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Sáb, Jul

Adquirir una isla en Escocia resulta más económico que un piso promedio en Madrid

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El costo de la vivienda en Madrid ha alcanzado niveles tan elevados que, sorprendentemente, la compra de una isla de 35,9 hectáreas en el archipiélago de las Summer Isles, Escocia, con cabaña y embarcadero, se presenta como una opción más asequible. Esta peculiar comparación subraya la problemática situación del mercado inmobiliario en grandes ciudades, donde los precios superan con creces la capacidad adquisitiva de los ciudadanos.

La isla de Mullagrach, parte del archipiélago de las Summer Isles en la costa noroccidental de Escocia, con una extensión de 35,9 hectáreas, está disponible para su adquisición. Ubicada en el Área Marina Protegida de Wester Ross, cuenta con cuevas, playas, acantilados, una cabaña completamente equipada y un embarcadero.

Aunque la compra de una isla pueda parecer inalcanzable para la mayoría, su precio es inferior al costo promedio de un apartamento de 90 metros cuadrados en Madrid, según datos de Tinsa, una importante empresa de tasación. Esta situación hace que la idea de adquirir una isla no sea tan descabellada si se compara con el mercado inmobiliario madrileño.

No salen las cuentas. La isla de Mullagrach tiene un precio de 350.000 libras esterlinas, equivalentes a aproximadamente 406.000 euros. En contraste, Tinsa informa que el precio medio de la vivienda (nueva y usada) en Madrid alcanzó los 4.605 euros por metro cuadrado en el primer trimestre de 2026, con un aumento anual del 18,07%. Esto significa que un apartamento promedio en Madrid costaría alrededor de 414.481 euros. Datos más recientes de Idealista, de mayo de 2026, indican un precio aún mayor de 5.984 euros por metro cuadrado, lo que elevaría el costo de un apartamento de 70 metros cuadrados a 418.000 euros.

Madrid no es la única ciudad con esta problemática. Basándose en el precio de 400.000 euros para un apartamento de 90 metros cuadrados, la compra de la isla escocesa también resultaría más económica que adquirir una vivienda en ciudades como Donosti o Barcelona.

Por qué es importante. Más allá de la anécdota de la isla, que conlleva sus propias complejidades, esta comparación resalta el descontrolado aumento de los precios de la vivienda, tanto en compra como en alquiler, especialmente concentrado en los grandes núcleos urbanos. Cuando la adquisición de una isla remota es más ventajosa que la de un apartamento urbano de tamaño medio, se evidencia un problema estructural en ciudades importantes como Madrid, Barcelona, Londres, Lisboa o Ámsterdam, donde muchos trabajadores no pueden permitirse vivir.

Es relevante recordar que el salario medio en España fue de 29.540,26 euros por trabajador en 2024. Para reunir el 30% necesario como entrada para una hipoteca, se requeriría destinar íntegramente el salario durante más de cuatro años. Si bien es posible encontrar viviendas asequibles en localidades más pequeñas, estas no suelen ofrecer las oportunidades laborales de las grandes ciudades. Además, la oferta de servicios básicos en las zonas rurales, tras décadas de despoblación y concentración urbana, es deficiente. Esto ilustra la economía de aglomeración en su máxima expresión, donde el valor del suelo se rige por su ubicación en relación con el empleo, los servicios y las redes de transporte, más que por su tamaño o fertilidad.

Contexto. El encarecimiento de la vivienda en Madrid es un fenómeno persistente y no fortuito, explicado por un significativo desequilibrio entre la oferta y la demanda de un bien esencial. Esta situación es común en la mayoría de las grandes ciudades europeas, que concentran cada vez más población y empleo, mientras las áreas rurales se despueblan, como confirma la OCDE.

El resultado es un aumento de los precios de la vivienda urbana debido a la alta demanda y la insuficiencia de oferta, la escasez de vivienda pública y la falta de regulación. En contraste, el suelo rural se estanca o devalúa porque menos personas desean vivir allí. La isla en venta es un claro ejemplo: está aislada y carece de servicios básicos cercanos. De hecho, ofertas similares no son inusuales; según Fotocasa, es posible adquirir una isla desde 320.000 euros, aunque sin construcciones.

En detalle. Diversos mecanismos económicos explican esta disparidad de precios entre la isla escocesa y un apartamento madrileño. En primer lugar, la elasticidad de la oferta: en una gran ciudad, el espacio es limitado y existen restricciones (alturas, patrimonio, etc.) que no aplican o lo hacen en menor medida en áreas rurales remotas. La demanda también difiere: la necesidad de vivir cerca del trabajo hace que la demanda urbana sea inelástica, mientras que la demanda de islas remotas es un bien de lujo con un número reducido de interesados.

Sí, pero. Aunque la comparación entre una isla y un apartamento es llamativa, en la práctica, poseer una isla implica una serie de costes ocultos no accesibles para cualquiera. Más allá de la imposibilidad de hipotecarla, se requiere transporte en barco o helicóptero, no hay servicios médicos ni supermercados, carece de infraestructuras básicas y la cobertura puede ser un problema. Además, en caso de arrepentimiento, encontrar un comprador para deshacerse de ella puede ser complicado.