El gobierno brasileño ha manifestado su temor de que Estados Unidos pueda emplear su reciente clasificación de las principales facciones criminales de Brasil como organizaciones terroristas como una justificación para una intervención militar en el país. Un documento oficial enviado al Congreso por la cancillería detalla los "riesgos concretos" para la soberanía nacional que esta decisión unilateral de Washington podría generar, enfatizando la preferencia de Brasil por la cooperación internacional sobre acciones unilaterales.
El Ejecutivo de Brasil ha reconocido su inquietud ante la posibilidad de que Estados Unidos utilice su reciente determinación de designar a las dos mayores bandas delictivas del país como terroristas, sirviendo esto como una excusa para una eventual incursión militar en su territorio. Así lo indica un escrito enviado por la diplomacia al Congreso, cuya difusión ocurrió este lunes. El documento, firmado por el ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, y remitido a una comisión de la Cámara de Diputados el 1 de julio en respuesta a una solicitud de información, argumenta que la categorización unilateral adoptada por Washington podría acarrear “peligros reales” para la autonomía de Brasil.
El texto resalta que la legislación estadounidense prevé instrumentos más amplios para enfrentar a las agrupaciones incluidas en su listado de entidades terroristas, entre los cuales se encuentran las “disposiciones administrativas y judiciales de carácter unilateral y de alcance extraterritorial contra individuos, empresas y organizaciones brasileñas”.
La aplicación de tales medidas, añade el documento, “puede efectuarse con un alto grado de discrecionalidad, dada la amplitud de los términos empleados en la normativa antiterrorista de dicho país, con serias implicaciones potenciales para ciudadanos brasileños en los ámbitos financiero, migratorio y penal”. Según la respuesta de la cancillería, existe incluso “la posibilidad de la utilización de la fuerza militar de Estados Unidos en suelo brasileño”. En este sentido, advierte que la declaración del Primer Comando de la Capital (PCC) y del Comando Vermelho (CV) como organizaciones terroristas podría servir de base para acciones unilaterales fuera del territorio estadounidense.
En el documento, Brasil considera que la lucha contra el crimen organizado debe llevarse a cabo mediante mecanismos de colaboración internacional y con total respeto a la soberanía de cada nación y al derecho internacional. El escrito agrega que las autoridades brasileñas mantienen un diálogo constante con Washington para evitar interpretaciones que puedan afectar la jurisdicción del Estado brasileño sobre su propio dominio.
La inquietud del Gobierno surgió después de que la Administración estadounidense incorporara al PCC y al Comando Vermelho en su lista de organizaciones terroristas extranjeras, una decisión que entró en vigor el mes pasado y que autoriza a las autoridades de ese país a aplicar medidas más rigurosas contra personas, empresas y bienes vinculados a ambos grupos criminales. El Ejecutivo brasileño sostiene, sin embargo, que la medida fue adoptada de manera unilateral y que no modifica el marco jurídico vigente en Brasil, donde ambas organizaciones continúan siendo tratadas como grupos de delincuencia organizada y no como entidades terroristas.
La respuesta enviada al Congreso también recuerda que Brasil ha reiterado a las autoridades de Estados Unidos que cualquier acción relacionada con el combate a estas facciones debe respetar los principios de no intervención y de integridad territorial estipulados en la Carta de las Naciones Unidas. Asimismo, defiende que la cooperación bilateral continúe basándose en el intercambio de información, la coordinación policial y judicial y los acuerdos internacionales ya existentes.