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Dom, Ago

Canadá Unifica Fuerzas Ante Escalada Comercial con Estados Unidos

Internacionales
Canadá ha mostrado una notable cohesión política, sindical y social en apoyo a su primer ministro, Mark Carney, tras el fracaso de las negociaciones comerciales con Estados Unidos. Esta unidad surge ante la perspectiva de una prolongada disputa arancelaria, con Ottawa preparándose para implementar contramedidas. La situación ha generado preocupación por el impacto económico y la soberanía nacional.

Este domingo, Canadá consolidó su apoyo al primer ministro, Mark Carney, y su postura firme frente a Estados Unidos. Esto representa una clara demostración de unidad política, gremial y social ante la posibilidad de una extensa confrontación comercial con su vecino del sur, luego de que las conversaciones con Washington no llegaran a buen término. Desde los principales medios de comunicación nacionales hasta los líderes provinciales y las organizaciones de trabajadores, todos han respaldado la negativa de Carney a aceptar un acuerdo que, según explicó previamente, amenazaba la autonomía canadiense, habría limitado su capacidad para negociar pactos con otras naciones y perjudicaba a sectores clave como el automotriz. Incluso el líder conservador, Pierre Poilievre, quien habitualmente critica a Carney, afirmó que Canadá no podía aceptar “un mal acuerdo” y solicitó cohesión nacional frente a los gravámenes estadounidenses. La única excepción destacada ha sido la gobernadora de Alberta, la conservadora populista Danielle Smith, quien apoyó la interrupción de las negociaciones pero cuestionó la respuesta arancelaria de Canadá.

Los sindicatos también han brindado su respaldo al Gobierno. Unifor, el sindicato más grande del sector privado canadiense, con una fuerte presencia en la industria automovilística, declaró que los negociadores actuaron “correctamente” al abandonar la mesa y solicitó represalias estratégicas contra Washington. El apoyo se extiende a varios de los comentaristas políticos y económicos más influyentes del país, quienes este domingo argumentan que aceptar las últimas demandas de Washington habría significado sacrificar la soberanía canadiense sin garantizar la estabilidad en el comercio.

Canadá se prepara ahora para un enfrentamiento prolongado. Los nuevos aranceles estadounidenses del 50 %, efectivos desde la medianoche del sábado, impactan en aproximadamente 28.000 millones de dólares canadienses en exportaciones (unos 20.000 millones de dólares estadounidenses), principalmente productos manufacturados. Ottawa ha anunciado contramedidas “dólar por dólar” que comenzarán el 8 de septiembre. El Royal Bank of Canada (RBC), una de las principales entidades financieras del país, estima que las nuevas tasas podrían restar alrededor de cuatro décimas al Producto Interno Bruto (PIB) canadiense, mientras que sectores como la electrónica, textiles, muebles, madera y papel se encuentran entre los más vulnerables. El ámbito empresarial, aunque apoya evitar un acuerdo desfavorable, advierte que la incertidumbre podría detener las inversiones y perdurar mientras Trump permanezca en la Casa Blanca.

El presidente estadounidense permaneció en silencio durante todo el sábado, pero en la madrugada de este domingo nuevamente criticó lo que ha descrito como “discriminación continua” y “trato desigual” hacia el comercio estadounidense por parte de Ottawa. “¡¡¡Canadá quiere los beneficios de ser un estado, sin serlo!!! Además, durante muchos años han impuesto enormes aranceles a nuestros magníficos agricultores. ¡¡¡Se acabó!!!”, publicó el mandatario republicano en su red Truth Social. Un día antes, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, comentó a Fox News que “no hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses” y añadió que estos nuevos gravámenes son “contramedidas” ante lo que calificó como “un año de represalias” por las políticas comerciales de Trump en lo que va de su segundo mandato.

Gobernadores demócratas como Gavin Newsom de California y Abigail Spanberger de Virginia, criticaron los nuevos aranceles contra un “socio comercial clave” y un aliado histórico como Canadá, al mismo tiempo que señalaron el impacto negativo de una guerra comercial para los productores estadounidenses. El exvicepresidente de Trump durante su primer mandato (2017-2021), Mike Pence, advirtió este domingo a la cadena CNN que la disputa comercial entre ambos países genera nuevos riesgos para la economía más grande del mundo, en un momento en que los consumidores de EE.UU. ya enfrentan costos elevados.

