El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha puesto en marcha cuatro proyectos para ensanchar la autopista AP-7 en Cataluña, con una inversión superior a los 500 millones de euros. Estas obras, que abarcarán casi cien kilómetros en el Vallès, Penedès y Terres de l'Ebre, buscan aliviar la congestión diaria que se ha intensificado desde la eliminación de los peajes en 2021, transformando la AP-7 en una vía crucial para el tráfico metropolitano y de mercancías.
La AP-7 vuelve a ser el foco del debate sobre la movilidad en Cataluña. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha iniciado cuatro proyectos para ensanchar la autopista con nuevos carriles, lo que representa una inversión conjunta que supera los 500 millones de euros. Las obras afectarán a casi un centenar de kilómetros distribuidos entre el Vallès, el Penedès y las Terres de l'Ebre.
Desde la eliminación de los peajes en 2021, la AP-7 ha dejado de ser una autopista destinada principalmente a trayectos largos y se ha convertido en una vía que soporta gran parte del tráfico cotidiano del área metropolitana de Barcelona, además de un intenso flujo de camiones de todo tipo. Esta situación ha provocado atascos casi diarios en los tramos con mayor densidad de población y colapsos recurrentes cada verano.
Los cuatro proyectos en cuestión son:
- Tercer carril entre L'Hospitalet de l'Infant y Amposta, de algo más de 38 kilómetros. Este es el más avanzado, con la redacción del proyecto en curso desde 2023.
- Cuarto carril entre la B-23 y Martorell, de unos nueve kilómetros, en uno de los accesos principales a Barcelona, con un coste estimado de 94 millones de euros.
- Cuarto carril entre Sant Celoni y Montornès del Vallès, de aproximadamente 30 kilómetros.
- Cuarto carril entre Martorell y Vilafranca Centre, de unos 25 kilómetros.
Estos dos últimos proyectos eran, hasta ahora, desconocidos públicamente. Cada proyecto se encuentra en una fase diferente de tramitación, desde los estudios previos hasta la redacción definitiva, por lo que ninguno tiene todavía una fecha de ejecución cerrada.
El problema no se limita solo a los coches particulares. De los 41.000 vehículos que cruzan de media cada día la frontera por La Jonquera, 15.000 son camiones, según datos de 2025. Tanto el Ministerio como la Generalitat coinciden en que el ferrocarril debería absorber una parte mayor de ese tráfico de mercancías, pero la falta de capacidad de la red ferroviaria y de terminales intermodales, sumada a un corredor mediterráneo aún sin completar, deja a la carretera como prácticamente la única opción competitiva.
Mientras tanto, ampliar carriles requiere años de trámites ambientales y administrativos, por lo que ambas administraciones han optado por actuar también donde la autopista pierde fluidez sin necesidad de construir nada nuevo. Un convenio de 250 millones de euros anuales entre el Ministerio y la Generalitat permitirá remodelar una quincena de enlaces (entre ellos Girona Nord y Sud, Maçanet de la Selva, La Roca del Vallès, Montmeló-Parets, la conexión con la B-30 o Vilafranca del Penedès) para eliminar los llamados "trenzados", los cruces conflictivos entre vehículos que entran y salen en pocos metros y que generan buena parte de las retenciones.
Además, sigue sobre la mesa la opción de limitar los adelantamientos de camiones en algunos tramos, una medida que el Servei Català de Trànsit está estudiando para reducir la siniestralidad mientras las obras aún no han comenzado. En paralelo, ha resurgido el debate sobre la conveniencia de introducir algún peaje o una viñeta en las vías de alta capacidad, aunque tanto el Gobierno central como la Generalitat descartan por ahora recuperar cualquier medio de pago. La consejera de Territorio, Vivienda, Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ya reclamaba hace unos días avanzar en estas ampliaciones para evitar que cada verano se repita la misma imagen de colapso en la AP-7.