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Mié, Jul

Pueblo italiano de Varenna impone nuevas normas de decoro a turistas para preservar la convivencia

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El pintoresco pueblo de Varenna, en la región de Lombardía, ha implementado nuevas regulaciones para los turistas con el objetivo de gestionar el alto flujo de visitantes y garantizar una convivencia armónica con sus residentes. Entre las medidas más destacadas se incluye la prohibición de pasear con el torso desnudo o en traje de baño fuera de zonas específicas, así como restricciones para grupos grandes y el uso de altavoces por parte de los guías.

El verano no solo eleva las temperaturas, sino que también incrementa el movimiento de turistas, llenando hoteles, disparando la actividad aeroportuaria y generando tensión en destinos que luchan por equilibrar la vida cotidiana de sus habitantes con el flujo de visitantes. Esta situación es bien conocida en ciudades como Barcelona, Málaga, Ibiza o Tenerife, y también en muchas localidades italianas como Florencia o Venecia. Varenna, un pequeño pueblo de Lombardía, aunque no está tan masificado, recibe suficientes turistas como para que su alcalde haya decidido intervenir, imponiendo normas de decoro. Entre estas reglas se incluye la prohibición de pasear con el torso desnudo y en traje de baño por la villa, bajo pena de multas de hasta 200 euros.

Varenna, aunque no tiene la magnitud de Florencia o Roma, comprende bien las implicaciones de la masificación turística. Su alcalde, Mauro Manzoni, recordó recientemente que, si bien la villa cuenta con solo 650 residentes, cada año acoge a "cientos de miles de visitantes de todo el mundo", atraídos por sus paisajes idílicos. Y es comprensible; Varenna se ubica en la provincia de Lecco, a orillas del lago di Como, y está adornada con casas de pescadores con las montañas de fondo.

El flujo de turistas, si bien genera riqueza, también tensa la convivencia entre los visitantes que buscan unas vacaciones relajadas y los vecinos que mantienen su rutina diaria. Por ello, el Ayuntamiento ha decidido actuar, endureciendo la normativa aplicable a los turistas. Concretamente, el 26 de junio se aprobaron dos modificaciones en su reglamento con el fin de "garantizar una convivencia más armoniosa". Manzoni explicó: "Nos enorgullece recibir cada año a cientos de miles de visitantes. Sin embargo, la calidad de vida de nuestros habitantes no puede sacrificarse en aras del turismo de masas. Estas nuevas regulaciones no nacen del deseo de frenar el turismo, que sigue siendo un recurso crucial para nuestra economía, sino de la necesidad de gestionarlo de forma más inteligente y respetuosa". El alcalde confirmó que los cambios normativos ya han entrado en vigor.

Una de las novedades que ha generado mayor atención, tanto en Varenna como fuera, es la que concierne al código de vestimenta. Queda prohibido pasear por el centro de la villa con el torso desnudo o en traje de baño. Independientemente del calor o de haber salido del lago, a partir de ahora, esta vestimenta solo estará permitida en zonas muy específicas de Varenna: las playas, muelles y embarcaderos. En el resto del pueblo es obligatorio cubrirse. Incumplir esta norma conlleva multas de entre 50 y 200 euros.

No es la única medida que los visitantes de Varenna deberán tener en cuenta. Para evitar la saturación de las calles con grandes grupos, el Ayuntamiento ha establecido que estos deben estar limitados a un máximo de 25 personas. Este es el tope que deberán respetar los turoperadores que organicen excursiones. Durante sus visitas, también se les recordará otra directriz: los guías no podrán utilizar altavoces ni dispositivos que amplifiquen su voz. El propósito es reducir el ruido, una medida ya implementada en Florencia. Precisamente para minimizar las molestias, los grupos deberán transitar por senderos peatonales y se les prohíbe permanecer estáticos en ciertas áreas "particularmente sensibles y concurridas", como Pizetta Brenta, Pizza San Giovanni o Via IV Novembre. Incumplir estas normas no es barato; los guías se exponen a multas de entre 100 y 400 euros, sanción que puede aumentar en caso de reincidencia. Las directrices sobre el tamaño y organización de los grupos solo se flexibilizan para visitas educativas y escolares.

¿Es esto algo novedoso? No, y esa es la parte más relevante. El diario La Repubblica publicó recientemente un reportaje explicando que Varenna no es la única localidad turística de Italia que ha decidido endurecer sus normas para combatir la turistificación. En Eraclea, Favignana, Levanzo o Marettimo (por mencionar algunos casos) también se han actualizado las normativas que prohíben caminar en bañador o bikini por los cascos históricos y áreas comerciales. No es una restricción nueva, pero las autoridades municipales han querido reforzarla, incrementando las multas en algunos casos hasta los 500 euros.

El diario italiano destaca que, por ejemplo, en el centro de Apulia, la prohibición de pasear en bañador o con el torso desnudo no se limita a calles, avenidas y plazas, sino que también se aplica en parques, jardines y el transporte público. Incumplir esta restricción puede costar hasta 500 euros. En otras villas, las medidas van incluso más allá, prohibiendo comer bocadillos o beber cervezas en la calle, tumbarse en bancos o hacerse selfies en miradores. Italia ni siquiera es el único país que ha declarado la guerra a los visitantes que deciden pasearse semidesnudos, en bañador o bikini. En Francia se ha implementado algo similar, y en España, hay ciudades que sancionan severamente pasear por las calles y plazas sin camiseta. Es preferible reservar el torso al aire para piscinas, playas y las zonas autorizadas por la normativa.