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Mié, Jul

Robots Trepadores: La Innovación China que Transforma los Trabajos en Altura y Reduce Riesgos Laborales

Tecnologia
China está liderando la innovación en robótica industrial con el desarrollo de robots capaces de adherirse a superficies verticales y realizar trabajos peligrosos en altura. Estas máquinas, conocidas como 'robots Spider-Man', están diseñadas para reemplazar a los operarios humanos en tareas de alto riesgo como soldadura, limpieza o inspección en entornos industriales, mejorando la seguridad y eficiencia. Empresas como Shihe Robotics están a la vanguardia de esta tecnología, atrayendo inversiones significativas.

En las últimas semanas, ha circulado un video que muestra a un robot escalando la superficie curva de un tanque metálico, adherido a la chapa como una lapa, mientras pule y elimina el óxido sin necesidad de intervención humana en altura. Aunque esto puede parecer sorprendente en muchas regiones, en China, diversas empresas ofrecen robots especializados en trabajos de altura. Esta situación ha motivado la exploración de las novedades en esta escena de robots industriales.

La máquina mencionada al inicio pertenece a Shihe Robotics, una empresa china reconocida internacionalmente como RobotPlusPlus (o Robot++). Esta compañía es una de las muchas que lideran el sector de los robots 'trepaparedes' o 'robots Spider-Man' para tareas en altura.

Estos robots tienen la capacidad de adherirse a superficies verticales, curvas o incluso techos, ya sean de metal, hormigón o vidrio, y moverse por ellas para ejecutar tareas como soldadura, limpieza, pintura, inspección o eliminación de óxido. El objetivo principal es reemplazar a los operarios que actualmente trabajan colgados de arneses, andamios o cestas elevadoras en entornos como cascos de barco, torres eólicas, tanques químicos o fachadas de rascacielos, donde un error o una ráfaga de viento podría tener consecuencias fatales.

Shihe Robotics fue fundada en 2015 por Xu Huayang, doctor por la Universidad Tsinghua, una de las instituciones técnicas más prestigiosas de China. Huayang creció cerca del río Shihe, en la provincia de Henan, y decidió enfocar su carrera en la robótica para trabajos de riesgo en altura después de una experiencia inicial en Tsinghua. Según el medio especializado HTX Insights, el producto que impulsó la tracción comercial de la empresa fue un robot para eliminar el óxido de los cascos de los barcos, una tarea peligrosa y muy laboriosa en la industria de reparación naval. Con este robot, Shihe logró una eficiencia entre cinco y seis veces superior a la del trabajo manual y una cuota significativa en el mercado chino.

Shihe ha completado varias rondas de inversión. El portal chino 36Kr informó que la compañía cerró una ronda Pre-A de 20 millones de yuanes, liderada por el fondo de capital riesgo de Baidu, con una valoración post-inversión de 120 millones de yuanes. Más recientemente, según HTX Insights, Shihe completó una ronda Serie C de varios cientos de millones de yuanes, liderada conjuntamente por Qianggang Capital y Zhongji InnoLight, con la participación de Guangxi Investment Capital, Guohai Securities, Junton Capital y su inversor histórico Fosun RuiZheng. Es evidente el interés inversor en la robótica, y en este caso, se observa un gran número de empresas e inversores privados que han encontrado un nicho en estos robots industriales trepamuros, especialmente porque resuelven un problema real de seguridad en trabajos en altura.

El propio fundador de Shihe explicó a 36Kr que estos robots ya tienen sentido comercial en numerosos escenarios, incluyendo la eliminación de óxido en costados de barcos, el pintado por pulverización de tanques químicos, la inspección de calderas de centrales térmicas, el mantenimiento de torres eólicas, la limpieza de paneles solares, la inspección de tuberías o la limpieza de fachadas de edificios. Este conjunto de tareas, según sus cálculos, representa un mercado de unos 60.000 millones de yuanes al año solo en China.

La empresa fabrica su gama bajo la denominación "HML". La "H" corresponde a modelos pesados con una capacidad de carga superior a 100 kg, diseñados para tareas como esmerilado o soldadura. La "M" se refiere a modelos de carga media, con aproximadamente 60 kg, pensados para pulverizar agua o pintura en labores de desoxidación y recubrimiento. Según datos de la propia compañía, sus robots alcanzan una velocidad de desplazamiento de 10 metros por minuto, con un rendimiento medio del doble que el de un operario humano y a la mitad de coste.

No existe un único método para que estos robots se adhieran a las superficies. Algunos utilizan imanes permanentes cuando la superficie es metálica, como el casco de un barco o una torre eólica de acero. Otros recurren a la succión por vacío, que es útil en vidrio, hormigón u otros materiales no magnéticos. Un tercer grupo imita a las lagartijas geco, con almohadillas de microfibras que se adhieren por fuerzas moleculares sin dejar residuos. Un artículo publicado en Journal of Field Robotics destaca que estos robots se han convertido en equipamiento esencial para el mantenimiento de infraestructuras en altura, la inspección industrial a gran escala y la respuesta a emergencias.

Existen muchas otras empresas en este sector. En Shenzhen, opera AKA Robotics con su gama "WallHiker", especializada en robots que se adhieren a las torres eólicas mediante un doble sistema de cables y adsorción magnética permanente. Estos robots son operados de forma remota desde el suelo para reducir el riesgo de los técnicos que trabajan con cuerdas a gran altura. El pasado mes de junio, China Daily informó que un equipo de la Universidad de Ingeniería de Harbin (compuesto por ocho personas, entre profesores y estudiantes de unos veinte años) desplegó en una planta eólica de Nanjing un robot trepador que, en lugar de imanes, utiliza succión. Esto le permite adherirse a metal, vidrio y otras superficies lisas sin dañar los recubrimientos protectores de las torres, y puede cargar hasta cinco kilos de equipo de inspección capaz de detectar grietas, óxido y otros defectos. Uno de sus responsables, el profesor Zhang Lanyong, comentó que "el crudo invierno de Heilongjiang complica enormemente la inspección de las instalaciones eléctricas" y que trepar manualmente a las torres "es muy arriesgado", mientras que el robot resiste bajas temperaturas y vientos fuertes.

Fuera de China, el ejemplo más conocido es Gecko Robotics, una compañía estadounidense nacida en el entorno de Carnegie Mellon en 2016 que ha llevado esta tecnología al terreno militar. Según el medio especializado chino Zhidongxi, Gecko ha firmado un contrato para desplegar sus robots trepadores, sensores fijos y sistemas de inteligencia artificial en dieciocho buques de la Flota del Pacífico de la Marina estadounidense, incluyendo destructores y buques anfibios, con máquinas capaces de escalar cascos, moverse por tanques de lastre, nadar y volar en espacios confinados. La propia empresa alcanzó, según ese mismo medio, una valoración de 1.250 millones de dólares tras cerrar en junio de 2025 una ronda Serie D de 125 millones de dólares, lo que demuestra que el interés por estos robots no es exclusivo de China, aunque es allí donde conviven más fabricantes y aplicaciones industriales.

El sector de los robots trepaparedes, según sus propios protagonistas, es aún muy joven. El fundador de Shihe señala que el mercado se encuentra en una fase muy temprana, con muchos escenarios de uso aún por explorar. No obstante, las rondas de financiación, los contratos militares y los robots ya operativos en múltiples escenarios industriales son ejemplos claros del especial interés por este tipo de máquinas, lo que sugiere que es muy probable que en el futuro se observen cada vez más.