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Dom, Jul

Aficionados Mexicanos Generan Controversia en el Mundial por Protestas Nocturnas Frente a Hoteles de Selecciones Rivales

Internacionales
La afición mexicana ha vuelto a ser el centro de una polémica mundialista tras congregarse ruidosamente frente al hotel de la selección inglesa, repitiendo una estrategia ya vista con Ecuador. Estos actos han desatado un debate sobre los límites de la pasión futbolística y la deportividad, llevando a la FIFA y a las autoridades a intensificar las medidas de seguridad para los próximos encuentros.

Cientos de seguidores mexicanos se reunieron durante la noche frente al alojamiento del equipo de Inglaterra, reactivando una discusión que ya había surgido días antes con el equipo ecuatoriano. Aunque esta vez un gran despliegue policial impidió que los aficionados se aproximaran demasiado, la intención de replicar la táctica nuevamente provocó críticas. La controversia no surgió de la nada.

Previo al partido entre México y Ecuador, decenas de hinchas emplearon altavoces, tambores, cornetas y motocicletas en un intento por perturbar el descanso de los jugadores ecuatorianos. La Federación Ecuatoriana de Fútbol presentó una reclamación formal ante la FIFA, considerando que dichas acciones contravenían los principios del juego limpio y el respeto mutuo entre selecciones.

Este suceso reabre la conversación sobre los límites de la emoción en el fútbol. Alentar a un equipo es parte fundamental de un Mundial, pero intentar influir en el desempeño del oponente antes de que el balón empiece a rodar es considerado por muchos como un comportamiento antideportivo. En una competencia que promueve el respeto y el juego limpio, la rivalidad debería resolverse en el campo de juego y no durante la madrugada frente al hotel del adversario.

La ubicación del hotel donde se concentraba Inglaterra en la Ciudad de México era prácticamente un secreto de estado. En Londres, nadie deseaba que se conociera el lugar donde Harry Kane y sus compañeros descansarían en las horas previas al enfrentamiento con México por los octavos de final del Mundial 2026. En el país inventor del fútbol, buscaban evitar la pirotecnia y los estruendos que soportó la delegación ecuatoriana antes del partido de la fase previa. Anhelaban algo de tranquilidad.

Cuando el autobús que transportaba al conjunto inglés llegó al edificio en el corazón de la capital azteca, la edificación ya estaba rodeada. Aproximadamente 100 agentes de la policía antidisturbios impedían que los hinchas locales, entusiasmados con su selección y con el Mundial, profirieran insultos a los visitantes. Una vez en el vestíbulo, Kane y compañía fueron recibidos con música de Los Beatles, pero con un toque de marimba. Afuera, el “¡México!, ¡México!” resonaba. Un apoyo sin incidentes.

Ni la FIFA ni el gobierno de la Ciudad de México desean más desgracias, como las al menos cuatro muertes ocurridas durante las celebraciones posteriores a la victoria contra Ecuador en los dieciseisavos de final. Las autoridades locales hicieron un llamado a “celebrar con empatía”. Sin embargo, Inglaterra representa mucho más que Ecuador. Una potencia mundial, regresa al Azteca después de 40 años. Y la última vez quedó grabada en la historia por la Mano de Dios y el gol del siglo. Ambas jugadas, con el sello inconfundible de Diego Armando Maradona.

Para prevenir incidentes, los organizadores agregaron un 10% más de personal policial al operativo. El Azteca y sus alrededores estarán protegidos este domingo: ¡habrá 17 mil! funcionarios encargados de la seguridad, unos dos mil más que en el encuentro contra Ecuador. Para contextualizar: un Superclásico en Argentina requiere entre 1500 y 2000 efectivos de seguridad.