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Lun, Ago

Cuatro décadas de poder: La trayectoria del gobierno en Guinea Ecuatorial

Internacionales
Teodoro Obiang Nguema Mbasogo ha cumplido 47 años en el liderazgo de Guinea Ecuatorial, un periodo caracterizado por elecciones sin verdadera competencia, la persecución de adversarios políticos, acusaciones de tortura y una centralización del control político y económico en su familia. Su mandato, iniciado tras un golpe de Estado en 1979, ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones internacionales debido a la represión y la falta de libertades democráticas, a pesar de la riqueza petrolera del país.

Teodoro Obiang Nguema Mbasogo conmemora este 3 de agosto 47 años al frente de Guinea Ecuatorial, una etapa definida por comicios sin contendientes significativos, la persecución de la oposición, alegatos de tormento y la acumulación de la autoridad política y económica en su círculo familiar. Obiang asumió el mando el 3 de agosto de 1979, tras liderar una sublevación contra su tío, Francisco Macías Nguema, el primer presidente del país después de su emancipación de España. Macías fue juzgado y ejecutado el 29 de septiembre de ese mismo año junto a otros seis condenados. El alzamiento se presentó como una ruptura con el régimen precedente y se denominó “Golpe de la Libertad”.

No obstante, Obiang no era ajeno al sistema que derrocó. Había desempeñado roles militares y dirigido la prisión de Black Beach, un centro señalado durante décadas por organismos internacionales por las torturas y los malos tratos infligidos a los reclusos. Tras ascender al poder, prometió una transformación “radical”. En 1982, reemplazó formalmente el gobierno militar por uno de carácter civil y en 1986 fundó el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, PDGE, una entidad que desde entonces controla las principales estructuras del Estado.

“La junta castrense y el ejecutivo después del golpe de Obiang evidencian una continuidad con lo anterior”, manifestó Ana Lúcia Sá, investigadora del Centro de Estudios Internacionales del Instituto Universitario de Lisboa.

Obiang ha triunfado en todas las elecciones presidenciales celebradas durante su mandato con márgenes superiores al 90%. En los comicios de noviembre de 2022, obtuvo oficialmente cerca del 95% de los votos, un resultado que le permitió prolongar su estancia en el poder. Freedom House sostiene que Guinea Ecuatorial celebra elecciones periódicas, pero estas carecen de libertad y equidad, desarrollándose bajo un sistema autoritario altamente represivo. Las fuerzas opositoras han denunciado durante años irregularidades, intimidaciones y ausencia de garantías. En 1996, se permitió la participación de otros partidos, pero varias organizaciones se retiraron antes de la votación al considerar que no existían las condiciones necesarias para competir.

“Guinea Ecuatorial es y sigue siendo una dictadura, pero adopta la apariencia de una democracia al celebrar elecciones con resultados inverosímiles que siempre otorgan la victoria a Obiang”, afirmó el historiador Omer Freixa.

El PDGE domina el Parlamento, las instituciones estatales y los gobiernos locales. La oposición cuenta con un margen de acción limitado, mientras que líderes políticos, activistas, periodistas y defensores de derechos humanos enfrentan detenciones, restricciones y procesos judiciales. En 2023, las autoridades disolvieron el partido Ciudadanos por la Innovación y su líder, Gabriel Nsé Obiang, fue sentenciado a 29 años de prisión. Freedom House indica que el Gobierno detiene frecuentemente a dirigentes opositores, restringe la actividad de la sociedad civil y censura a los periodistas. Amnistía Internacional también ha documentado durante décadas ejecuciones extrajudiciales, arrestos arbitrarios, torturas y persecución contra activistas políticos y defensores de derechos humanos. En un informe publicado en 2024, la organización reiteró sus inquietudes por el uso extendido de detenciones arbitrarias y torturas en el país.

Entre los casos denunciados se encuentra el del activista Joaquín Elo Ayeto, miembro de Convergencia para la Democracia Social, arrestado en febrero de 2019. Según los testimonios recopilados, fue golpeado y sometido a torturas para forzarlo a confesar una supuesta conspiración contra el presidente. También fue detenido ese año Alfredo Okenve, vicepresidente del Centro de Estudios e Iniciativas para el Desarrollo de Guinea Ecuatorial, después de que las autoridades le impidieran asistir a la entrega del Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos.

Aunque el Parlamento aprobó en 2006 una ley contra la tortura, organizaciones internacionales continuaron documentando prácticas abusivas dentro de comisarías y centros penitenciarios. Los informes describen golpes, descargas eléctricas, suspensión de detenidos y confesiones obtenidas bajo coacción. La represión también afectó a integrantes de la población bubi, originaria de la isla de Bioko. Tras ataques contra instalaciones militares en 1998, decenas de personas fueron detenidas y sometidas a torturas para obtener confesiones. Al menos seis fallecieron después de los abusos, según los casos recopilados por organizaciones defensoras de derechos humanos. En febrero de 2015, durante la Copa Africana de Naciones, las fuerzas de seguridad detuvieron a alrededor de 300 jóvenes, entre ellos menores de edad. Los detenidos denunciaron golpes, hacinamiento y reclusión junto con adultos. Días después fueron liberados sin cargos.

La permanencia de Obiang también ha estado marcada por el contraste entre la riqueza petrolera y las condiciones de vida de la población. El descubrimiento de grandes reservas de hidrocarburos durante la década de 1990 transformó al país en una economía de ingresos medianos altos y en uno de los principales productores de petróleo de África. Sin embargo, esa riqueza no se ha traducido en bienestar generalizado. El Banco Mundial estimó que aproximadamente el 57% de la población vivía en situación de pobreza en 2024. Los hidrocarburos representaban más del 80% de los ingresos públicos y cerca del 46% del producto interno bruto, pero generaban escasas oportunidades laborales para la población. El organismo también señala que cerca de una tercera parte de los habitantes carece de acceso a agua por tubería y que los indicadores de educación y salud permanecen por debajo de los correspondientes a otros países con niveles de ingresos similares.

Parte de las acusaciones de corrupción se ha concentrado en Teodoro Nguema Obiang Mangue, conocido como “Teodorín”, hijo del presidente y actual vicepresidente del país. En 2014, el Departamento de Justicia de Estados Unidos llegó a un acuerdo para que entregara más de 30 millones de dólares en activos que, según las autoridades estadounidenses, habían sido adquiridos con recursos procedentes de corrupción. El expediente incluyó propiedades, vehículos de lujo y otros bienes. El organismo estadounidense sostuvo que, pese a recibir un salario oficial inferior a los 100.000 dólares anuales, Obiang Mangue utilizó su posición e influencia para acumular bienes valorados en cientos de millones de dólares mediante corrupción y lavado de activos.

La concentración de la riqueza y del poder dentro del círculo presidencial contrasta con las carencias sociales del país. Freedom House advierte que los recursos petroleros y la autoridad política permanecen principalmente en manos de la familia de Obiang. A pesar de las denuncias, el régimen mantiene relaciones con Estados Unidos, España, China y otras potencias interesadas en los recursos naturales y la posición estratégica del país. Obiang continúa gobernando sin una oposición con capacidad real para disputarle el poder. A 47 años del golpe que lo llevó a la Presidencia, Guinea Ecuatorial conserva instituciones electorales formales, pero permanece clasificada por organizaciones internacionales como un Estado autoritario donde las libertades políticas, la independencia judicial y la participación ciudadana enfrentan severas restricciones.