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Jue, Ago

Los Mets admiten que sus cuantiosas inversiones y transformaciones no han rendido frutos

Deportes
El propietario de los Mets de Nueva York, Steve Cohen, ha reconocido que las significativas inversiones y cambios realizados por la franquicia no han generado los resultados esperados. A pesar de contar con una de las nóminas más altas de la MLB, el equipo se encuentra en el último lugar de su división, lo que plantea serias dudas sobre su estrategia para la temporada 2027.

La admisión del dueño Steve Cohen acerca del "excesivo riesgo" asumido por los Mets de Nueva York ofrece una nueva perspectiva sobre una campaña en la que la organización invirtió fuertemente, pero sigue estancada en el fondo de la División Este de la Liga Nacional y parece orientada hacia 2027. Cohen reafirmó su confianza en David Stearns, presidente de operaciones de béisbol, pero concedió que la suma de decisiones tomadas durante el receso invernal incrementó notablemente el margen de error del club. Las cifras económicas subrayan la importancia de esta confesión: los Mets iniciaron 2026 con una de las plantillas más caras de las Grandes Ligas, la segunda. Spotrac estimó su nómina para fines del impuesto de lujo por encima de los US$375 millones, mientras que FanGraphs la sitúa en US$359 millones, solo superada por los Dodgers.

Esta evaluación llega tras una temporada en la que varias de las principales adquisiciones del equipo no cumplieron con las expectativas. El mismo Cohen resumió el problema al señalar que la incorporación de nuevos talentos, la modificación del cuerpo técnico y la suma de jugadores con historial de lesiones representaron una acumulación de factores de riesgo. Para el propietario, cada elección pudo tener sentido individualmente, pero el desenlace cambia al considerarlas en conjunto. La magnitud del desembolso contrasta con el rendimiento deportivo. A mediados de agosto, los Mets permanecían en el último puesto del Este de la Liga Nacional y habían pasado gran parte de la temporada lejos de la contienda por la postemporada. MLB registró al equipo con un récord de 53-68 el 12 de agosto, a 21.5 juegos del liderato divisional.

El contraste también se evidencia en los acuerdos que acompañaron la reconfiguración del roster. Juan Soto, la figura ofensiva principal de la organización, tiene un contrato de 15 años y US$765 millones, mientras que Francisco Lindor representa otro compromiso a largo plazo, con US$341 millones. A estos se añadieron importantes apuestas durante el invierno. Bo Bichette llegó con un acuerdo de tres años y US$126 millones; Marcus Semien fue adquirido tras el traspaso de Brandon Nimmo; Jorge Polanco firmó por dos temporadas y US$40 millones, mientras que Devin Williams recibió un contrato de tres años y US$51 millones. El problema no fue solo la cantidad de dinero comprometido, sino la combinación de apuestas que Cohen ahora califica de excesivamente arriesgada.

Los Mets modificaron el cuerpo técnico, permitieron la salida de Pete Alonso, traspasaron a Nimmo y apostaron por jugadores que llegaron con incertidumbres físicas o deportivas. Polanco, precisamente uno de esos refuerzos, ha estado inactivo por una lesión de tobillo que requerirá cirugía. En su primera temporada con el equipo, ha jugado apenas 37 partidos con un promedio de .148. También surgieron dificultades con Semien y Williams, dos piezas incorporadas para fortalecer posiciones consideradas esenciales. La ironía es que, después de desmantelar parte de ese proyecto en la fecha límite de cambios del 3 de agosto, los Mets empezaron a mostrar mejores resultados. Para el 19 de agosto, habían logrado una racha de 11-4 desde la fecha límite, incluyendo el triunfo 4-2 sobre San Diego, impulsados por jóvenes como Carson Benge y A.J. Ewing.

Este repunte explica el optimismo de Cohen para 2027, pero no borra el costo de la temporada. El propietario no parece dispuesto a prescindir de Stearns. Su mensaje es distinto: aprender de una estructura de decisiones en la que demasiadas variables cambiaron simultáneamente. En este sentido, el fracaso de 2026 para los Mets no puede medirse únicamente por su posición en la tabla. También representa una advertencia para una franquicia que ha demostrado que gastar más no garantiza ganar más. El propio Cohen ahora reconoce que el problema residió en la acumulación de riesgos. Y esta admisión convierte la próxima temporada en una prueba para determinar si los Mets asimilaron la lección o simplemente intentarán nuevamente comprar una solución con otra nómina millonaria.