Estados Unidos ha implementado nuevas restricciones que prohíben la importación de robots humanoides y cuadrúpedos de nueva generación, así como de inversores de potencia conectados, procedentes de China. Esta medida, impulsada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), busca prevenir una dependencia crítica y mitigar riesgos de ciberespionaje, protegiendo infraestructuras esenciales frente a posibles vulnerabilidades. La decisión refleja la preocupación estadounidense por la influencia tecnológica china en sectores estratégicos.
Estados Unidos es consciente de las repercusiones cuando China ejerce control sobre un recurso esencial y lo utiliza como ventaja en negociaciones, una situación vivida con las tierras raras y otros minerales estratégicos. Para evitar una repetición en el ámbito de la robótica y la electrónica de potencia, crucial para los centros de datos de inteligencia artificial (IA), la administración ha optado por actuar proactivamente antes de que esta dependencia se convierta en una debilidad.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE. UU. ha anunciado restricciones que impiden la importación de robots humanoides y cuadrúpedos chinos de nueva generación, así como de inversores de potencia conectados. Estos últimos son dispositivos que unen fuentes de energía renovables y baterías a la red eléctrica y a los centros de datos. La medida se aplica únicamente a modelos nuevos que aún no han sido autorizados, aunque la FCC se reserva la facultad de revocar permisos ya concedidos.
La preocupación subyacente no es meramente económica. El gobierno estadounidense busca prevenir campañas de ciberespionaje vinculadas al gobierno chino, similares a la operación Volt Typhoon de 2023. Diversas agencias han concluido que la robótica conectada y los inversores representan vulnerabilidades que podrían exponer infraestructuras críticas al espionaje o a un colapso eléctrico. No obstante, los fabricantes podrán solicitar una aprobación condicional a través de un procedimiento de la FCC supervisado por el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional, un esquema similar al ya existente para los drones.
John Moolenaar, congresista republicano y presidente del Comité Selecto de la Cámara sobre China, ha elogiado esta determinación, afirmando que "protege a nuestro país y fortalece la industria robótica de nuestra nación". China es el principal productor mundial de inversores de potencia, con empresas como Sungrow Power Supply y Huawei (esta última ya severamente sancionada por EE. UU.) liderando el mercado, y ha incrementado su presencia en el mercado occidental mediante una estrategia agresiva de reducción de precios.
Por otro lado, algunos analistas anticipan una adopción masiva de robots humanoides dotados de "cerebros" basados en IA, mientras que la rápida construcción de centros de datos en EE. UU. dependerá de un suministro confiable de inversores. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya había advertido previamente que las empresas chinas de IA podrían enfrentar sanciones estadounidenses por el robo de propiedad intelectual.
Tras las medidas anunciadas, se espera que la FCC exima de estas restricciones a numerosos proveedores no chinos, replicando acciones previas con prohibiciones sobre drones y routers extranjeros. La estrategia es consistente: bloquear el acceso a Pekín sin afectar a sus propios aliados industriales. Resta por ver el impacto de estas medidas en el conflicto comercial entre EE. UU. y China.