La plataforma Corredor Oeste acusa a ADIF de "malversación de dinero público" por la planeada destrucción de 35.000 traviesas ferroviarias. Estas traviesas, aún con vida útil, podrían ser empleadas para reactivar la línea de mercancías Astorga - La Bañeza, un tramo crucial para la dinamización económica local. La controversia surge mientras se moderniza la línea León-La Granja con nuevo material, obviando el stock existente.
Para la plataforma Corredor Oeste, la acción de ADIF de destruir 35.000 traviesas que podrían ser reutilizadas en una antigua línea de mercancías se considera una "malversación de dinero público en toda regla". Esta acusación se enmarca en su lucha por la recuperación de la línea Astorga - La Bañeza, una demanda histórica para impulsar la economía de la región.
El origen de la situación se remonta a abril de 2025, cuando el Ministerio de Transportes adjudicó casi cuatro millones de euros para la elaboración del proyecto de modernización de la línea ferroviaria convencional León-La Granja. Esta adjudicación era el paso previo a la licitación de obras que implicarán la renovación completa de la vía a lo largo de 89 kilómetros, sustituyendo todos sus componentes (balasto, traviesas, carril y desvíos) por elementos nuevos y de mayor rendimiento. El objetivo principal era modernizar este tramo, que forma parte del Corredor Atlántico y de la línea entre León y A Coruña, para "mejorar la capacidad y fiabilidad de la línea y contribuir a fomentar el tráfico de mercancías", según explicaciones de Transportes.
El problema surge porque esta intervención implica la sustitución de traviesas por otras de prestaciones superiores. Sin embargo, el Estado dispone de un stock de 35.000 traviesas que podrían haber sido utilizadas para reparaciones y mantenimiento de vías. Esos elementos serán destruidos, una decisión que la plataforma Corredor Oeste critica duramente. Aseguran que dichas traviesas podrían ser perfectamente empleadas en la línea Astorga - La Bañeza, un tramo de mercancías que la plataforma busca reabrir desde hace años. Por ello, consideran que la destrucción de este material es "una malversación de dinero público en toda regla", tal como se publicó en el diario local Infobierzo.com.
Según la plataforma, la destrucción de estas 35.000 traviesas es un error, ya que podrían tener un uso alternativo en líneas como la que ellos defienden. Informaciones recogidas por Cadena Ser señalan que estas traviesas fueron fabricadas entre 2018 y 2023, lo que les garantiza una vida útil considerablemente extensa.
Además, la plataforma argumenta que el "reciclaje" de material no es una práctica nueva, citando como ejemplo una actuación similar realizada en el ramal de acceso al polígono industrial de Villadangos del Páramo (León). Aprovechar este material, sostienen, abarataría significativamente la reapertura de una línea inactiva que podría ofrecer un impulso industrial a la zona.
La línea ferroviaria Astorga - La Bañeza, que Corredor Oeste propone transformar en una línea de mercancías, es un tramo de poco más de 20 kilómetros que actualmente está fuera de servicio. Originalmente, formaba parte del Corredor Oeste, una importante espina dorsal ferroviaria que conectaba el oeste español de norte a sur.
Proyectada en el siglo XIX, la línea operó con un flujo más o menos regular de pasajeros y mercancías durante el siglo XX. No obstante, el descenso en el número de viajeros llevó a la interrupción del transporte de pasajeros en 1984. A partir de entonces, se mantuvo activa como línea de mercancías hasta su cierre definitivo en 1996, según información de Tour&Rail.
El objetivo de Corredor Oeste es recuperar esta línea con una inversión mínima. Afirman que, dado que la infraestructura ferroviaria ya existe, solo sería necesario invertir alrededor de 25 millones de euros, evitando la necesidad de expropiar terrenos adicionales. La propuesta se centraría en renovar todos los elementos, y es aquí donde el stock de 35.000 traviesas, destinadas a la destrucción si no hay cambios, adquiere relevancia.
El Corredor Oeste ha permanecido abandonado desde finales de los años 90. En su momento, esta línea, que buscaba unir Asturias con Sevilla, fue diseñada para el transporte de pasajeros y mercancías, pero ambos tráficos disminuyeron, llevando al cierre o abandono de varios tramos.
Hoy en día, parte de estas vías se han transformado en Vías Verdes, proyectos que recuperan antiguas rutas ferroviarias como senderos para caminar, correr o andar en bicicleta. Sin embargo, el tramo Astorga - La Bañeza sigue siendo una vía abandonada y no ha sido reconvertido en Vía Verde.
Desde hace años, los municipios por donde discurre la antigua vía, junto con asociaciones como Corredor Oeste, han estado ejerciendo presión para recuperar el trazado. Argumentan que puede contribuir a la dinamización industrial de una zona con serios problemas de despoblación. En 2022, defendían que más de 600.000 trayectos que actualmente se realizan por la A-66 podrían ser absorbidos por esta vía ferroviaria.