Anthropic, el laboratorio de IA con fines de beneficio público, se prepara para su salida a bolsa en noviembre con un plan estratégico para mantener el control de sus fundadores. A pesar de su compromiso inicial con la responsabilidad y el beneficio a largo plazo de la humanidad, la presión de los accionistas podría amenazar estos principios. Para contrarrestar esto, los siete cofundadores han ideado una estructura que les permitirá conservar una influencia decisiva en la dirección de la empresa.
Anthropic no opera como una corporación mercantil convencional. Desde su establecimiento el 26 de enero de 2021, este laboratorio de inteligencia artificial (IA) está registrado como una Corporación de Beneficio Público (PBC). Esta designación implica que sus directivos deben equilibrar los intereses económicos de los accionistas con los de las personas impactadas por las actividades de la empresa. Adicionalmente, sus estatutos establecen que su objetivo primordial es contribuir al beneficio público.
Dario Amodei, director general de Anthropic, junto con otros portavoces de la compañía, han afirmado en diversas ocasiones que su propósito fundamental es desarrollar y mantener sistemas de IA de manera responsable, asegurando el beneficio de la humanidad a largo plazo. Aunque estas intenciones son loables, la inminente salida a bolsa de este laboratorio, programada para mediados de noviembre, podría poner en riesgo los principios que guiaron a sus fundadores al separarse de OpenAI y establecer la compañía.
La dirección de Anthropic ha ideado un plan para conservar el poder de decisión una vez que la empresa comience a cotizar en bolsa. La potencial presión de los accionistas podría comprometer sus principios fundacionales, y para prevenirlo, los siete cofundadores, incluyendo a los hermanos Daniela y Dario Amodei, han diseñado una estructura que les otorgará el control conjunto del 50,1% de los derechos de voto en ciertas decisiones corporativas. El método que emplearán para lograr este objetivo es bastante ingenioso.
Siguiendo un modelo similar al de Palantir, Anthropic separará el control administrativo y estratégico de la compañía de la propiedad económica de sus acciones. El mecanismo que hará posible este plan se centra en la Founder LLC (Sociedad de Responsabilidad Limitada del Fundador), una entidad que agrupará a Dario Amodei, director general de Anthropic, a su hermana Daniela Amodei, presidenta de la compañía, y a los otros cinco cofundadores.
Esta entidad recibirá una única acción de clase F, que es una acción especial que concentrará el 50,1% del poder de voto en las decisiones sometidas a los accionistas. Este mecanismo es muy similar al utilizado por Palantir para proteger el control de sus fundadores, por lo que, en realidad, no es una estrategia novedosa, aunque sí es relativamente inusual. Dario Amodei tendrá una participación económica relativamente modesta, pero la estructura de voto le permitirá ejercer una influencia significativamente mayor de la que le correspondería por su porcentaje de propiedad.
Por otro lado, este diseño se alinea perfectamente con el compromiso de los fundadores de donar el 80% de su participación económica a organizaciones benéficas. Además, Anthropic está considerando la posibilidad de otorgar a sus empleados un tipo especial de acciones que les servirían para deshacer empates en votaciones igualadas. Esta decisión, si finalmente se implementa, fortalecerá el equilibrio de su estructura de gobierno, aunque el control de los fundadores seguirá siendo un pilar central.
No obstante, el plan de Anthropic conlleva riesgos. La firme retención del control del laboratorio que los fundadores pretenden mantener podría disuadir a algunos potenciales accionistas, quienes quizás no vean con buenos ojos tener una capacidad de influencia muy limitada. Adicionalmente, la salida a bolsa no eliminará la tensión entre la necesidad de ser rentable y la de preservar la seguridad de la IA. Su estructura busca permitir que la dirección renuncie a oportunidades comerciales para priorizar la seguridad, pero no está claro cómo reaccionarán los accionistas si este tipo de decisiones afectan negativamente sus resultados financieros a corto plazo.