Durante el verano, la exposición de los vehículos al sol puede elevar drásticamente su temperatura interior, creando un ambiente incómodo y peligroso para la salud. El club automovilístico alemán ADAC ha investigado las mejores estrategias para combatir este problema, incluyendo el uso adecuado del parasol. Sus hallazgos sugieren que la forma tradicional de colocar este accesorio no es la más efectiva para mantener el habitáculo fresco.
Mañana de playa, visita a un chiringuito y una siesta en la casa alquilada. Suena ideal. Uno sale del chiringuito satisfecho y con esa dulce sensación de despreocupación que llega con el postre, incitándote a pedir un helado de tres bolas. Pero al regresar al coche, la cruda realidad golpea. El sol es inclemente. Tocar cualquier superficie dentro del vehículo puede resultar en quemaduras de segundo grado y la temperatura interior parece inmanejable. "Pero si puse el parasol", podrías pensar. Sin embargo, ¿y si lo has colocado incorrectamente? ¿Y si lo has hecho todo al revés? Esto es lo que sostienen los expertos alemanes del ADAC, una organización similar al RACE en España, reconocida por sus estudios de fiabilidad y su enfoque en todo lo relacionado con los automóviles. Su última publicación es un claro ejemplo de ello.
El club de automovilistas ADAC ha divulgado un artículo explicando las temperaturas que alcanza un coche expuesto al sol y las medidas que se pueden tomar para reducir el calor en su interior. Es crucial considerar que la temperatura del habitáculo no solo es importante para evitar quemaduras al tocar el volante o la palanca de cambios. Según la DGT, conducir en un interior que supere los 30 grados puede tener efectos en nuestro organismo comparables a los de conducir bajo los efectos del alcohol.
Por ello, al llegar a un coche aparcado bajo el sol, es fundamental intentar bajar la temperatura lo antes posible. La mejor estrategia es aplicar lo que se popularizó como "el truco japonés": abrir las ventanas y abanicar el coche con la propia puerta para mover el aire interior y facilitar su salida. Si se utiliza el aire acondicionado, se debe ajustar para dirigir el flujo hacia los pies o el techo, dependiendo de si se está conduciendo o no y si las ventanillas están abiertas o cerradas.
Para facilitar esta tarea, es muy importante tomar precauciones previamente. Una de ellas es, por supuesto, el parasol. Desde el RACC aseguran que su uso puede reducir la temperatura interior del vehículo hasta en 11 grados. Al llegar a nuestro destino, tomamos el parasol, nos aseguramos de que cubra toda la superficie del parabrisas, cerramos el coche y nos marchamos.
¿Es esta la forma correcta? Los expertos del ADAC afirman que no es la mejor manera de actuar. Para demostrarlo, expusieron cinco Dacia Sandero idénticos al sol y buscaron la mejor forma de lograr la temperatura más baja posible en el habitáculo. En su estudio, el coche sin protección alcanzó una temperatura interior de 53ºC (una cifra que podría considerarse baja comparada con las temperaturas que puede alcanzar el interior de un coche en España bajo el sol). La temperatura más baja se consiguió cubriendo el coche con una lona que refleja los rayos solares. Evidentemente, esta opción es la menos práctica debido al tamaño de la lona y las molestias de colocarla y quitarla. Aun así, los 43ºC obtenidos en el interior marcaban una diferencia significativa.
La segunda opción menos eficaz fue colocar un paño blanco sobre el coche, alcanzando una temperatura de 50ºC.
Y aquí radica lo interesante, ya que es la opción más utilizada. Los expertos probaron a colocar el parasol tanto dentro del coche, bajo el parabrisas, como fuera, sobre el parabrisas. El resultado fue que colocarlo sobre el parabrisas redujo la temperatura en 4ºC en comparación con ponerlo bajo el cristal. De hecho, con el parasol sobre el parabrisas, la temperatura se mantuvo en 45ºC, muy cerca de la mejor opción. Por el contrario, el parasol colocado de la manera tradicional dejó la temperatura interior en 49ºC.
Lo cierto es que tiene sentido. Cuando el sol incide directamente sobre el cristal del coche, este se calienta y actúa como una lupa, haciendo que la temperatura en el habitáculo suba aún más. Además, el propio cristal caliente irradia más calor hacia el interior. Por esta razón, no es del todo recomendable comprar un coche con techo solar sin cortinilla si se vive en climas especialmente cálidos, ya que el calor del cristal se proyecta directamente sobre las cabezas de los pasajeros.
Al colocar el parasol en el exterior, sobre el parabrisas, evitamos que los rayos incidan directamente sobre el cristal y, por tanto, se reduce su capacidad para retener el calor y elevar la temperatura. En este caso, lo que debemos hacer antes de irnos es "pillar" unas cintas del parasol al cerrar las puertas para evitar que este salga volando."