El Servicio Nacional de Sangre de Francia (EFS) ha sido blanco de un ciberataque que afectó los equipos de refrigeración de su proveedor, Coolworld. Este incidente, similar a uno previo en supermercados, elevó la temperatura de los congeladores de -30°C a 110°C, poniendo en riesgo muestras de plasma vitales para transfusiones. Aunque el gobierno francés asegura que no hubo pérdidas, el ataque subraya la vulnerabilidad de infraestructuras críticas y la creciente audacia de los ciberdelincuentes.
Recientemente se comentó sobre un presunto ciberataque, posiblemente asistido por inteligencia artificial, dirigido a los congeladores y cámaras frigoríficas de diversos supermercados. Más allá del perjuicio económico y material, la discusión se centraba en la idea de que la inteligencia artificial permitiría atacar dispositivos que, hasta entonces, no eran considerados blancos, aunque seguían siendo simples frigoríficos. La preocupación aumenta cuando los objetivos son otros tipos de refrigeradores: aquellos en los bancos de sangre que almacenan muestras destinadas a transfusiones. Este incidente revela una terrible realidad: nada está verdaderamente a salvo y, lo que es más grave, no se respetará absolutamente nada.
Según El País, el Gobierno francés ha informado que el Servicio Nacional de Sangre de Francia (EFS) sufrió un ataque. Los responsables no atacaron directamente al EFS, sino a los equipos de refrigeración de Coolworld, la empresa proveedora de congeladores para la entidad francesa. El método empleado fue idéntico al utilizado con los frigoríficos de los supermercados: elevar drásticamente el umbral de temperatura, haciendo que las cámaras pasaran de -30 grados Celsius a 110 grados. Sin embargo, en este caso, en lugar de productos alimenticios, se conservaban muestras de plasma para transfusiones.
El Gobierno francés ha declarado que no se perdió ninguna muestra, ya que la situación fue controlada a tiempo. Asimismo, han afirmado que no se han observado consecuencias y que tanto la extracción como la distribución de sangre continúan con normalidad. El País señala que tanto la agencia nacional de ciberseguridad francesa como el Ministerio de Sanidad han iniciado una investigación sobre el ataque.
Anteriormente, se hizo referencia a los frigoríficos de los supermercados, y persiste la incómoda sensación de que quizás no se le dio a ese incidente la seriedad que merecía. Durante esa semana, era común escuchar comentarios como “¿te enteraste de que hackearon los frigoríficos del súper para derretir la comida?”, y es posible que no se profundizara en la implicación de que si eso puede ser hackeado, cualquier otra cosa que consideremos segura también lo puede ser. En otros ciberataques, el objetivo suele ser causar daño mediante el robo de datos para su filtración o venta a empresas de SPAM, o la obtención de información sensible como identidades o formas de pago. En este caso, parece que el ataque responde al único propósito de perjudicar algo tan delicado como las reservas de sangre destinadas a personas que realmente las necesitan. Es un ataque cuyos objetivos son directamente los civiles.