El tradicional menú del día, pilar de la hostelería española desde 1964, enfrenta un momento crítico en 2026. Los restauradores se debaten entre mantener la rentabilidad y no encarecer excesivamente sus ofertas, mientras el precio medio nacional se acerca a los 15 euros. Esta situación se agrava por el aumento de costes y la creciente competencia de los 'mercaurantes', que captan clientes con propuestas rápidas y económicas.
Creado en 1964 con el objetivo de impulsar el atractivo turístico de España durante el desarrollismo franquista, el 'menú del día' se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales de la hostelería nacional. Su combinación de precios accesibles y una oferta culinaria diversa lo ha convertido en un atractivo para los visitantes y, de manera más significativa, en un aliado esencial para los trabajadores que necesitan comer fuera de casa.
No obstante, en 2026, el menú atraviesa un periodo de dificultad. Los profesionales del sector hostelero se enfrentan al dilema de permitir que la inflación merme sus ganancias o incrementar los precios en un momento complicado, especialmente con la expansión de los 'mercaurantes' que les están ganando terreno. Los datos más recientes de la patronal española indican que se ha optado por una estrategia intermedia: un incremento moderado de precios (3,5%) que se sitúa por debajo del Índice de Precios al Consumo (IPC) general, lo que genera incertidumbre sobre el futuro del menú.
El precio medio del menú del día en España se aproxima a los 15 euros. Según cálculos de Hostelería de España y Edenred, el coste medio actual es de 14,7 euros, lo que representa un aumento del 3,5% respecto a 2025. Hace un año, la media era de 14,2 euros, y en 2024 se situaba en 14 euros. Si se compara con 2016, el dato más antiguo disponible de la patronal, el mismo servicio costaba 11,7 euros, lo que evidencia un incremento del 25,6% en apenas una década. Estos porcentajes reflejan la media estatal, ya que la situación varía considerablemente entre comunidades autónomas. Por ejemplo, los 13,5 euros de media en Canarias o Murcia contrastan con los 16,3 euros en el País Vasco, la región más costosa del país. En Madrid, el menú tiene un coste medio de 15 euros; en Cataluña, 15,7 euros; y en la Comunidad Valenciana, 15,2 euros.
A continuación, se presenta la tabla de precios medios por comunidad autónoma en 2026:
Comunidad | Precio medio del menú (2026)
Andalucía | 14
Aragón | 14,6
Asturias | 14
Baleares | 16
Canarias | 13,5
Cantabria | 14,3
Castilla y León | 14,7
Castilla-La Mancha | 14,5
Cataluña | 15,7
Comunidad de Madrid | 15
Comunidad Valenciana | 15,2
Extremadura | 14
Galicia | 14,5
Murcia | 13,5
Navarra | 15,1
País Vasco | 16,3
La Rioja | 14,8
La relevancia de esta subida es relativa. La última actualización sitúa el coste del menú cerca del umbral psicológico de los 15 euros, al menos a nivel nacional. La gran incógnita es si este aumento será suficiente para que los restaurantes mejoren sus márgenes de beneficio y, lo que es crucial, aseguren que la venta de menús siga siendo una actividad rentable. La propia patronal subraya que este 3,5% es inferior al IPC general de septiembre, que alcanzó un 4,9% interanual, y al índice de precios de la restauración, que se situó en un 4,3%. Esto significa que los menús se encarecen, pero a un ritmo menor que el coste de vida general.
Aunque los alimentos y bebidas no alcohólicas experimentaron un incremento del 2,7% en septiembre, muchos insumos esenciales para los hosteleros han visto dispararse sus costes en los últimos meses. Los huevos han subido un 12,3%, las legumbres y hortalizas un 9,8%, la carne de vacuno un 7,9% y el pescado un 4,5%. A estos aumentos se suman el de la electricidad (11,4%) y los costes laborales de la restauración, que crecieron un 1,5% hasta junio. En consecuencia, el menú del día es probablemente menos rentable hoy que hace un año. La patronal reconoce que "este escenario sigue reduciendo los márgenes de los establecimientos" y apunta que, "aunque la facturación de la restauración creció un 2,7% de media hasta julio, la evolución de la actividad, una vez descontado el efecto de los precios, mostró una caída del 1,6%".
