El líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ha declarado que la reciente victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos no cambiará la política de Washington hacia Teherán. Advirtió que quienes esperan una mejora en las relaciones bilaterales están equivocados, enfatizando que las diferencias partidistas en EE. UU. no modificarán lo que considera una actitud hostil contra la República Islámica.
El principal dirigente de Irán, Mojtaba Jameneí, manifestó este miércoles que el triunfo del Partido Demócrata en los recientes comicios de medio mandato en Estados Unidos no provocará una modificación en la orientación de Washington hacia Teherán. Asimismo, alertó que aquellos que esperan un progreso en los vínculos entre ambas naciones se equivocan profundamente. En un comunicado emitido con motivo del cuadragésimo séptimo aniversario de la ocupación de la embajada estadounidense en Teherán, el líder iraní sostuvo que las discrepancias entre las formaciones políticas en Estados Unidos no alterarán lo que él percibe como una posición antagónica contra la República Islámica.
«Si aún existen individuos que albergan alguna expectativa respecto a un cambio de conducta o a las alternancias entre partidos y facciones dentro del sistema de dominación, o que creen que mediante concesiones a Estados Unidos pueden lograr que abandone su hostilidad hacia la nación iraní, están en un error muy profundo», expresó. Estas afirmaciones surgen después de que los demócratas obtuvieran el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones del martes, un resultado que representa un revés político para el presidente Donald Trump y limita su capacidad para implementar su agenda legislativa durante los próximos dos años.
Jameneí rechaza concesiones a Washington
El dirigente iraní también desaconsejó cualquier intento de acercamiento a través de concesiones a Estados Unidos, al considerar que tal postura podría incentivar nuevas exigencias y agresiones contra su país. «El anhelo del Gran Satán (Estados Unidos) es la rendición incondicional de la nación iraní», manifestó Jameneí, quien sostuvo que cualquier indicio de sometimiento alentaría a Washington a promover nuevas guerras y acciones militares. Además, aseguró que Estados Unidos experimenta un declive irreversible tanto en su poderío militar como en su influencia internacional. «El poder y la hegemonía en declive de Estados Unidos han sufrido una caída irreversible tanto en el ámbito de su poder militar como en el de su poder blando internacional», afirmó.
Advierte sobre una ampliación de la guerra
En relación con el conflicto iniciado el 28 de febrero, Jameneí sostuvo que los acontecimientos en el estrecho de Ormuz han evidenciado, según su interpretación, las limitaciones del poder militar estadounidense y su aptitud para resguardar a sus aliados en Oriente Medio. El dirigente iraní también defendió el fortalecimiento de las capacidades bélicas de su país como un medio para asegurar su seguridad y desincentivar futuras ofensivas. En ese contexto, advirtió que una eventual reanudación de los ataques estadounidenses provocaría una respuesta de mayor alcance y ampliaría las dimensiones del conflicto regional. Las declaraciones se producen en medio de los esfuerzos diplomáticos para evitar una nueva escalada militar, mientras persisten las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte internacional de petróleo.
Irán interpreta los resultados electorales como un rechazo a la guerra
Las autoridades iraníes también reaccionaron a la derrota republicana en los comicios estadounidenses. El presidente del Parlamento y principal negociador de Teherán, Mohamad Baqer Qalibaf, interpretó los resultados como un rechazo de los votantes a la guerra. «Los estadounidenses dijeron NO A LA GUERRA, y respaldamos ese mensaje», expresó Qalibaf en una publicación en la red social X. Por su parte, Trump reconoció que el conflicto con Irán influyó en el resultado electoral, mientras los demócratas capitalizaron el descontento relacionado con el costo de la vida y las consecuencias económicas de la guerra. La victoria demócrata modifica el equilibrio político en Washington, pero Teherán ha dejado claro que no espera que ese cambio se traduzca automáticamente en una modificación de la política estadounidense hacia la República Islámica.