El prolongado conflicto comercial entre Estados Unidos y China ha escalado, afectando ahora a la industria robótica y de energía solar. La FCC ha actualizado su lista de dispositivos restringidos, citando riesgos inaceptables para la seguridad nacional. Esta medida impacta significativamente a fabricantes chinos, incluyendo a los populares robots aspiradores y los inversores solares, generando preocupación en el mercado estadounidense.
El extenso enfrentamiento comercial que mantienen Estados Unidos y China ha afectado a numerosos sectores. Huawei y sus dispositivos móviles fueron una de las víctimas más importantes, así como ZTE, los routers chinos e incluso los drones. Dado que bajo el pretexto de la seguridad cabe casi cualquier dispositivo con chips, los nuevos en unirse a la lista negra estadounidense son los robots. Y no solo los de dos y cuatro patas.
La FCC, agencia estadounidense que se encarga de regular las comunicaciones, actualizó su lista de dispositivos restringidos para incluir a los dispositivos robóticos avanzados. La explicación que ha dado el Gobierno de Trump es la que suele esgrimir en estos casos: “Estos productos fabricados en el extranjero, independientemente de su país de origen, suponen riesgos inaceptables para la seguridad nacional de Estados Unidos o para la seguridad y protección de las personas estadounidenses”. No solo han colado a los robots, también a otro dispositivo que se hace imprescindible en las casas con paneles solares: los inversores, esos aparatos que transforman la corriente continua de las placas en alterna, la que circula por el tendido de nuestro domicilio. Curiosamente, es otro golpe para Huawei, ya que es una de las empresas mejor posicionadas en el segmento solar.
Cuando la FCC emitió la lista actualizada, los afectados parecían ser los robots de apariencia humana, también los cuadrúpedos. Unitree es una de las empresas más conocidas en este ámbito, aunque hay muchas más: China fabrica el 90% de los robots humanoides del mundo. Por tanto, y pese a que la FCC hable en todo momento de dispositivos “extranjeros”, está claro que el veto va dirigido directamente a su némesis comercial. El problema llega cuando entran en el bloqueo los robots aspiradores: como corroboró The Verge, la medida también va contra Roborock, Dreame o, por ejemplo, la propia iRobot, ya que no hace mucho que cambió de manos a una empresa china. Esto dejaría a los ciudadanos estadounidenses sin los nuevos modelos de robot aspirador.
Bajo el paraguas de la ciberseguridad y de los riesgos para Estados Unidos, el Gobierno planta un veto que pretende eliminar la competencia para que las empresas autóctonas tengan una mayor ventaja industrial y comercial. La receta es bien conocida. La medida es claramente desproporcionada: con más de 24,12 millones de robots aspiradores distribuidos en 2025, la mayor parte de fabricantes fueron chinos. Dado que iRobot, fabricante de la Roomba, ahora también es China, esto deja a Estados Unidos casi limpio de nuevos modelos.
El veto llegará en la importación futura de nuevos modelos: los ya aprobados por la FCC seguirán igual. Los estadounidenses que tengan un robot pululando por su moqueta tampoco se verán afectados, aunque no sería extraño que tuviesen problemas más adelante, con el acceso a piezas de recambio. También es probable que empresas especializadas en limpieza robótica terminen abandonando Estados Unidos. Washington ha cerrado la puerta a los robots aspiradores extranjeros justo cuando el único fabricante estadounidense de la categoría, el que inventó la Roomba, ha dejado de ser autóctono. No queda industria propia que proteger, solo un mercado que cerrar.