El primer coche eléctrico de Ferrari, el Luce, ha agotado todas sus unidades previstas para este año, según reportes del Financial Times. A pesar de la controversia inicial por su diseño y la caída de las acciones de la compañía tras su presentación, el modelo ha logrado asegurar sus ventas. Este éxito inicial sugiere que Ferrari podría estar abriendo un nuevo nicho de mercado y atrayendo a un público diferente.
El Ferrari Luce se ha agotado. Así lo indica el Financial Times, citando fuentes internas de la compañía que confirman que todas las unidades del coche eléctrico destinadas a la venta ya han sido adjudicadas. Tras su presentación, que generó un aluvión de memes y bromas en línea y provocó una caída en las acciones de la empresa, la situación actual muestra un cambio radical.
Ya se había anticipado el rápido éxito de ventas del Ferrari Luce. Semanas antes, se confirmó que el coche eléctrico ya tenía asignadas todas las unidades que se pensaban vender en China. En aquel momento, se reportó que 88 unidades ya habían encontrado dueño y que Ferrari no ofrecía detalles sobre la producción para el año en curso.
Una situación similar se presenta ahora. La información del Financial Times, basada en dos fuentes internas, asegura que toda la producción de este año está vendida y que asciende a "menos de 500 unidades". Sin embargo, el mismo medio señala que Ferrari nunca ha confirmado oficialmente los objetivos de ventas o producción de este modelo.
El Ferrari Luce es el primer coche eléctrico de la marca. Su desarrollo se mantuvo en estricto secreto, sin filtraciones sobre su diseño, hasta que Maranello hizo públicos todos los detalles del modelo el pasado mes de mayo.
Independientemente de lo que se presentara, era previsible que un Ferrari eléctrico generara controversia. La crítica de los aficionados más tradicionales ya estaba garantizada. A pesar de ello, las prestaciones y la ficha técnica del producto (1.050 CV y una aceleración de 0 a 200 km/h en 6,2 segundos) prometen estar a la altura de las expectativas de un vehículo de la firma italiana.
No obstante, estéticamente, el coche se distancia considerablemente de lo que se podría esperar de un Ferrari, e incluso de un coche eléctrico en general. El interior, diseñado por Jony Ive, exdirector de diseño de Apple, ya sugería la intención de Ferrari de innovar, pero nadie anticipó hasta qué punto la propuesta sería tan disruptiva.
La reacción en Internet fue inmediata y masiva. Los memes proliferaron, el coche fue comparado con un Nissan Leaf, y se crearon montajes que lo equiparaban al ratón inalámbrico Magic Mouse de Apple, generando una fuerte demanda de responsabilidades para los involucrados en el proyecto.
Las críticas trascendieron el ámbito digital. Luca Cordero di Montezemolo, expresidente de la compañía, afirmó que se estaba "destruyendo un mito". Flavio Briatore, conocido por sus declaraciones polémicas, se alineó con esta postura.
El lanzamiento también tuvo un impacto financiero inmediato: las acciones de Ferrari cayeron un 8,7%. Quienes habían invertido esperando una respuesta positiva del mercado vendieron rápidamente, anticipando un fracaso.
Hoy, sabemos que Ferrari ha vendido todas las unidades del Luce planificadas para este año. Esto no aclara completamente si el coche es un éxito a largo plazo, ya que no se conoce su duración en el mercado. Ferrari ha comunicado que este modelo no es un requisito para acceder a futuros modelos más exclusivos de la compañía. Sin embargo, la marca se ha especializado en lanzar modelos de corta duración en el mercado, una estrategia de "coleccionables" que se renuevan justo antes de que sus ventas puedan decaer.
Lo que sí es notable es que la propuesta de Ferrari no ha fracasado. Las ventas están aseguradas y las acciones han repuntado, ya que los resultados financieros, que son lo verdaderamente importante, siguen siendo excepcionalmente buenos. Si el 25 de mayo se poseía una acción de Ferrari a 330 euros y se vendió, hoy esas acciones valdrían casi un 12% más.
La compañía no ha establecido un objetivo de ventas claro, pero el Financial Times sugiere que la intención es vender unas 2.500 unidades de este coche eléctrico para 2030. Esto implicaría unas 600 unidades anuales, representando el 5% de las ventas totales.
Estos datos indican que Ferrari no pretende basar su negocio exclusivamente en los vehículos eléctricos puros, pero sí busca que esta línea sea una parte significativa de su negocio. Es una parte que no existía hasta ahora y que, por la propia concepción del vehículo, les permite acceder a un nuevo público que podría no estar interesado en un Ferrari eléctrico convencional, tal como se concebía tradicionalmente.
Ferrari se ha propuesto conquistar un perfil de cliente diferente. Y, a juzgar por los resultados, parece estar en el camino correcto.