El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha respondido a los cuestionamientos sobre la operación de seguridad en Haití, destinada a hallar a cuatro militares salvadoreños extraviados. El mandatario desestimó las predicciones de fracaso y manifestó su confianza en que la misión culminará con éxito, apoyándose en sus convicciones religiosas.
San Salvador. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, respondió a los comentarios negativos acerca de la acción de seguridad ejecutada en Haití para encontrar y rescatar a cuatro militares salvadoreños desaparecidos. El mandatario ignoró las predicciones de un desenlace fallido para la operación y garantizó que confía en lograr la victoria. En una publicación en su perfil de X, el líder afirmó haber recibido múltiples mensajes, análisis y opiniones que alertan sobre las diferencias entre las bandas haitianas y las organizaciones criminales que operaban en El Salvador, así como sobre los peligros de confrontar a grupos fuertemente armados en un entorno complicado. Bukele sostuvo que las advertencias de una posible derrota no modificarán la postura de su administración. Además, atribuyó a su fe la seguridad en el resultado de la operación y citó el pasaje bíblico Deuteronomio 28:7, que alude al triunfo sobre los adversarios. “Todos los que se han unido a esta causa son personas de fe y hemos puesto esta misión en manos de Dios“, escribió el gobernante, quien también aseguró que las pandillas haitianas no lo amedrentarán con sus amenazas.
La publicación fue una respuesta a un comentario del médico y analista dominicano Humberto Salazar, quien sugirió en X la posibilidad de que Haití se transformara en el «Waterloo» político y militar de Bukele, haciendo referencia a los riesgos de trasladar a ese país la estrategia empleada por El Salvador contra las pandillas. Salazar argumentó que las circunstancias de seguridad, las características de las organizaciones delictivas y el desconocimiento del terreno haitiano representan obstáculos para las fuerzas salvadoreñas. También rememoró casos anteriores de intervenciones internacionales en Haití que, en su opinión, no consiguieron resolver de manera definitiva la crisis de seguridad.
La controversia surge después de que Bukele anunciara el 21 de octubre una iniciativa militar para rescatar a cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños que desaparecieron tras una emboscada ocurrida el 18 de octubre en la zona de Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe. Los cuatro formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), una misión internacional respaldada por las Naciones Unidas para apoyar las labores de seguridad en Haití. El mandatario exigió que los cuatro fueran liberados con vida y sin heridas, y advirtió que la respuesta podría intensificarse si no eran entregados en esas condiciones. El Salvador envió efectivos de fuerzas especiales a Haití para reforzar las actividades de búsqueda, mientras la fuerza multinacional y las autoridades haitianas mantienen operaciones en la zona. Hasta los últimos informes disponibles, no se había confirmado la ubicación ni el estado de los cuatro salvadoreños.
La operación se desarrolla en medio de una profunda crisis de seguridad en Haití, donde las bandas mantienen el control de vastas áreas y constituyen un desafío para las autoridades locales y las fuerzas internacionales. El desenlace de la misión y la ubicación de los cuatro militares serán cruciales para evaluar el alcance de la operación salvadoreña en territorio haitiano.