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Sáb, Ago

El avance de la electrificación vehicular en Europa: Un análisis regional de las matriculaciones de coches eléctricos en 2025

Tecnologia
La transición hacia la movilidad eléctrica en Europa presenta un panorama diverso, según un análisis de las matriculaciones de coches eléctricos e híbridos enchufables en 2025. Mientras que el continente supera la tendencia global en ventas de vehículos eléctricos, existen marcadas diferencias regionales impulsadas por factores como políticas fiscales, infraestructuras de carga y poder adquisitivo. Este mapa revela una Europa dividida en su adopción de la electrificación vehicular.

Si surgiera la necesidad de adquirir un nuevo vehículo, la elección entre combustión, híbrido o eléctrico se presenta como una decisión compleja. La opción de un coche de segunda mano también es viable, pero la interrogante sobre el tipo de propulsión persiste. La adopción de la movilidad eléctrica está influenciada por políticas fiscales, el desarrollo de infraestructuras y la capacidad económica de los consumidores. Aunque la transición hacia lo eléctrico ya está en marcha, su progreso es desigual en el continente.

El mapa representa el porcentaje de matriculaciones de coches nuevos eléctricos en Europa en 2025, incluyendo tanto vehículos eléctricos puros como híbridos enchufables. Es importante señalar que esta estadística se refiere únicamente a los coches nuevos y no al parque automotor existente, donde los eléctricos solo constituyen aproximadamente el 5%. La elaboración de este mapa es obra de The World in Maps, un proyecto dedicado a la divulgación a través de cartografías e infografías, utilizando el informe Global EV Outlook 2026 de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) como fuente principal.

En Europa, las ventas de coches eléctricos (EV + PHEV) experimentaron un aumento del 30% el año pasado, superando el crecimiento global del 20%, que alcanzó más de 20 millones de unidades. Esto significa que, mientras a nivel mundial uno de cada cuatro coches es eléctrico, en Europa esta proporción es casi uno de cada tres. Europa ha superado a China como el mercado de coches eléctricos con mayor crecimiento, destacando el incremento en países como Alemania, España e Italia. Sin embargo, el mapa muestra una gran heterogeneidad en el continente, en parte debido a las políticas estatales: el apoyo público a los vehículos eléctricos, manifestado en subvenciones directas, incentivos fiscales y exenciones arancelarias, ha disminuido progresivamente en la última década a medida que las ventas aumentaban. A pesar de esto, Dinamarca, Noruega y Turquía mantienen entornos más favorables gracias a sus significativas exenciones fiscales.

Una Europa a dos velocidades

La "Europa eléctrica" está conformada por los países nórdicos y Países Bajos, que registran las cuotas de adopción más elevadas: Noruega (97%), Dinamarca (71%), Suecia (61%) e Islandia (62%). El éxito en estas regiones se atribuye a una alta renta per cápita, una fuerte carga fiscal sobre los combustibles fósiles, exenciones históricas para los vehículos eléctricos y una red de recarga muy desarrollada. Noruega destaca especialmente, donde los coches totalmente eléctricos alcanzaron un récord del 96% de todas las ventas de coches en 2025, aunque a partir de 2026 las ventajas fiscales se han reducido.

Por otro lado, la "Europa del combustible" se encuentra principalmente en el este, con Rusia (2%), Bosnia (5%), Rumanía y Bulgaria (6%) como mercados donde la penetración del coche eléctrico es mínima. Esta situación se debe a un menor poder adquisitivo, una infraestructura de recarga escasa y la ausencia de incentivos fiscales significativos. Croacia, Grecia y gran parte de los Balcanes presentan cifras similares, oscilando entre el 5% y el 15%. Esta región más tradicional se ve afectada por normativas de la UE cada vez más estrictas.

Estos datos son cruciales porque el transporte por carretera es una de las principales fuentes de emisiones de dióxido de carbono en Europa, y la velocidad de electrificación aborda directamente este problema, acelerando el cumplimiento de los objetivos climáticos de la UE. Además, tiene importantes implicaciones industriales: el sector de la automoción, un pilar histórico en el continente, se está adaptando y planificando en función de esta nueva demanda. El cambio hacia lo eléctrico también conlleva una lectura económica y geopolítica, con un país que lidera en este ámbito: China.