Repsol ha introducido Nexa 95, su primera gasolina de origen 100% renovable a escala industrial, que compensa las emisiones de producción. Este combustible, ya disponible en más de 30 estaciones de servicio en España, busca ofrecer una alternativa más sostenible para los motores de combustión, compatibilizando la movilidad actual con una menor huella ambiental.
Repsol ha puesto a disposición su primera gasolina de origen 100% renovable a escala industrial. La compañía asegura que este combustible, conocido como Nexa 95, compensa durante su producción todas las emisiones generadas por el tubo de escape. Actualmente, ya se puede encontrar en algunas gasolineras de España.
Nexa 95 es un combustible que se presentó en octubre pasado y cuya disponibilidad ha ido en aumento. Representa un desarrollo en la búsqueda de opciones alternativas para los motores de combustión, con el objetivo de compensar las emisiones contaminantes producidas al quemar el combustible en el motor durante su fase de producción.
Esta nueva gasolina está disponible en más de 30 estaciones de servicio distribuidas por todo el territorio nacional.
Repsol afirma que estos combustibles son renovables porque, para empezar, reducen en un 70% las emisiones del tubo de escape de los vehículos. Sin embargo, la compañía no especifica las bases de estos datos ni ofrece estimaciones o cifras más concretas.
La empresa destaca que no solo se deben considerar los gases del tubo de escape. Para entender su carácter renovable, es necesario observar todo el proceso productivo, desde su generación hasta su distribución. Además, enfatizan la capacidad que brinda para que los coches de combustión generen menos emisiones y mantengan su competitividad frente a las restricciones ambientales.
Una de las grandes preguntas es cómo lo logran, ya que Repsol no ha revelado muchos detalles. En el caso de la gasolina, la Nexa 95 se produce en Tarragona, y la versión de gasóleo, el Nexa Diésel, se fabrica en Cartagena.
El avance tecnológico radica en la hidrogenación de aceites de cocina usados y otros residuos orgánicos, sometiéndolos a la acción del hidrógeno. Este proceso elimina las impurezas y el oxígeno de los residuos, generando “moléculas muy similares a las de los combustibles convencionales”. Estos combustibles son compatibles con los motores de combustión actuales.
Cuando se presentó esta nueva gasolina en octubre pasado, Repsol no quiso proporcionar más detalles sobre la fórmula utilizada para lograr este resultado. De hecho, durante una prueba inicial, se informó que los responsables del producto se negaron a compartir información sobre la fórmula empleada.
Es importante no confundir estos combustibles renovables con los combustibles sintéticos. Estos últimos se crean en un laboratorio, aplicando hidrógeno a la mezcla y utilizando CO2 capturado de la atmósfera.
Un combustible sintético, como los que Porsche intenta producir a escala industrial, se obtiene separando las moléculas de hidrógeno del agua mediante electrólisis. Durante este proceso, una estación captura CO2 de la atmósfera a través de un filtro que “limpia” el aire. Una vez que el filtro de CO2 está saturado, se calienta para almacenar el CO2 en un depósito. Al combinar este último con hidrógeno, se produce metanol.
Mientras que los combustibles renovables se declaran neutros en carbono por reciclar materia orgánica desechada y reducir las emisiones contaminantes del escape, los productores de combustibles sintéticos argumentan que la cantidad de CO2 capturado durante el proceso es tan alta que compensa las emisiones del motor de combustión.
El principal inconveniente de los combustibles sintéticos es la enorme cantidad de energía necesaria para su producción, lo que los hace mucho menos eficientes que el uso de electricidad en un coche eléctrico y, por ende, su precio es desorbitado actualmente. Su ventaja reside en la posibilidad de mantener operativos coches históricos y grandes deportivos, razón por la cual Alemania y Porsche están fuertemente involucrados en el proyecto.
El combustible renovable, al igual que los sintéticos, tiene un precio superior al de la gasolina convencional. Este es otro de los grandes obstáculos para su implementación, ya que, ante la opción, es probable que el cliente priorice el ahorro sobre la reducción de emisiones de su propio vehículo.
En cuanto a su compatibilidad, la respuesta general es positiva, ya que está diseñado para ser utilizado por la mayor parte del parque móvil. Si un coche puede repostar gasolina 95 (la inmensa mayoría de los vehículos de gasolina), puede usar este combustible de Repsol.
Sin embargo, se advierte que no es recomendable para motocicletas muy antiguas o para motores que requieren gasolina de 98 octanos, al menos si se busca obtener el máximo rendimiento.