Durante las obras de remodelación de la explanada frente a la Catedral de Notre-Dame en París, arqueólogos han realizado un sorprendente hallazgo. A tan solo cuatro metros de profundidad, han desenterrado vestigios de la antigua Lutecia romana, revelando capas de historia que se remontan casi 2.000 años. Este descubrimiento ofrece una visión invaluable del pasado de la capital francesa.
Ha pasado casi una década desde el devastador incendio de Notre-Dame, cuyas imágenes de las llamas y los daños impactaron al mundo. La catedral fue reconstruida y reabrió sus puertas a finales de 2024. Mientras tanto, París se encuentra en un proceso de renovación urbana para crear un espacio más amigable, y entre los proyectos destaca la transformación de la explanada frente a la catedral en una plaza con árboles y sombra. Sin embargo, al excavar el subsuelo de una ciudad con tanta antigüedad, especialmente en sus zonas más históricas, a menudo emergen hallazgos inesperados. A solo cuatro metros de profundidad, los arqueólogos han retrocedido en el tiempo hasta la romana Lutecia.
El departamento de arqueología de la ciudad de París ha documentado en el parvis, la plaza situada justo frente a la entrada principal de Notre-Dame, una secuencia estratigráfica que se remonta casi 2.000 años, abarcando desde el París medieval hasta la ciudad de época romana conocida como Lutecia. Entre los objetos recuperados se encuentran jarras, copas y cerámicas, algunas halladas intactas tras siglos bajo tierra, además de una moneda del siglo IV con el rostro del emperador romano Constantino. Los arqueólogos también han descubierto fragmentos de cerámica con tenues marcas rojizas pintadas en el interior que, según CBS News, los expertos aún no han logrado descifrar.
Este hallazgo es de gran importancia porque permite desentrañar, capa a capa, la historia de París. Además, es notable encontrar piezas en tan buen estado. Como explica a AP News la arqueóloga Valentine Breloux, “es raro encontrar piezas de cerámica completas”. Es crucial recordar que en Francia los equipos de arqueología solo trabajan de forma preventiva antes de iniciar una obra, por lo que sin este proyecto urbanístico de remodelación de la explanada, este descubrimiento no habría sido posible.
Después del incendio de 2019, el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP) se encargó de las intervenciones en los alrededores de la catedral. La excavación actual del parvis comenzó a principios de 2026 y es llevada a cabo conjuntamente por el INRAP y el equipo de arqueología de la Ville de Paris. Se enmarca dentro de un programa más amplio en la Île de la Cité que incluye también el Hôtel-Dieu y la Cour du Mai del Palacio de Justicia.
La excavación ha alcanzado hasta cuatro metros de profundidad, lo que ha permitido revelar restos medievales sobre fosas de grano merovingias y carolingias (siglos VI-X). Más abajo, los arqueólogos han encontrado un denso barrio romano de los siglos IV y V. Parte de los objetos mejor conservados proceden de antiguas letrinas y basureros medievales; su relleno blando amortiguó los golpes, lo que permitió preservar piezas enteras. Incluso se ha documentado un umbral romano reutilizado como piedra de pavimento en una calzada. Todo el material excavado se está trasladando al centro de arqueología de la ciudad, un gran depósito arqueológico que reúne el tesoro material de París. Como dato curioso, la finalización de la remodelación del parvis está prevista para 2028, y esa explanada yerma pasará a tener 160 nuevos árboles y una fina lámina de agua para refrescar la piedra en verano. Cabe recordar que Francia se está preparando para el cambio climático y sus efectos.
Aunque el hallazgo es notable, se trata de arqueología preventiva sujeta a un calendario de obra pública, y no a una investigación libre. Esto significa que el equipo de profesionales espera llegar a los niveles de ocupación gala prerromana antes de la fecha límite, pero no hay garantía de que lo consigan dentro del plazo fijado por el proyecto urbanístico. Es decir, la magnitud del hallazgo depende tanto de la ciencia como de los plazos y el presupuesto.