Estados Unidos y Arabia Saudita han formalizado un pacto para el desarrollo de un programa nuclear civil en el reino, abriendo la posibilidad al enriquecimiento de uranio para energía. Este 'Acuerdo 123' requiere la aprobación del Congreso estadounidense y se enmarca en un escenario de creciente fricción regional con Irán, un rival clave de la nación árabe.
El pasado miércoles, Estados Unidos comunicó la formalización de un entendimiento con Arabia Saudita, cuyo objetivo es establecer una iniciativa nuclear de índole civil en el país. Esta medida posibilita el enriquecimiento de uranio con propósitos energéticos y se produce en un período de escalada de disputas con Irán, el adversario regional más significativo de la monarquía árabe.
El convenio, denominado como “Acuerdo 123”, precisa aún la validación del Congreso de Estados Unidos para su implementación efectiva. El texto fue rubricado por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y por el ministro de Energía saudita, Abdulaziz bin Salman, conforme a la información divulgada por la administración estadounidense en una declaración oficial. “Pueden tener la plena certeza de que estos pactos cumplen con las más elevadas exigencias en materia de seguridad y de no proliferación nuclear, al mismo tiempo que se basan en la tecnología nuclear más avanzada y en los científicos de mayor prestigio a nivel global, todos ellos desarrollados aquí mismo, en Estados Unidos”, puntualizó Wright.
El comunicado no proporcionó el contenido completo del acuerdo, pero afirmó que el programa persigue “objetivos pacíficos” y que está comprometido con la “no proliferación nuclear”. Adicionalmente, señaló que el pacto otorgará a las corporaciones estadounidenses un acceso preferencial al ámbito de la energía nuclear generada en Arabia Saudita. La rúbrica se lleva a cabo en un entorno de intensificación de las discrepancias con Irán, el principal competidor regional de Arabia Saudita, y mientras Washington prosigue sus esfuerzos para restringir las capacidades nucleares de Teherán, nación que asegura que su programa es exclusivamente para fines pacíficos y niega estar desarrollando armamento nuclear.