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Lun, Ago

El testamento de Robin Williams: Un obstáculo legal para Disney y la IA con su voz inédita

Tecnologia
Doce años después de su fallecimiento, el testamento de Robin Williams sigue dictando estrictas limitaciones sobre el uso de su imagen y voz en Hollywood. Una cláusula en particular impide a Disney utilizar dieciséis horas de grabaciones inéditas del Genio de 'Aladdín' hasta 2039. Esta restricción, que se escribió antes del auge de la inteligencia artificial, ha desatado un debate público sobre los límites de la IA y el legado de los artistas.

Doce años después de su muerte, el testamento de Robin Williams sigue marcando lo que Hollywood puede y no puede hacer con él: ni Disney puede tocar las cintas del Genio de 'Aladdín' hasta dentro de trece años. Ahora que la IA es perfectamente capaz de clonar voces, esa curiosa cláusula ha dejado de ser una rareza legal para convertirse en primera línea de una guerra que su familia libra en público.

El testamento que nadie vio venir. En marzo de 2015, unos documentos judiciales ligados a la gestión de su herencia revelaron una cláusula que pilló a todo Hollywood por sorpresa: durante 25 años desde su muerte (hasta el 11 de agosto de 2039, concretamente), nadie podría usar el nombre, la firma, la imagen o la voz de Robin Williams con fines comerciales. La letra pequeña era todavía más estricta, ya que prohibía expresamente los anuncios con su imagen, los hologramas y la inserción digital del actor en cualquier película. Los derechos pasaron a la Fundación Windfall, una organización benéfica creada por sus propios representantes legales para gestionarlos.

Treinta chistes por minuto. Ocho meses después, en noviembre de 2015, un exdirectivo de Disney le contó al Sunday Times cómo esa cláusula había impactado en un lugar muy concreto: el estudio de doblaje de 'Aladdín' (1992). "Cuando estaba en forma, esa boca hiperactiva que amamos en 'Good Morning, Vietnam' y 'Mrs. Doubtfire' sacaba 30 chistes por minuto", según recogió entonces IBTimes UK citando al diario británico. Robin Williams improvisaba muchísimo, por lo que, en pocas palabras (y valga la redundancia), acabó generando un enorme catálogo de voz inédito con frases que nunca jamás se han escuchado.

Dieciséis horas para hora y media de película. De todo lo que grabó Williams para el Genio, al montaje final solo llegaron unos 90 minutos. El resto, dieciséis horas de improvisación, chistes y voces que nunca llegaron a los cines, se quedó guardado. En algún momento, el estudio se planteó utilizarlo para hacer una cuarta película de Aladdin, pero la cláusula del testamento frenó la idea por completo.

La excepción con la venia de la familia. Solo hay una excepción documentada, y la autorizó la propia familia: en 'Once Upon A Studio' (2023), el cortometraje del centenario de Disney, el Genio vuelve a hablar con la voz real de Robin Williams. Esa voz se sacó de las cintas inéditas de 1992. Aquí hay que hacer un apunte: la voz que sí ha podido sonar sin ningún problema legal es la de Josema Yuste, quien dobló al Genio tanto en la película de 1992 como en el remake de Will Smith de 2019.

Y entonces llegó la IA. El testamento se escribió pensando en anuncios, hologramas y montajes digitales. Nadie en 2014 estaba pensando todavía en un modelo entrenado con horas de audio capaz de inventar frases nuevas con esa misma voz. Ese hueco es, precisamente, donde ahora se está librando la batalla. En 2014 estábamos demasiado ocupados hablando de phablets y los primeros wearables, como dato curioso.

Un posible germen... En julio de 2025, en la Comic-Con de San Diego, Matthew Lawrence (compañero de reparto de Williams en 'Mrs. Doubtfire') coqueteó con la idea de recrear la voz del ya difunto actor con inteligencia artificial para asistentes o proyectos interactivos. "Me encantaría hacer algo realmente especial con su voz, siempre con el respeto y el visto bueno de su familia, porque sé que para toda una generación esa voz es icónica", según recogió EW.

... que nunca crecerá. Por su parte, Zelda Williams, hija del actor, nunca ha dudado en dejar clara su postura. En octubre de 2023, en plena huelga de SAG-AFTRA contra el uso de IA para clonar actores, ya había calificado estas recreaciones de "en el mejor de los casos, una pálida copia de gente mejor, y en el peor, un monstruo frankensteiniano cosido con lo peor que tiene esta industria".

En 2025 tuvo que repetirlo. Dos años más tarde, ya en octubre de 2025, Zelda volvió a las redes, esta vez agotada de recibir vídeos de IA de su padre a diario: los llamó "salchichas ultraprocesadas asquerosas" y "un puñetero titiriteo de basura de TikTok". Esta vez no apuntaba a ningún proyecto de estudio, sino al aluvión de imitaciones caseras que cualquiera puede generar hoy prácticamente gratis.

El contraste: Val Kilmer sí dijo que sí. En el lado opuesto de la historia tenemos el caso de Val Kilmer. Fallecido en abril de 2025, dio su permiso (y cobra por ello) para que una IA lo devolviera a la pantalla en 'As Deep As The Grave', una película que ni llegó a rodar. Su hija Mercedes lo resumió así: "mi padre siempre miró las tecnologías emergentes con optimismo, como una herramienta para ampliar las posibilidades de contar historias".

Lo que el testamento de 2014 no pudo prever. El legado de Williams se refiere al uso de grabaciones ya existentes: nombre, imagen, cintas y actuaciones grabadas antes de morir. Lo que no contempla, o al menos no del todo, es si un modelo de IA que genera audio nuevo (frases que Robin Williams jamás llegó a pronunciar) cuenta legalmente como lo mismo que una "grabación de voz". Es un debate que está servido y para el que no parece haber una respuesta clara.