El lago de Mendillorri en Pamplona se ha convertido en un hábitat para el galápago de Florida, una especie invasora. A pesar de los esfuerzos de control, que incluyen la captura de cientos de ejemplares, la población sigue siendo significativa. Esta situación representa una amenaza para el ecosistema local y la fauna autóctona, especialmente el galápago europeo, ya que compiten por recursos y la especie invasora posee una mayor capacidad reproductiva.
Recientemente, dos guardas ambientales de Pamplona capturaron dos galápagos de Florida en el lago de Mendillorri. Esta especie, no nativa de la región, podría tener una población de aproximadamente 100 individuos en el lago, según Dani González, uno de los guardas. Esta cifra, aunque alta, es menor que los casi 300 ejemplares, varias carpas y un siluro que se encontraron hace una década cuando el lago fue vaciado.
Cuando el lago de Mendillorri fue vaciado por primera vez en veinte años en octubre de 2016, los técnicos utilizaron pesca eléctrica para capturar a sus habitantes, descubriendo la gran cantidad de especies invasoras. Dada la proliferación del galápago de Florida y su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras a nivel estatal (Real Decreto 630/2013), Navarra implementa desde 2021 una campaña anual de control que comienza en junio. Esta campaña aprovecha la tendencia de estas tortugas a tomar el sol para establecer trampas semanales.
González explica que estas trampas son estructuras cuadradas con dos rampas que las tortugas utilizan para solearse. Una vez que se han calentado y descienden, caen en una red donde quedan flotando. Posteriormente, los guardas las recogen en piragua y las trasladan a Centros de Recuperación de Fauna Silvestre. Aunque en 2016 la captura fue masiva, ahora se realiza de forma gradual, pero la afluencia de galápagos es constante.
La introducción de una especie invasora en un ecosistema es perjudicial, y en este caso, el galápago americano representa una amenaza directa para el galápago europeo (Emys orbicularis), una especie ya amenazada. Ambas especies compiten por los recursos disponibles, como el sol, vital para la regulación de su temperatura corporal.
Además, la capacidad reproductiva del galápago de Florida es considerablemente superior. Pone huevos de mayor tamaño y los machos alcanzan la madurez en cinco años, mientras que los europeos tardan hasta dieciséis. Un estudio ha demostrado que la convivencia entre ambas especies provoca una pérdida de peso y una mayor mortalidad en el galápago europeo, lo que llevó a los autores a recomendar la prohibición de la introducción de tortugas de Florida en los humedales europeos.
El galápago de Florida (Trachemys scripta elegans) llegó a España como mascota y, como ha ocurrido en muchas ocasiones, fue liberado en ríos y lagos una vez que creció demasiado. No solo figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, sino que la lista de la UICN lo considera una de las cien especies invasoras más perjudiciales a nivel mundial.
La situación en Mendillorri no es un caso aislado; su popularidad como mascota y su posterior abandono han resultado en su presencia en la mayoría de los humedales del continente. Solo en Navarra, la campaña de control se ha extendido este año a otros municipios como Tudela, Corella, Funes y Cintruénigo.
Desde el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Ilundáin, los galápagos son trasladados a lugares como la Granja Escuela Basabere o el parque Sendaviva, que cada vez albergan más ejemplares. Aunque la venta y el comercio de esta especie están prohibidos por ley, existe un servicio gratuito para gestionar su entrega de manera adecuada y sin sanciones, evitando así que sean liberados en entornos naturales.
Ana Bretaña de la Torre, directora general de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, enfatiza que "las especies naturales no son un juguete, el medio ambiente no se puede permitir estas intrusiones". La directora señala que "una vez que una especie se implanta en un territorio, erradicarla es especialmente complejo, sobre todo en cauces naturales". Este escenario se aplica no solo al galápago de Florida, sino también al visón americano, que representa una amenaza directa para el visón europeo, cuya mayor colonia en Europa, después de Croacia, se encuentra en Navarra.