Ante la drástica devaluación de la lana en el mercado, ganaderos de Martiherrero, Ávila, han implementado una solución creativa: utilizar la lana de sus ovejas para revestir las sombrillas de la piscina municipal. Esta iniciativa, denominada "Sombra de origen", busca dar un nuevo valor a este subproducto ovino y promover la economía circular en la región.
Como ferviente admiradora de los tejidos naturales, atesoro en mi guardarropa varios jerséis de lana por su belleza, calidez y elevado costo. Irónicamente, a pesar de que las prendas de lana se venden a precios considerablemente más altos que las sintéticas, la devaluación de la lana en origen representa una seria preocupación para los profesionales ganaderos. En este contexto, Martiherrero, un municipio abulense de menos de 400 habitantes, ha ideado una solución: revestir las sombrillas de su piscina municipal con lana de oveja proveniente de ganaderos locales.
Sombrillas hechas de lana. Este proyecto piloto a pequeña escala ha utilizado más de 160 kilogramos de lana bruta que, tras un proceso de selección y acondicionamiento, ya recubre las sombrillas de la instalación, según reporta la Real Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto. La iniciativa, llamada "Sombra de origen", es impulsada por el ayuntamiento de Martiherrero y la Fundación Kerbest.
Por qué es importante. El problema radica en que, durante el verano, los ganaderos deben esquilar a sus ovejas, y los costos no se cubren. Tal como explica la Cooperativa Avicom, el esquileo tiene un costo de 1,5 euros por oveja, mientras que el precio que el ganadero recibe por la lana de razas comunes como la assaf, churra o castellana, ronda los 5 céntimos por kilo. Con una media de 2,3 kilos de lana por oveja, el uso de este material para prendas de vestir no resulta rentable en el panorama actual, lo que obliga a buscar nuevos usos para este valioso subproducto ovino.
La magnitud del problema es considerable, equiparable al volumen de ovejas en España, que lidera la Unión Europea con un 24% del total. Según el informe de indicadores económicos de ovino y caprino de carne del MAPA (2025), el censo ovino era de 13,47 millones de cabezas en 2024, lo que representa una disminución del 0,89% respecto al año anterior. Esta situación no es un caso aislado: el precio de la lana en España se encuentra en mínimos históricos y no ha logrado recuperarse desde la pandemia, como se analizó en la mesa "Repensar la lana" hace un par de meses.
Contexto. La caída del precio de la lana se explica por una combinación de factores: China era el principal destino de este producto antes de la pandemia, llegando a absorber un 70% de la oferta. Sin embargo, la pandemia detuvo las exportaciones, generando un exceso de stock, como detalla ASAJA. Poco después, el mercado chino se cerró parcialmente a raíz de los brotes de viruela ovina en España desde 2022. La competencia de la lana australiana también ha influido negativamente. No obstante, como señala el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, la producción principal de las ovejas se centra en la carne y la leche, relegando la lana a un segundo plano.
En detalle. La idea de usar una prenda de lana en verano podría parecer poco convencional, pero el pelo de las ovejas es un excelente aislante térmico. La conductividad térmica de la lana, que oscila entre 0,0324 y 0,0436 W/mK, cumple con los estándares normativos de aislamiento térmico en la construcción y también ofrece un buen rendimiento acústico. Esto significa que puede ser útil tanto para un jersey como para una sombrilla o para el aislamiento de un edificio. Además, la lana es un buen material ignífugo, lo que la diferencia de algunos aislantes sintéticos que emiten compuestos orgánicos volátiles.
Sí, pero. Aunque el proyecto tiene una justificación técnica y económica dentro del marco de la economía circular, su escala es mínima: solo se han utilizado 160 kilos de lana, en contraste con las más de 20.000 toneladas anuales que produce España en total (o las 9.500 toneladas de lana entrefina, la variedad más producida), según el MAPA. Además, los procesos previos necesarios para su uso como revestimiento hacen que la operación, tal como está, no sea rentable con los precios actuales del mercado. Una réplica a mayor escala requeriría una inversión pública o privada sostenida en el tiempo.