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Sáb, Jul

La ciencia detrás del placer de reventar espinillas: una escala para medir el disfrute

Tecnologia
La fascinación por los videos de reventar espinillas divide opiniones, pero la ciencia ofrece una explicación. Este fenómeno se asocia con la liberación de dopamina en el cerebro, un mecanismo de recompensa relacionado con la eliminación de lo doloroso y antiestético. Investigaciones han revelado que existe incluso una escala científica para medir el nivel de disfrute ante estas imágenes.

Los contenidos virales en Internet son variados. Mientras algunos vídeos, como los de gatitos, son universalmente apreciados, otros generan división, como los que muestran el acto de explotar espinillas. Para algunos, estos vídeos son tan satisfactorios como la acción en sí, mientras que para otros, resultan profundamente desagradables.

¿Qué hay detrás de esta atracción por reventar espinillas o ver cómo se hace? Desde la psicología, no es un fenómeno tan extraño, aunque desde la dermatología, puede implicar ciertos riesgos, aunque quizás no tan graves como se piensa.

¿Por qué disfrutamos tanto de explotar espinillas?

Nuestro gusto por reventar espinillas está ligado a la dopamina. Los seres humanos experimentamos placer cuando se libera dopamina en nuestro cerebro. Simplificando, esta hormona domina los sistemas de recompensa, que se activan cuando realizamos acciones beneficiosas para nuestra especie.

Por ejemplo, el sexo es beneficioso para la perpetuación de la especie, y comer chocolate nos proporciona energía. El cerebro no distingue entre lo energético y lo saludable, por lo que genera esa sensación de placer que nos impulsa a repetir la acción. Si tenemos mucho sexo, aumentan las posibilidades de reproducción; si comemos mucho chocolate, tendremos mucha energía. Así funcionan los sistemas de recompensa.

Lamentablemente, no todo lo que activa los sistemas de recompensa es siempre positivo. Las drogas, por ejemplo, pueden generar una sensación de placer sin aportar beneficios reales.

Por otro lado, dejar de sentir dolor también produce placer, lo cual es lógico y beneficioso para nosotros. Además, desde una perspectiva más superficial, lo estético y bello también resulta placentero. Por estas razones, a muchas personas les agrada explotar espinillas. Con un simple acto, eliminan algo doloroso y antiestético, lo que les proporciona una descarga de dopamina.

¿Qué pasa con los vídeos?

El caso de los vídeos que circulan en redes sociales es diferente, ya que somos meros espectadores y no realizamos la acción directamente. Sin embargo, su gran número de visualizaciones demuestra su popularidad, una sensación que no es nueva.

En 2021, un grupo de científicos austriacos investigó por qué tantas personas disfrutan de estos vídeos. Realizaron un estudio con 80 mujeres, de las cuales 38 afirmaron disfrutar de ellos y 42 no. Mediante resonancia magnética funcional, observaron que las participantes que disfrutaban de los vídeos mostraban una mayor actividad en regiones cerebrales asociadas al placer, como el núcleo accumbens.

Posteriormente, en 2024, estos mismos científicos desarrollaron la Escala de Disfrute de Explotar Granos (PPES, por sus siglas en inglés) para evaluar a las personas que experimentan este placer culposo.

El estudio se llevó a cabo en dos fases. En la primera, 104 participantes respondieron preguntas para la evaluación de la escala PPES y vieron vídeos de personas explotando espinillas, con la libertad de avanzar o retroceder. Se confirmó la validez de la escala, ya que las puntuaciones más altas se correlacionaban con una menor tendencia a adelantar los vídeos.

En el segundo experimento, con 501 participantes, se aplicaron la escala PPES y otras escalas de personalidad para determinar los rasgos asociados al disfrute de estos vídeos. Se encontró que las personas con puntuaciones PPES más altas suelen sentir placer ante situaciones de posible peligro o incomodidad en contextos controlados y no amenazantes. Esto no implica que les resulte placentera la muerte, sino la adrenalina de situaciones de riesgo vistas desde una distancia segura. Estas personas también suelen ser aficionadas al cine de terror.

Hasta cierto punto, esta tendencia humana también se relaciona con la supervivencia de la especie. El disfrute ante situaciones de riesgo nos impulsa a observarlas con atención y aprender, por si algún día nos enfrentamos a un escenario similar en la vida real.

Aunque explotar espinillas no es mortal, implica cierto riesgo, por lo que verlo desde fuera, de forma controlada, puede generar una sensación de placer. Si a esto le sumamos la dopamina liberada al ver algo antiestético ser eliminado, se comprende el furor de estos vídeos virales.

¿Cuáles son los riesgos de explotar espinillas?

Hemos visto que las personas que disfrutan de los vídeos de reventar espinillas lo hacen porque perciben una situación de riesgo controlado. No es un salto en paracaídas, pero tiene su componente de peligro. Ahora bien, ¿hasta qué punto es realmente peligroso?

Para responder a esto, Rosa Taberner, dermatóloga del Hospital Son Llátzer (Palma de Mallorca) y miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología, explica la razón de los hilos amarillos que se ven al extraer una espinilla.

La clave reside en la queratina que se acumula en los poros de la piel. “Las espinillas o puntos negros corresponden a lo que los dermatólogos denominamos comedón abierto”, explica. “Cuando esta apertura está más dilatada de lo normal y la secreción de sebo está aumentada, se acumula queratina en ese poro”. La queratina se oxida al contacto con el aire, lo que oscurece la parte superficial, pero su color original es blanco-amarillento, de ahí el color del material que sale al apretar.

Dicho esto, lo ideal es siempre evitar explotar las espinillas o dejarlo en manos de profesionales. Sin embargo, la dermatóloga aclara que no siempre es tan peligroso. “Vaciar mecánicamente esas espinillas, de manera cuidadosa y no traumática, no es necesariamente malo si se hace con cuidado”, explica. Esto se asemeja a las clásicas “limpiezas de cutis”. “Lo que no se recomienda es la manipulación traumática de estas lesiones y, sobre todo, manipular las lesiones más inflamatorias: los nódulos, las pústulas (cuando hay pus) y los granitos rojos”. En estos casos, “solo conseguiremos aumentar la inflamación, las cicatrices y la pigmentación secundaria”.

Muchas veces basta con tratamientos tópicos

¿Cómo se pueden tratar?

Aunque explotar espinillas con cuidado no debería ser arriesgado, las personas que disfrutan de esta práctica a menudo no distinguen entre una espinilla, una pústula o un grano, buscando simplemente saciar su necesidad de dopamina. Por ello, lo mejor es evitarlo y tratar los granos adecuadamente. Generalmente, se prueban primero tratamientos tópicos, como retinoides, peróxido de benzoilo, clascoterona o incluso antibióticos en combinación. “En los casos más graves tendremos que recurrir a los antibióticos orales (suele utilizarse la doxiciclina) o a los retinoides orales, como la isotretinoína”. En mujeres adultas, “el componente hormonal es relevante casi siempre y los tratamientos hormonales pueden estar indicados”. Taberner insiste en que todos estos tratamientos deben ser pautados por un médico.

En resumen, explotar espinillas no es tan perjudicial como se cree, y la necesidad de hacerlo no es tan enfermiza. Todo tiene su explicación. De todos modos, si se puede evitar, es preferible. En cuanto a los vídeos, si los disfrutas, no hay necesidad de evitarlos, pero es mejor no compartirlos con quienes no compartan tus intereses, ya que podrían resultarles desagradables.