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Sáb, Ago

Obra de Brueghel el Viejo Revela Conocimiento Zoológico de Murciélagos Depredadores Cuatro Siglos Antes de la Ciencia Moderna

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Una investigación reciente ha desvelado que la pintura 'Aire' de Jan Brueghel el Viejo, datada en el siglo XVII, es mucho más que una obra de arte mitológica. Científicos españoles han descubierto que el cuadro representa con precisión un comportamiento de caza de murciélagos que la ciencia no documentaría hasta el siglo XXI, convirtiendo al artista en un pionero de la zoología. Esta revelación subraya el valor de las obras pictóricas como fuentes de información científica histórica.

En la obra 'Aire', pintada en el siglo XVII por Jan Brueghel el Viejo, se observa a Apolo cruzando el firmamento en su carro, Urania mostrando una esfera armilar y un cielo nublado con numerosas aves. Esta escena mitológica, que en su momento sirvió para demostrar la habilidad pictórica del artista, ha sido ahora reconocida por un grupo de investigadores españoles como un tratado de zoología que se anticipó en 400 años a la ciencia moderna, confirmando que Brueghel el Viejo era también un hábil quirópterólogo.

Más allá de su composición y calidad técnica, 'Aire', un cuadro alegórico pintado hacia 1611 y conservado en el Museo de Bellas Artes de Lyon, destaca por su riqueza en detalles. Un estudio detallado de la institución francesa revela, además de la figura central de Urania, una impresionante cantidad de aves. Los expertos han contabilizado 60 especies distintas, incluyendo avestruces, pavos, cisnes, flamencos, grullas, búhos y gallinas, entre otras criaturas aladas que se posan o vuelan. Entre estas últimas, se identifican tres especies de murciélagos, incluido al menos un Nyctalus lasiopterus o "nóctulo gigante", un gran quiróptero que puede alcanzar 46 cm de envergadura.

Para la mayoría, obras como 'Aire' son principalmente piezas de arte. Sin embargo, algunos han encontrado en ellas algo más: valiosas pistas gráficas para estudiar la fauna de siglos pasados. Este es el caso de Pedro Romero-Vidal, ecólogo de la Estación Biológica de Doñana (EBD), quien emprendió un proyecto para identificar animales en pinturas históricas. Al examinar la obra de Brueghel el Viejo de 1611, un detalle específico capturó su atención: "Nunca había visto una escena similar en ninguna de las muchas pinturas que había examinado", confiesa a Science News.

Lo que intrigó a Romero-Vidal fue un detalle en el margen superior derecho del cuadro, casi en el borde de la composición. Allí, el artista representó un gran murciélago alejándose del resto de las figuras. Esta criatura, creada por los pinceles de Brueghel el Viejo, ha estado visible desde el siglo XVII, pero al analizarla, los expertos del CSIC notaron algo crucial: no vuela solo. Lleva un pequeño pájaro en sus fauces.

"Pedro vio los murciélagos y parecía que uno de ellos era un nóctulo que lleva un pájaro en la boca", explica Miguel Clavero, investigador de la Estación Biológica de Doñana y coautor del artículo publicado en PNAS que detalla el hallazgo. Para comprender el alcance de este descubrimiento, es fundamental saber que la ciencia no documentó hasta bien entrado el siglo XXI cómo los nóctulos cazan aves paseriformes y las devoran en pleno vuelo, lo que posiciona a Brueghel el Viejo como un adelantado a su época.

Como reconoce la propia EBD-CSIC, el cuadro de Brueghel el Viejo revela que "la caza de aves paseriformes por parte de los murciélagos nocturnos ya era conocida en el siglo XVII, 400 años antes de que la ciencia lograra demostrarlo". Los zoólogos obtuvieron las primeras "evidencias sólidas" de que los Nyctalus lasiopterus se alimentaban de pequeños pájaros de paso hace varias décadas, al observar sus heces. Sin embargo, un estudio definitivo sobre su comportamiento no llegó hasta 2025, también de la mano de un equipo científico liderado por la EBD-CSIC. "Logró demostrar que el nóctulo grande, el murciélago más grande de Europa, podía cazar y consumir aves en pleno vuelo", señala el CSIC, recordando que los investigadores captaron por primera vez el sonido de un ejemplar depredando un petirrojo europeo durante el vuelo en Doñana. Esta fue considerada "la primera evidencia directa de este comportamiento", hasta que alguien se fijó en un cuadro de 1611.

Por supuesto, una cosa es representar una escena observada en la naturaleza con pinceles y otra muy distinta es documentar un comportamiento animal con criterios estrictamente científicos. De hecho, el propio CSIC matiza que lo que muestra Brueghel el Viejo en su cuadro "no coincide exactamente" con lo que hoy se sabe sobre estos animales y sus estrategias. "Que lo lleve en la boca como un rapaz es inviable. Los murciélagos de noche se guían por el sonido y emiten llamadas", aclara Elena Tena, una de las científicas que estudió este hábito. "Para ser realista, el murciélago estaría sujetando el ave con las patas traseras y adelantándolas hacia la boca".

Esto, sin embargo, no resta mérito al pintor ni al hecho (confirmado por el CSIC) de que las pinacotecas pueden ser valiosas fuentes para los zoólogos.