Microsoft ha anunciado un plan para optimizar Windows 11, buscando reducir sus requisitos de memoria RAM. Esta iniciativa responde al encarecimiento de la RAM, que dificulta la actualización de equipos. El objetivo es mejorar el rendimiento en PCs con 8 GB de memoria, una configuración cada vez más común debido a los altos costos de los componentes.
La situación actual del mercado de componentes ha transformado la adquisición de un PC Gaming, pasando de un ahorro general a la necesidad de presupuestar solo un componente. El incremento en el precio de la memoria RAM, impulsado por el auge de los centros de datos, ha convertido la renovación de un ordenador en una tarea compleja. Ante la dificultad de obtener mayores capacidades de memoria, la estrategia lógica es ajustar el sistema para que funcione eficientemente con menos recursos. Este es el camino que Microsoft ha decidido seguir con Windows.
Los 8 GB de memoria RAM, una cifra que hoy parece desactualizada en una era donde lo óptimo se considera partir de 32 GB, presentan un desafío. Dado que el simple uso de un navegador web consume una parte significativa de la memoria, operar con menos a menudo resulta en un sistema lento, inestable y poco satisfactorio. Por esta razón, Microsoft se ha fijado la meta de optimizar Windows para disminuir sus requisitos de memoria.
Ante la falta de más memoria, la optimización se convierte en la solución. Los sistemas operativos, tanto de escritorio como móviles, se acostumbraron a que la respuesta para las aplicaciones más exigentes fuera aumentar la memoria RAM. Mientras esto fue económicamente viable, tuvo sentido; ahora, ya no lo tiene. Pavan Davuluri, actual presidente de la división de Windows y dispositivos, ha delineado un plan para lo que resta de 2026, enfocándose en cuatro áreas principales:
- Proceso de Onboarding y configuración inicial de Windows.
- Optimización de memoria para sistemas con 8 GB o más.
- Funciones de familia.
- Entrada por voz.
El punto de la memoria es el que más atención ha generado. Microsoft ya venía trabajando en la optimización del sistema, pero es ahora cuando le asigna un nombre y una fecha. Davuluri no menciona explícitamente el encarecimiento de la RAM, pero la conexión es evidente: con los precios de la DRAM disparados debido al cuello de botella provocado por la IA en el hardware doméstico, la reducción del consumo del sistema pasa de ser una mejora deseable a una necesidad imperante.
Anunciar la optimización de un sistema tan grande como Windows es importante, pero la clave reside en cómo lograrlo. Microsoft no ha detallado de qué manera planea reducir el consumo de memoria de Windows en equipos con 8 GB, pero sí ha enumerado las tres vías en las que ha estado trabajando para mejorar la eficiencia de memoria del sistema:
- Un asignador de memoria más eficiente para reducir la sobrecarga en aplicaciones y componentes.
- Un ajuste continuo en el marco de desarrollo WinUI 3 para que las aplicaciones construidas sobre esta base consuman menos memoria por diseño.
- Reducción del consumo para los componentes de Chromium y WebView2 donde se integran en el sistema operativo.
Es lógico pensar que estas vías serán las mismas sobre las que Microsoft continuará trabajando. Este conjunto de mejoras debería proporcionar una experiencia superior con Windows a aquellos que deben ejecutarlo en equipos con memoria limitada, desde PCs domésticos hasta los utilizados en entornos educativos.
Lo crucial aún no se ha especificado: cuánto y cuándo. Microsoft no ha detallado la cantidad de megabytes que la optimización podría ahorrar, ni ha proporcionado una comparativa del antes y el después de aplicar los cambios. Pavan Davuluri únicamente explicó que las mejoras se han ido implementando para los usuarios de Insiders en los últimos meses y que comenzarán a desplegarse de forma generalizada en los PCs con Windows 11 a partir del otoño.
Hasta que la optimización se concrete y demuestre su efectividad, quienes posean 8 GB de memoria seguirán observando cómo el sistema consume una porción considerable de esa memoria incluso sin abrir aplicaciones. Esto resalta un aspecto incómodo: durante años, la respuesta de la industria a un Windows pesado fue vender más RAM para soportarlo, tanto al sistema como a las aplicaciones, a menudo tan poco optimizadas como el propio sistema. Ahora que la RAM se ha convertido en un componente de lujo, se revela que siempre hubo margen para una optimización significativa.