California y otros once estados han iniciado acciones legales para impedir la fusión de 110.000 millones de dólares entre Paramount y Warner Bros. Discovery. Argumentan que esta operación reduciría significativamente la competencia en la distribución cinematográfica y el mercado de la televisión por cable, lo que podría perjudicar a consumidores y empresas. La demanda representa un nuevo obstáculo para el plan de Paramount de fortalecer su posición en la industria del entretenimiento.
California, junto con otros once estados de los Estados Unidos, ha interpuesto una demanda judicial con el objetivo de bloquear la fusión de 110.000 millones de dólares entre Paramount y Warner Bros. Discovery. Los estados alegan que esta unión empresarial disminuiría la competencia en el sector de la distribución de películas y en el ámbito de la televisión por cable. Esta acción legal añade un nuevo desafío a la transacción promovida por David Ellison, el director ejecutivo de Paramount, quien busca posicionar a su compañía como un competidor directo de plataformas líderes como Netflix y Disney.
El fiscal general de California, Rob Bonta, manifestó que la consolidación tendría repercusiones adversas tanto para los consumidores como para las empresas que operan en la industria. “A través de esta demanda, California y nuestros estados aliados defienden mercados libres y justos, no aquellos que están manipulados”, declaró Bonta en un comunicado. El funcionario indicó que la fusión podría resultar en un incremento de precios, una disminución en la calidad y una oferta más limitada de contenido para la pantalla grande y la televisión, afectando también a las salas de cine, los distribuidores de televisión por cable y los propios consumidores.
Según lo expuesto en la demanda, si la operación se lleva a cabo, Paramount controlaría el 27% del mercado de distribución de películas en los Estados Unidos, el 30% de los filmes más exitosos en taquilla y el 27% del mercado de canales básicos de televisión por cable. Los estados también señalan que Paramount y Warner Bros. compiten actualmente por las fechas de estreno más importantes y los espacios más atractivos en las salas de cine, una rivalidad que, aseguran, desaparecería con la fusión. Adicionalmente, advierten que la entidad resultante tendría bajo su control canales como CNN, MTV, HGTV, Cartoon Network y Nickelodeon, lo que reduciría las alternativas para los operadores de televisión de pago y sus suscriptores.
Los fiscales han solicitado a Paramount que detenga la transacción hasta la resolución del proceso judicial y han advertido que, de no acatar esta petición, solicitarán a un tribunal una orden para impedir el cierre de la operación. De acuerdo con informes de medios estadounidenses, la resolución del caso podría extenderse por varios meses y generar costos de cientos de millones de dólares para Paramount. La compañía no ha respondido de inmediato a las solicitudes de comentarios, aunque en ocasiones anteriores ha argumentado que las acciones legales en su contra tienen motivaciones políticas.
La fusión ya había obtenido la aprobación del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que consideró que el acuerdo beneficiaría tanto a los consumidores como a los empleados. No obstante, la fusión también ha generado críticas de actores, guionistas, propietarios de cines y otros profesionales del sector, quienes temen una reducción en la producción cinematográfica y la pérdida de puestos de trabajo. Por su parte, Paramount asegura que la integración permitirá reducir 6.000 millones de dólares en costos operativos y aumentar la producción de películas. David Ellison ha prometido que los estudios combinados lanzarán 30 filmes al año. La empresa también ha advertido que, si el acuerdo no se cierra antes de octubre, deberá abonar aproximadamente 650 millones de dólares por trimestre a los accionistas de Warner Bros. Discovery, además de enfrentar posibles renegociaciones de financiamiento y un mayor impacto en el valor de sus acciones.