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Dom, Jul

Navarra impulsa la vivienda colaborativa rehabilitando edificios históricos ante el déficit habitacional

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Ante la escasez de viviendas y el aumento de precios, el Gobierno de Navarra propone un innovador modelo de vivienda colaborativa. Esta iniciativa busca ofrecer una alternativa solidaria y no especulativa, rehabilitando edificaciones singulares como conventos y molinos para crear conjuntos residenciales gestionados por cooperativas. El anteproyecto de ley busca abordar el problema de acceso a la vivienda, especialmente para personas con recursos limitados y adultos mayores.

Los precios de la vivienda en el estado están en niveles muy altos, con un déficit estimado de unas 700.000 viviendas. Aunque algunos creen que la solución pasa por construir más, otros no lo ven tan claro. Por ello, la Comunidad Foral de Navarra ha explorado una alternativa que describe como "solidaria, sostenible y alejada de la especulación frente al mercado tradicional", según explicó Begoña Alfaro, vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias del Gobierno foral. Se trata de un modelo residencial de cooperación que permite rehabilitar edificios singulares.

El Gobierno de Navarra ha autorizado el envío al Consejo de Navarra del nuevo anteproyecto de Ley Foral de Vivienda Colaborativa. Este concepto se refiere a conjuntos residenciales cuya titularidad recae en una cooperativa formada por personas socias con derecho de uso y disfrute individual y a largo plazo de la vivienda y sus espacios comunes. Constituye un régimen intermedio entre la propiedad privada permanente clásica y el alquiler. Este anteproyecto contempla tres modalidades de vivienda colaborativa:

La asequible, sin ánimo de lucro ni necesidad de inscripción previa en el Censo.

La destinada a personas mayores de entre 50 y 70 años, con espacios asistenciales y sociosanitarios.

En patrimonio arquitectónico, rehabilitando edificaciones singulares como caseríos, antiguos molinos, conventos, estaciones de ferrocarril y antiguos cuarteles.

Su importancia radica en que su objetivo es ofrecer un modelo residencial estable, solidario y no especulativo, en contraste con la propiedad plena y el alquiler tradicional y los mecanismos que han fomentado la especulación y dificultado el acceso a la vivienda para la ciudadanía. Como ha declarado para eldiario.es el economista Ignacio Ezquiaga, el modelo navarro de políticas públicas de vivienda debería considerarse "un modelo a seguir" por otras comunidades, lo que añade valor a esta ley como parte de una estrategia integral y no como una medida aislada. Esta ley se dirige a los segmentos de la población que más lo necesitan: personas con pocos recursos y/o en edad avanzada. En este último caso, representa una alternativa al modelo de negocio de las residencias. Además, es una forma de aprovechar y dar una segunda vida útil a edificaciones singulares.

En 2025, Navarra declaró 21 municipios como zona de mercado residencial tensionado, donde los precios del alquiler ya han descendido. Además, es la única comunidad autónoma en la que la vivienda se abarató el pasado mes de abril con un 3,9%. No obstante, en el trimestre anterior subió un 10,5%, aunque fue la segunda comunidad con menor aumento. El año pasado, Navarra lideró la construcción de vivienda protegida, construyendo el doble por habitante que la Comunidad de Madrid. Así, más del 20% de las viviendas son protegidas: de las 870 viviendas finalizadas en 2025, 449 contaban con algún tipo de protección. Según los expertos, uno de los motivos que explican que Navarra sea uno de los pocos lugares con avances positivos en el estado español es que la comunidad foral lleva tiempo impulsando políticas públicas de vivienda. Esta Ley Foral de Vivienda Colaborativa no surge de la nada: ha pasado meses por procesos de participación pública. Mientras tanto, la comunidad foral ha construido un ecosistema legal de vivienda, con un Registro de Grandes Tenedores de Vivienda y la primera ley estatal que regula el alquiler de habitaciones.

Se entiende como vivienda colaborativa en patrimonio arquitectónico "aquella que se promociona en edificaciones singulares, cuenten o no con algún nivel de protección" y que no sean susceptibles de segregación en diferentes viviendas con las condiciones mínimas exigidas por la normativa en materia de habitabilidad. Esta rehabilitación dará lugar a viviendas colaborativas que garanticen que dispongan de espacios interiores de al menos 30 metros cuadrados útiles por unidad de convivencia, que cada una de esas unidades cuente con una habitación, cocina y baño (salvo que haya cocina colectiva) y espacios e instalaciones comunes.

Sin embargo, este es por ahora un anteproyecto de ley y el proceso para que se convierta en ley es extenso: falta que el Consejo de Navarra emita su opinión, que el Gobierno apruebe el proyecto definitivo y que pase por el Parlamento, donde se debatirá, votará y se introducirán cambios. Por otro lado, el modelo de vivienda colaborativa es aún minoritario y de lento despliegue, por lo que su impacto sobre la crisis de acceso a la vivienda a corto plazo será previsiblemente limitado frente a otras posibles medidas como el control de alquileres en zonas tensionadas.