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Sáb, Ago

La NASA Desplegará Aviones y Globos Sonda para Estudiar el Eclipse Solar de Agosto

Tecnologia
La NASA ha diseñado una estrategia ambiciosa para el próximo eclipse solar del 12 de agosto, que no será total en Estados Unidos. Incluye el uso de un avión de alta velocidad para seguir la sombra lunar y el lanzamiento de globos sonda desde Islandia y España. El objetivo es investigar de cerca la corona solar y los efectos del fenómeno en la atmósfera terrestre.

El eclipse solar que tendrá lugar este 12 de agosto no ofrecerá su totalidad en Estados Unidos, pero la NASA no tiene intención de desaprovechar la oportunidad. Se ha planificado que un avión vuele a gran velocidad hacia el eclipse para estudiar la corona solar de cerca. Además, investigadores se trasladarán a Islandia y España para lanzar una serie de globos sonda que recopilarán datos valiosos sobre cómo estos fenómenos afectan nuestra atmósfera.

La NASA enviará un avión para seguir la sombra de la Luna, posicionándose directamente sobre el Sol en el aire. Volará a 740 kilómetros por hora, lo que permitirá observar el eclipse durante casi 3 minutos. Desde tierra, la mayor duración de la totalidad se verá en Islandia, superando apenas los 2 minutos, otorgando a los científicos de la NASA un tiempo adicional para el estudio del eclipse solar. Esta no es la primera vez que se realiza una misión de este tipo. En 1973, un equipo de científicos británicos y franceses llevó a cabo un experimento similar en un Concorde a más de 2.500 kilómetros por hora, logrando observar más de una hora de eclipse total.

Como resultado, se puede estudiar con mucho más detalle la corona solar, que solo es visible para nuestros ojos y telescopios durante un eclipse solar. Si bien hoy en día existen instrumentos llamados coronógrafos que simulan el efecto de un Sol eclipsado, el astrónomo David Galadí explicó recientemente que aún hay ciertos parámetros que solo pueden investigarse durante un eclipse.

El avión WB-57 de la NASA estará equipado con un conjunto de cuatro cámaras (SAMI), que capturarán al menos 20 imágenes por segundo de la corona solar en diversas longitudes de onda, tanto visibles como infrarrojas. Esto permitirá investigar cómo se calienta la corona solar y su relación con los vientos solares que, en casos extremos, pueden interferir con las comunicaciones en la Tierra. Este instrumento ya fue utilizado a bordo de otro avión durante el eclipse solar que fue visible en Estados Unidos en 2024, pero ahora incorpora mejoras.

Además del avión WB-57, la NASA planea lanzar varios globos sonda, por lo que algunos de sus científicos viajarán a Islandia y España. En Islandia se lanzarán 80 globos para observar cómo el eclipse afecta la capa límite de la atmósfera, mientras que en España se hará lo mismo con 6 globos equipados con cámaras de 360º, cuya función será estudiar la relación entre el eclipse solar y los niveles de ozono.

En experimentos similares realizados durante el eclipse solar de 2024, se observó que, durante la totalidad, los niveles de ozono atmosféricos se alteran. Esto tiene sentido, ya que el ozono troposférico y estratosférico se forma y se destruye continuamente a través de reacciones fotoquímicas en las que la radiación solar juega un papel fundamental. La cuestión es hasta qué punto son relevantes los ciclos de luz y oscuridad. Una oscuridad excepcional, como la que produce un eclipse, puede ser un momento idóneo para verificarlo. Por ello, en los últimos eclipses se ha prestado especial atención a esta cuestión.

En definitiva, es comprensible que la NASA no quiera perderse este eclipse solar. Muchos lo observaremos para disfrutar por primera vez de este fenómeno único o para repetirlo después de haber experimentado una cierta adicción en ocasiones anteriores. Pero también habrá numerosos científicos con los ojos puestos en el eclipse. Eso sí, los ojos siempre deben estar cubiertos con gafas de protección, ya que las radiaciones UV no distinguen los motivos por los que las miramos.