Este domingo, Canadá consolidó su apoyo al primer ministro, Mark Carney, y su postura firme frente a Estados Unidos. Esto representa una clara demostración de unidad política, gremial y social ante la posibilidad de una extensa confrontación comercial con su vecino del sur, luego de que las conversaciones con Washington no llegaran a buen término. Desde los principales medios de comunicación nacionales hasta los líderes provinciales y las organizaciones de trabajadores, todos han respaldado la negativa de Carney a aceptar un acuerdo que, según explicó previamente, amenazaba la autonomía canadiense, habría limitado su capacidad para negociar pactos con otras naciones y perjudicaba a sectores clave como el automotriz. Incluso el líder conservador, Pierre Poilievre, quien habitualmente critica a Carney, afirmó que Canadá no podía aceptar “un mal acuerdo” y solicitó cohesión nacional frente a los gravámenes estadounidenses. La única excepción destacada ha sido la gobernadora de Alberta, la conservadora populista Danielle Smith, quien apoyó la interrupción de las negociaciones pero cuestionó la respuesta arancelaria de Canadá. Los sindicatos también han brindado su respaldo al Gobierno. Unifor, el sindicato más grande del sector privado canadiense, con una fuerte presencia en la industria automovilística, declaró que los negociadores actuaron “correctamente” al abandonar la mesa y solicitó represalias estratégicas contra Washington. El apoyo se extiende a varios de los comentaristas políticos y económicos más influyentes del país, quienes este domingo argumentan que aceptar las últimas demandas de Washington habría significado sacrificar la soberanía canadiense sin garantizar la estabilidad en el comercio.

Canadá se prepara ahora para un enfrentamiento prolongado. Los nuevos aranceles estadounidenses del 50 %, efectivos desde la medianoche del sábado, impactan en aproximadamente 28.000 millones de dólares canadienses en exportaciones (unos 20.000 millones de dólares estadounidenses), principalmente productos manufacturados. Ottawa ha anunciado contramedidas “dólar por dólar” que comenzarán el 8 de septiembre. El Royal Bank of Canada (RBC), una de las principales entidades financieras del país, estima que las nuevas tasas podrían restar alrededor de cuatro décimas al Producto Interno Bruto (PIB) canadiense, mientras que sectores como la electrónica, textiles, muebles, madera y papel se encuentran entre los más vulnerables. El ámbito empresarial, aunque apoya evitar un acuerdo desfavorable, advierte que la incertidumbre podría detener las inversiones y perdurar mientras Trump permanezca en la Casa Blanca.

El presidente estadounidense permaneció en silencio durante todo el sábado, pero en la madrugada de este domingo nuevamente criticó lo que ha descrito como “discriminación continua” y “trato desigual” hacia el comercio estadounidense por parte de Ottawa. “¡¡¡Canadá quiere los beneficios de ser un estado, sin serlo!!! Además, durante muchos años han impuesto enormes aranceles a nuestros magníficos agricultores. ¡¡¡Se acabó!!!”, publicó el mandatario republicano en su red Truth Social. Un día antes, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, comentó a Fox News que “no hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses” y añadió que estos nuevos gravámenes son “contramedidas” ante lo que calificó como “un año de represalias” por las políticas comerciales de Trump en lo que va de su segundo mandato. Gobernadores demócratas como Gavin Newsom de California y Abigail Spanberger de Virginia, criticaron los nuevos aranceles contra un “socio comercial clave” y un aliado histórico como Canadá, al mismo tiempo que señalaron el impacto negativo de una guerra comercial para los productores estadounidenses. El exvicepresidente de Trump durante su primer mandato (2017-2021), Mike Pence, advirtió este domingo a la cadena CNN que la disputa comercial entre ambos países genera nuevos riesgos para la economía más grande del mundo, en un momento en que los consumidores de EE.UU. ya enfrentan costos elevados.