El geólogo Osiris de León ha enfatizado la importancia de revisar las construcciones en la República Dominicana, luego de que un colapso en Venezuela cobrara vidas. El experto destacó que los edificios en el país caribeño no son inmunes a fallas estructurales y subrayó la necesidad de implementar medidas preventivas para salvaguardar la vida de los ciudadanos.
El geólogo dominicano Osiris de León ha hecho un llamado urgente para que se realice una inspección minuciosa de los inmuebles en la República Dominicana. Esta solicitud surge a raíz de un trágico derrumbe en Caracas, Venezuela, que resultó en el fallecimiento de tres personas y dejó a más de 30 heridas. El experto enfatizó que los edificios dominicanos, especialmente aquellos con más de dos niveles, necesitan ser evaluados para prevenir futuros desastres.
De León explicó que, aunque la República Dominicana no tiene un historial de grandes terremotos similares a los de Chile o Japón, la posibilidad de un sismo significativo es real. Indicó que un movimiento telúrico de magnitud 7.5 o superior podría generar daños considerables en las estructuras, especialmente si no cumplen con los códigos de construcción adecuados. Advirtió que la historia sísmica del país, con eventos como el terremoto de 1946 que afectó Samaná y Nagua, demuestra la vulnerabilidad del territorio.
El especialista también señaló que la ausencia de un terremoto devastador en más de 70 años ha llevado a una complacencia general. "La gente piensa que nunca ocurrirá, pero los sismos no avisan", comentó. Subrayó que muchos edificios en la capital y otras ciudades fueron construidos sin seguir las normativas antisísmicas actuales, lo que los hace particularmente riesgosos. Instó a las autoridades a tomar medidas proactivas, en lugar de esperar una tragedia para actuar.
De León criticó la falta de seguimiento en la aplicación del Reglamento de Construcciones, que fue implementado después del terremoto de Haití en 2010. Mencionó que, si bien la legislación existe, su cumplimiento es deficiente. Hizo un llamado a la sociedad dominicana para que exija a los constructores y a las autoridades el cumplimiento estricto de estas normativas, asegurando que las edificaciones sean seguras y resistentes.
El geólogo también destacó que el tipo de suelo en la República Dominicana, particularmente en áreas como Santo Domingo, es blando y está saturado de agua, lo que amplifica los efectos de los terremotos. Comparó esta situación con la de la Ciudad de México, donde el suelo blando incrementa la intensidad sísmica. Explicó que la cuenca de Santo Domingo, con sus rocas sedimentarias y la presencia de arcilla, hace que el terreno sea propenso a la licuefacción y amplificación de las ondas sísmicas.
Finalmente, De León reiteró la necesidad de una revisión exhaustiva de todas las construcciones, especialmente aquellas que no cumplen con los estándares modernos. Instó a las autoridades gubernamentales a priorizar la seguridad estructural del país, implementando un plan de inspección riguroso y asegurando que las futuras construcciones se adhieran estrictamente a las normativas vigentes para proteger a la población.