Un estudio reciente ha revelado que la dispersión de 21 campanas de bronce en una tumba china de hace 2.600 años no fue un accidente ni un saqueo, sino un acto deliberado. El arqueólogo Chinglong Tse de la University College London sugiere que este desmantelamiento fue un gesto simbólico, relacionado con un cambio en las alianzas políticas del Señor Qiu de Zeng, cuyo enterramiento contenía estos objetos rituales.
Hace 2.600 años, en una tumba ubicada en el centro de China, se tomó la inusual decisión de desmantelar un conjunto espectacular de 21 campanas de bronce y esparcir sus componentes. Posteriormente, la cámara fúnebre fue sellada. Aunque inicialmente podría pensarse que esta disposición se debió a un saqueo o un accidente, una investigación reciente del arqueólogo Chinglong Tse de la University College London ha determinado que fue un acto premeditado y deliberado.
La tumba se encuentra en el cementerio de Zaoshulin, en Suizhou (Hubei, China), y pertenece a Lord Qiu de Zeng, un aristócrata que gobernó aproximadamente entre el 675-650 o 650-625 a.C. Las 21 campanas de bronce, conocidas como Zeng Gong Qiu bianzhong, habitualmente se encuentran ordenadas, pero en este caso aparecieron dispersas y con su soporte de madera desmontado. Sin embargo, el análisis del sedimento descarta el saqueo como causa del desorden, ya que la tierra estaba compacta e intacta, indicando que esta disposición era la original.
Este evento ocurrió durante el periodo Chunqiu (771-453 a.C.), una época de gran fragmentación política tras la decadencia de la dinastía Zhou, donde varios estados competían por el territorio. Zeng se situaba en el “corredor de Suizao”, una posición estratégica entre las llanuras centrales y el valle del río Yangtsé, lo que la hacía un objetivo de interés para el poderoso estado vecino de Chu, representando una amenaza militar. En este contexto, Lord Qiu mandó fabricar sus campanas fúnebres con una inscripción invocando a sus antepasados para solicitar ayuda. Finalmente, la ayuda no fue necesaria, ya que en algún momento de su reinado, el rey de Chu entregó a su hermana Mi Yu en matrimonio a Qiu, sellando la paz.
Según Chinglong Tse, en la arqueología china, las campanas no eran simplemente instrumentos musicales, sino objetos rituales que funcionaban como canales de comunicación entre los miembros vivos y muertos de un linaje. Cuando la situación política que justificaba su necesidad desaparecía, perdían su propósito. Por lo tanto, desmantelar el soporte de estas campanas para que no sonaran equivalía a anular esa petición de ayuda. En otras palabras, el desorden en su ajuar funerario fue un acto intencionado y cargado de significado, indicando que la ayuda de sus antepasados ya no era requerida.
Además de las campanas dispersas y “desactivadas”, en la cámara fúnebre se encontró un segundo juego de 13 campanas más modestas y dispuestas de forma ordenada. El arqueólogo explica que Qiu encargó este conjunto más pequeño y sencillo con el fin de mantener su vínculo ritual con los antepasados en la otra vida.