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Vie, Ago

Desmintiendo el mito: Auriculares Bluetooth no representan un riesgo de radiación comparable a un microondas

Tecnologia
La preocupación sobre la supuesta peligrosidad de los auriculares Bluetooth, comparándolos con microondas debido a sus ondas, es infundada. Expertos y estudios científicos confirman que la potencia de radiación de estos dispositivos es insignificante. La verdadera preocupación reside en el daño auditivo por el uso prolongado a volúmenes elevados, no en la exposición a las radiofrecuencias.

Actualmente, es común observar a personas utilizando auriculares Bluetooth inalámbricos, valorando principalmente la comodidad que ofrecen. Sin embargo, circulan afirmaciones que sugieren un peligro para el cerebro y la longevidad, equiparándolos a un microondas en la cabeza debido a las ondas Bluetooth que emiten. Esta afirmación no está comprobada y carece de veracidad.

Ya estamos habituados a que el temor a las radiofrecuencias resurja periódicamente. Sucedió con el 5G, con el WiFi y, por supuesto, persiste con el Bluetooth. No obstante, al examinar los estudios pertinentes, la analogía con la frecuencia de los microondas se desmorona rápidamente.

La comparación que algunas voces establecen sobre la radiación emitida por los dispositivos que nos rodean se basa en una verdad a medias, ya que tanto los hornos microondas como los dispositivos Bluetooth operan en la misma banda de frecuencia, los 2,4 GHz. Hasta ahí llegan las similitudes. Al profundizar en el detalle, se observa que el factor crucial que determina si una radiación electromagnética no ionizante, como la del Bluetooth, puede calentar un tejido humano es la potencia. Y aquí existen diferencias significativas, dado que un microondas doméstico opera con una potencia de entre 800 y 1.000 vatios, concentrada en un compartimento metálico cerrado para agitar las moléculas de agua y calentar los alimentos. En contraste, un auricular Bluetooth típico emite una potencia que ronda el milivatio, es decir, una milésima de vatio.

Estamos hablando de una diferencia de potencia abismal, puesto que un microondas es un millón de veces más potente. Es decir, comparar los auriculares inalámbricos con un electrodoméstico de nuestras cocinas por compartir la misma frecuencia de onda es como comparar la luz de una luciérnaga con mirar directamente al Sol al mediodía. No hay punto de comparación.

Las agencias de salud globales han estado estudiando durante mucho tiempo los efectos de la radiación no ionizante. En este contexto, la Comisión Internacional sobre Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) actualizó en 2020 sus guías para campos electromagnéticos y estableció el límite de seguridad para la cabeza y el tronco en 2 W/Kg. Todo lo que esté por debajo de este valor es, a priori, completamente seguro.

La radiación emitida por los auriculares Bluetooth se encuentra drásticamente por debajo de estos valores límite; por lo tanto, la potencia es tan diminuta que es físicamente incapaz de producir un calentamiento en los tejidos cerebrales o causar efectos orgánicos. Asimismo, el proyecto internacional EMF de la Organización Mundial de la Salud, tras revisar decenas de miles de estudios, ha señalado que por debajo de los límites fijados por la ICNIRP, no se ha identificado ningún efecto adverso sobre la salud.

Si la preocupación es el uso de un dispositivo Bluetooth en la oreja, es importante saber que la exposición es mínima en comparación con el teléfono móvil que se lleva en el bolsillo. Un estudio publicado en 2019 midió la exposición real y encontró que la potencia de los auriculares Bluetooth es entre 10 y 400 veces menor que la de los teléfonos móviles a los que están conectados. De hecho, usar auriculares inalámbricos es una excelente manera de alejar el móvil de la cabeza, reduciendo drásticamente la exposición general.

El verdadero peligro de los auriculares no radica en la radiación que emiten, sino en el daño auditivo que pueden generar, el cual sí está acreditado por los expertos. La exposición prolongada a volúmenes altos está provocando una epidemia silenciosa de pérdida de audición temprana y tinnitus entre los más jóvenes.

Por lo tanto, es crucial mantener el volumen por debajo del 60%, limitar el tiempo de escucha ininterrumpida y utilizar auriculares con cancelación activa de ruido para evitar la necesidad de subir el volumen al máximo.