro puede acumular millones de reproducciones en cuestión de horas. Cuanto más extrema parece la escena, mayor es su difusión. Este incentivo choca con la filosofía original del encierro. El Joker es solo un ejemplo de un fenómeno al que muchos se unen simplemente por experimentar "qué es eso del encierro" desde dentro.
La Policía Municipal reconoce que la tecnología evoluciona más rápido que los controles, que muchos evaden, similar a las revisiones en exámenes con nuevos detectores de radiofrecuencia. Cada año surgen nuevos dispositivos de grabación más pequeños y difíciles de detectar. Las gafas inteligentes son el último ejemplo, precedidas por las GoPro y cámaras similares. Mientras tanto, las autoridades mantienen el mismo mensaje: correr exige hacerlo sin cámaras, sin móviles y sin elementos que distraigan a los participantes. La viralidad no es una excepción. El “Joker” probablemente desaparecerá al finalizar San Fermín y reaparecerá el próximo año. Esto se debe a que el fenómeno actúa como un imán para cualquier fiesta multitudinaria que sirva como escaparate global. Y porque, en la práctica, es extremadamente difícil evitar que alguien esté dispuesto a arriesgarse a una multa —o algo peor— por conseguir el video perfecto.