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Sáb, Ago

Dario Amodei, CEO de Anthropic, Advierte sobre el Impacto de la IA en el Empleo y la Ética Empresarial

Tecnologia
Dario Amodei, director general de Anthropic, reflexiona sobre los desafíos éticos y económicos que plantea el rápido avance de la inteligencia artificial. En una reciente entrevista, Amodei abordó la paradoja de un posible crecimiento del PIB junto a un alto desempleo, especialmente en trabajos de oficina iniciales, y la importancia de mantener los valores corporativos frente a la presión comercial. También reveló la retención de un modelo avanzado de ciberseguridad por su peligrosidad, destacando su compromiso con la seguridad.

Anthropic y OpenAI están inmersas en lo que se conoce en Silicon Valley como la Oferta Pública Inicial (IPO) de la inteligencia artificial, con valoraciones que se acercan a los 965.000 millones y el billón de dólares, respectivamente. En este contexto, Dario Amodei, director general de Anthropic, ha concedido una entrevista a Bloomberg, en la que compartió sus reflexiones sobre su trayectoria en la industria y el costo de preservar los valores fundamentales de una empresa cuando las dinámicas de negocio empujan en una dirección opuesta.

Cuando se le preguntó sobre la elección de enfocarse en herramientas empresariales como Claude Code o Claude Cowork, en lugar de aplicaciones de consumo más populares, Amodei fue categórico: "O traicionas tus valores o te vuelves irrelevante". Según el ejecutivo, optar por un modelo de negocio que colisiona con los principios de una compañía inevitablemente conduce a esta disyuntiva.

No obstante, la advertencia de Amodei trasciende el ámbito empresarial. En la misma entrevista, alertó sobre un fenómeno más profundo y preocupante: la posibilidad de que en los próximos años coexistan un crecimiento acelerado del PIB y un desempleo muy elevado, particularmente en los empleos de oficina de nivel inicial.

La paradoja que preocupa a Amodei es un diagnóstico que el máximo responsable de Anthropic ha estado reiterando por más de un año: la inteligencia artificial podría eliminar la mitad de los trabajos de oficina de nivel inicial en un plazo de uno a cinco años. Amodei enfatiza que esta declaración a menudo se saca de contexto y que su mensaje no es puramente catastrofista. Según él, es un llamado a la anticipación mediante políticas macroeconómicas específicas, como impuestos sobre el uso de tokens o el rediseño de las estructuras laborales en colaboración con las empresas.

El mecanismo que describe es sencillo, aunque inquietante. Cuando el 90% de un trabajo se automatiza, el 10% restante se vuelve mucho más productivo gracias a ese apalancamiento. El problema surge cuando la automatización se acerca al 100% y ya no queda ninguna tarea a la que aferrarse. Dentro de la propia Anthropic, afirma, ya están experimentando esta transición: la IA hoy escribe casi la totalidad del código, aunque por el momento sigue haciendo más productivos a los ingenieros, sin sustituirlos por completo.

Esta alerta le ha valido críticas desde ambos lados. Jensen Huang, el director general de Nvidia, lo ha acusado de confundir tareas con empleos, mientras que otras voces hablan directamente de un "marketing del apocalipsis" que beneficiaría a Anthropic. Amodei responde recordando que en su ensayo "La adolescencia de la tecnología" dedicó varias páginas a esa misma distinción y a una lista de posibles soluciones, que van desde la filantropía privada hasta la intervención estatal.

Este no es el único ámbito en el que Amodei ha decidido imponer límites a su propia tecnología. En la misma entrevista, reveló que Anthropic retuvo Mythos, su modelo más avanzado para ciberseguridad, debido a su capacidad para recorrer de forma autónoma toda la cadena de un ataque informático y encontrar vulnerabilidades explotables por sí solo. Las empresas que lo probaron en fase temprana les pidieron directamente que no lo publicaran. "Mythos es un arma total. Deberías necesitar una licencia de armas para usarlo", admite.

Amodei reconoce que esta decisión le ha costado caro en términos comerciales, pero insiste en que publicarlo antes de que el resto de la red esté parcheada sería mucho más peligroso. El propio Amodei enmarca esta insistencia dentro de la misma lógica que aplicó a su modelo de negocio: prefiere hacer sonar la alarma, aunque incomode, antes que endulzar el diagnóstico para no perjudicar la valoración de su compañía en su camino a la salida a bolsa. Nadie sabe todavía qué lado prevalecerá en esta carrera entre productividad y desempleo. Amodei, al menos, ya ha dejado clara cuál es la alternativa que rechaza.