Contrario a la creencia popular y a los consejos motivacionales, hacer la cama justo después de levantarse podría no ser beneficioso. Este hábito crea un ambiente propicio para la proliferación de ácaros del polvo, que se alimentan de nuestra piel y sudor. Expertos recomiendan ventilar la habitación y dejar la cama deshecha por un tiempo antes de arreglarla para reducir la humedad y los alérgenos.
Las redes sociales difunden numerosos vídeos motivacionales que promueven rutinas matutinas para optimizar el día, destacando a menudo la importancia de hacer la cama temprano como un primer logro. Sin embargo, esta práctica podría generar más inconvenientes que ventajas, ya que no es crucial para el desarrollo del día y favorece la presencia de ácaros del polvo.
La recomendación es, en realidad, subir las persianas, abrir la cama y ventilar la habitación, dejando la cama sin hacer durante aproximadamente una hora. Si es necesario salir antes de ese tiempo, no hay problema en dejarla desordenada hasta el regreso.
Los ácaros del polvo residen en el polvo, pero su alimentación se basa en materia orgánica como restos de insectos, uñas o piel muerta, que liberamos en abundancia al dormir. Sumado a la acumulación de polvo en los colchones, las camas se convierten en un hábitat ideal para estos ácaros. La humedad del sudor y la respiración contribuye aún más a su proliferación.
Hacer la cama inmediatamente después de levantarse sella esta humedad, creando un entorno confortable para los ácaros. Aunque los ácaros en sí no causan enfermedades, sus heces y restos corporales contienen sustancias alergénicas. Esto explica por qué muchas personas desarrollan asma o rinitis alérgica al exponerse a ellos. Un estudio de 2004 indicó que los ácaros son el principal desencadenante del asma alérgica (53%) y el segundo de la rinitis (39%) en España, y las observaciones actuales en consultas de alergología sugieren un patrón similar.
El ácaro del polvo más común en Europa es el Dermatophagoides pteronyssinus, aunque el Dermatophagoides farinae también es prevalente en algunas áreas. Estos organismos no son visibles a simple vista, pero están presentes en una gran cantidad de camas. Por ejemplo, un análisis de polvo de colchón de 3.580 muestras en 2006 reveló que los alérgenos Der 1 y Der 2, asociados al asma y las alergias, fueron detectables en el 68% y el 53% de las muestras, respectivamente.
Al dejar la cama abierta por un tiempo adecuado, se reduce la humedad que facilita la multiplicación de los ácaros. No existe un tiempo exacto universalmente aceptado, pero algunos estudios y expertos sugieren entre media hora y dos horas, e incluso algunos recomiendan dejarla deshecha todo el día. Es fundamental no omitir la ventilación, ya que, además de renovar el aire, ayuda a que las sábanas se sequen más rápido.
Además de la rutina diaria, es aconsejable aspirar el colchón periódicamente para controlar estos organismos. También es esencial lavar las sábanas al menos una vez por semana, preferiblemente con agua caliente. En conclusión, el día no mejorará por hacer la cama inmediatamente; psicológicamente no es tan necesario y, a nivel de salud, puede ser contraproducente.