Ato, un innovador dispositivo de inteligencia artificial, busca integrar a las personas mayores al mundo digital, superando las barreras de los smartphones y las aplicaciones. Iniciado como un proyecto personal para el abuelo de su fundador, Juan Cereigido, se ha transformado en una herramienta comercial disponible en varios países, diseñada para combatir la soledad y el aislamiento. Este sistema permite la interacción mediante la voz, sin pantallas ni configuraciones complejas.
La concepción de Ato surgió con el propósito de acercar la inteligencia artificial a individuos mayores que no han logrado adaptarse a los teléfonos móviles, las aplicaciones o el acelerado entorno de Internet. Su origen fue un proyecto personal de su fundador, el argentino Juan Cereigido, con la intención específica de que su abuelo pudiera comunicarse de manera sencilla. Sin embargo, ha evolucionado hasta convertirse en un dispositivo que, desde hace unos meses, se puede adquirir en varios países, buscando mitigar la soledad y el aislamiento en la población de la tercera edad. A continuación, se detallan sus características.
Según relata el medio Infobae en su entrevista, Juan Cereigido y su socio, Gaspar Habif, se encontraban trabajando en iniciativas relacionadas con servicios de mensajería cuando identificaron una necesidad más próxima: permitir que el abuelo de Juan aprovechara la tecnología sin la obligación de aprender a usar un smartphone. Conforme a su relato, su abuelo, Roberto Cereigido, a quien la familia llamaba "Ato", nunca había manifestado interés por los teléfonos móviles ni por aplicaciones como WhatsApp. Así, tras años de vivir solo, la idea fue desarrollar una interfaz prácticamente imperceptible a través de un dispositivo que solo requiriera el habla, sin pantallas, menús o configuraciones complicadas. El video en el que Roberto utilizaba el prototipo comenzó a circular en redes sociales. En él se observaba cómo su abuelo mantenía conversaciones, respondía preguntas y era acompañado en su día a día mediante la voz. Cereigido explicó en la entrevista que numerosas familias empezaron a contactarlos para preguntar cómo conseguir un dispositivo similar para sus padres o abuelos.
El inesperado interés por parte de los jóvenes desarrolladores provocó un cambio radical en la dirección de su trabajo. De esta manera, el desarrollo progresó con la meta de facilitar el acceso a la inteligencia artificial a personas que frecuentemente quedan al margen de la tecnología actual. Según explica el medio, el equipo comenzó a colaborar con gerontólogos y especialistas para diseñar conversaciones y dinámicas que no solo respondieran a preguntas, sino que también ayudaran a estimular la memoria, fomentar la interacción verbal y reducir la sensación de aislamiento. Como han afirmado sus creadores, el objetivo nunca ha sido reemplazar a familiares o cuidadores, sino proporcionar una presencia adicional cuando no hay nadie disponible para conversar.
El dispositivo Ato prioriza la eliminación de casi toda la complejidad habitual de la tecnología de consumo. Su diseño prescinde completamente de pantallas e incorpora únicamente una rueda para ajustar el volumen y un botón físico para iniciar la conversación. Una vez configurado con conexión a internet, puede emplearse de forma autónoma sin necesidad de tener un teléfono móvil asociado. Se asemeja a una especie de Alexa, pero impulsado por un modelo de IA y con un enfoque menos generalista. Previamente, la familia completa un formulario con información sobre la persona que lo utilizará: nombre, intereses, aficiones, personalidad o necesidades específicas. Esta información permite personalizar las conversaciones desde el primer momento para que la interacción sea más natural. Entre sus funciones se encuentran mantener diálogos, responder preguntas, ofrecer información meteorológica, reproducir música o emisoras de radio, recordar al usuario la toma de medicación o proponer temas de conversación cuando detecta periodos prolongados sin interacción. Además, la familia dispone de una aplicación desde la cual puede verificar aspectos básicos de actividad, como si el dispositivo ha sido usado recientemente, sin acceder al contenido de las conversaciones.
Uno de los aspectos más enfatizados por los responsables del proyecto es que las conversaciones no se almacenan. Han explicado que el sistema opera mediante procesamiento de voz en tiempo real y prioriza la privacidad de las interacciones. La compañía contempla incorporar en el futuro funciones opcionales relacionadas con la memoria familiar o el legado personal, siempre como herramientas que el usuario podrá decidir activar.
Tras recibir el apoyo inicial del empresario y comunicador Mario Pergolini, Ato fue seleccionado para participar en un programa de aceleración especializado en tecnología aplicada al envejecimiento en Silicon Valley. Este paso permitió a sus fundadores trasladarse temporalmente a San Francisco para continuar el desarrollo del producto y preparar su siguiente fase de crecimiento, con la mira puesta en la fabricación a gran escala. Durante el proceso, continuaron trabajando con usuarios para implementar mejoras constantes antes del lanzamiento definitivo.
Aunque durante sus primeras etapas se fabricó mediante impresión 3D y en pequeñas tiradas, el proyecto fue expandiendo progresivamente su alcance. Según explicó Cereigido a Infobae, ya existían centenares de dispositivos funcionando en países como Argentina, Estados Unidos, España y México durante la fase previa al lanzamiento comercial, un periodo que sirvió para recopilar comentarios de las familias y seguir perfeccionando el producto. La versión comercial de Ato ya está disponible para su adquisición a través de la página oficial de la compañía. El dispositivo tiene un precio de 179 dólares, al que se suma una suscripción mensual de 29 dólares, indispensable para mantener el acceso a los modelos de inteligencia artificial, las funciones en la nube y las actualizaciones del servicio. Por 399 dólares se puede adquirir el dispositivo más una membresía de 12 meses. Se puede utilizar sin suscripción, pero las conversaciones son más restringidas. Según explican sus responsables, incluye un tiempo mensual gratuito de conversación y, al agotarse, las conversaciones se vuelven más breves. Por otro lado, los recordatorios, la radio y la aplicación continúan funcionando aunque no se pague la suscripción. Según indica la empresa en su sitio web, el dispositivo opera en más de 50 idiomas y requiere conexión a internet mediante Wi-Fi.