Este panorama plantea el gran dilema de la hostelería: si suben los precios de sus menús, corren el riesgo de perder atractivo para los clientes; si no lo hacen, aceptan ver cómo sus márgenes de rentabilidad disminuyen gradualmente.
El problema no reside únicamente en los costes y los márgenes, sino también, y de forma significativa, en el contexto actual. Los hosteleros se enfrentan a un nuevo competidor que amenaza con desviar a la clientela que tradicionalmente optaba por los menús del día: los 'mercaurantes'. Se trata de supermercados que no solo venden alimentos, sino también platos frescos, cocinados y listos para consumir.
Un ejemplo claro es la línea 'Listo para comer' de Mercadona, que ofrece a sus clientes guisos, estofados, pasta, carnes, pescados y postres. Todas estas opciones se sirven calientes y pueden consumirse dentro del propio establecimiento, que dispone de comedores con mesas y sillas.
La importancia de los 'mercaurantes' es considerable, y por varias razones. La primera es cuantitativa. Diversos indicadores sugieren que están atrayendo cada vez a más clientes y generando un mayor volumen de negocio. Se estima que en 2025 Mercadona facturó 700 millones de euros en España a través de su sección 'Listo para comer'. Si se incluye su oferta de precocinados (bandejas, refrigerados, etc.), el volumen de negocio conjunto en España y Portugal asciende a 3.000 millones de euros. En general, la patronal de las empresas españolas dedicadas a la comercialización de precocinados calcula que en 2025 se consumieron en España 715.052 toneladas de platos preparados, lo que supuso "un nuevo récord" y más de 4.300 millones de euros en ventas. La demanda se disparó tanto en alimentos congelados como en refrigerados y los elaborados a temperatura ambiente. En general, la asociación estima que el consumo en los hogares creció casi un 4% interanual.
Lo más notable es que la gente no recurre a los 'mercaurantes' solo por su precio, sino porque se adaptan mejor a sus necesidades en un mundo donde la rapidez es prioritaria. Según una encuesta de The Fork, el 70% de los clientes utiliza servicios como 'Listo para comer' por su sencillez y agilidad. Cada vez menos personas desean ir a un restaurante, esperar a ser atendidas y pedir primeros, segundos y postres. La agilidad y el ahorro de tiempo son factores predominantes. El precio también influye, por supuesto, pero el estudio de The Fork revela que apenas el 19% de los encuestados elige los 'mercaurantes' por motivos económicos.
Esta situación explica por qué los hosteleros están replanteando sus menús, haciéndolos más flexibles y ajustándolos a la fórmula que está atrayendo a parte de su clientela hacia los 'mercaurantes'. Por ejemplo, el 54,6% de los establecimientos ya permite modificar el menú de forma habitual, y el 89,1% ofrece "algún grado de adaptación". Casi la mitad (47,1%) de los restaurantes dispone además de "medio menú" (eliminando los tres platos), una "alternativa al menú completo que amplía las opciones para quienes buscan ajustar la cantidad, el tiempo o el presupuesto". Además, el 69% de los locales también vende menús para llevar.
En la práctica, esto significa que los hosteleros están apostando cada vez más por la flexibilidad, la personalización, la rapidez y el servicio de comida para llevar, elementos clave en la propuesta de los 'mercaurantes'. Todo esto, sin renunciar a algunas de las fortalezas que han convertido al menú del día en uno de los servicios más exitosos de la hostelería: precios predecibles y cerrados, y la apuesta por la cocina tradicional. El 85% de los negocios reconoce que incluye platos regionales al menos un día a la semana.