Cuatro importantes instituciones cinematográficas europeas han iniciado un ambicioso proyecto para reconstruir y dar forma al legendario 'Don Quijote' de Orson Welles, una película que el cineasta dejó inacabada tras casi tres décadas de rodaje intermitente. Coordinado por Esteve Riambau, el objetivo es tener la obra restaurada para 2028, uniendo los vastos y dispersos materiales que Welles acumuló a lo largo de los años en lo que se convirtió en una de las no-películas más famosas de la historia del cine.
Orson Welles dedicó casi treinta años a su adaptación de 'Don Quijote' sin llegar a terminarla. Terry Gilliam, por su parte, tardó otros treinta años en completar su propia versión, un proceso tan arduo que generó su propio documental. La adaptación del Quijote ha dado lugar a varios clásicos menores y a hitos notables, como la serie de animación española. Ahora, cuatro filmotecas europeas están a punto de emprender una tercera vía: la recuperación y restauración de una de las películas inconclusas más célebres de la historia.
Esta colaboración internacional implica a cuatro instituciones cinematográficas que han decidido "terminar", en la medida de lo posible, la obra que Orson Welles dejó sin concluir tras su fallecimiento. Durante el festival Cinema Ritrovato de Bolonia, la Filmoteca Española, la Cinémathèque Française, la Cineteca Nazionale italiana y el Filmmuseum de Múnich confirmaron el inicio de la reconstrucción de su 'Don Quijote'. El proyecto está coordinado por Esteve Riambau, historiador, cineasta y antiguo director de la Filmoteca de Catalunya. Según Riambau, el objetivo es que la reconstrucción esté lista para el año 2028.
El rodaje de la película de Welles fue un proceso interminable. En 1957, Frank Sinatra invirtió 25.000 dólares en el proyecto. La idea original era que fuera un complemento para el propio programa de televisión del cantante, un especial breve para la CBS. En ese momento, se preveía que Charlton Heston fuera el protagonista, pero no pudo ser por problemas de agenda. El rodaje se llevó a cabo en México, España e Italia y se prolongó, con interrupciones y retornos, a lo largo de casi tres décadas.
El acuerdo con CBS finalmente fracasó, y Welles decidió transformar el especial televisivo en el largometraje que nunca terminaría y que evolucionaría sumido en un caos absoluto. En México, por ejemplo, Welles trabajaba sin un guion finalizado, rodando secuencias improvisadas en la calle, y él mismo se encargaba de llevar las cuentas del rodaje con una meticulosidad obsesiva. Ni la muerte del actor que interpretaba al Quijote, Francisco Reiguera, en 1969, ni la de Akim Tamiroff, quien daba vida a Sancho Panza, en 1972, detuvieron a Welles, quien siguió rodando incluso en color. En 1982, tres años antes de su muerte, todavía introducía cambios en una película a la que se refería cariñosamente como 'Il mio bambino'.
El Quijote tiene fama de ser una obra que devora carreras. Terry Gilliam necesitó ocho intentos de rodaje fallidos y una demanda de su propio productor para sacar adelante 'El hombre que mató a Don Quijote', un proyecto que comenzó en 1998 y se estrenó finalmente en 2018. El desastre del primer intento, en el año 2000, con Jean Rochefort y Johnny Depp, quedó plasmado en el documental 'Lost in La Mancha'. Antes que ellos, Peter O'Toole, John Lithgow y Rafael Rivelles ya habían interpretado al hidalgo en versiones mucho más convencionales.
Actualmente, existe una enorme cantidad de material disperso. La Cinémathèque Française conserva unos 80 minutos en positivos de 35 mm que se exhibieron en el Festival de Cannes de 1986. La Filmoteca Española adquirió en 1991 rollos de 16 y 35 mm que suman 50.000 metros de película, además de los derechos de explotación cultural, y es la institución encargada de investigar todo el legado. El bloque parcialmente inédito se encuentra en Roma: entre 40.000 y 50.000 metros de negativos que el montador Mauro Bonanni custodiaba en Cinecittà y que Oja Kodar, la última colaboradora de Welles, recuperó en 2017 tras resolver un litigio con el montador.
Riambau asegura que todos estos materiales "aún no los ha visto nadie". A esto se suman más de 2.000 páginas de guion que Welles fue escribiendo durante décadas, aunque parte del material se ha perdido. Riambau se encargará de ordenar un guion que aún carece de una estructura clara y en 2027 se cotejará con las imágenes para censar todo el material disponible. Podría haber sorpresas en los miles de metros procedentes de Cinecittà: este Quijote todavía podría generar más complicaciones.