14
Lun, Sep

China Advierte a EE. UU. Sobre Posibles Represalias por Ampliación de Sanciones Relacionadas con Irán

Internacionales
China ha emitido una advertencia clara a Estados Unidos, señalando que tomará medidas de represalia si Washington incrementa las sanciones dirigidas a empresas chinas que mantienen lazos comerciales con Irán. Esta declaración surge tras el anuncio de una nueva estrategia económica estadounidense para limitar los ingresos de Teherán. Beijing enfatiza que protegerá los intereses de sus negocios y rechaza la política de máxima presión de EE. UU., argumentando que la cooperación con Irán es legítima y que la solución reside en el diálogo.

China comunicó este martes que responderá con acciones recíprocas si Estados Unidos expande significativamente las penalizaciones a compañías chinas por sus conexiones comerciales con Irán. Esta declaración se produce luego de que Washington revelara una nueva estrategia económica con el fin de restringir las fuentes de financiación de Teherán. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, afirmó que Beijing implementará las acciones que estime oportunas para resguardar los derechos e intereses de sus empresas y desestimó la política de sanciones y “presión máxima” de Estados Unidos. La advertencia surge después de que las recientes medidas estadounidenses afectaran a entidades con sede en Hong Kong y China continental, aunque todavía no incluyen a los principales bancos del país asiático. China sostiene que su colaboración económica con Irán se enmarca en el derecho internacional y ha insistido en que la resolución de la crisis debe lograrse mediante la desescalada, el diálogo y la negociación, en lugar de una mayor coerción económica.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el lunes la denominada Operación Economic Outcast, una iniciativa que aumenta el riesgo de sanciones secundarias contra individuos y empresas que continúen realizando determinados negocios con Irán. Washington también amplió la posibilidad de imponer restricciones en sectores como los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo. Como parte de esta ofensiva, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a cerca de 60 entidades, personas y embarcaciones vinculadas, según Washington, con redes iraníes relacionadas con el petróleo, la tecnología nuclear y de misiles, las operaciones cibernéticas y la elusión de sanciones. Entre los señalados figuran empresas e individuos con presencia en China y Hong Kong.

La posible ampliación de estas medidas sitúa a China, el principal comprador del crudo iraní, en el centro de la controversia. Estimaciones citadas por Financial Times y Reuters indican que el mercado chino absorbe aproximadamente el 90 % de las exportaciones petroleras de Irán, gran parte a través de pequeñas refinerías privadas conocidas como “teteras” o teapots. Aunque las grandes refinerías estatales chinas han mostrado mayor cautela ante las restricciones estadounidenses, varias plantas privadas han seguido adquiriendo petróleo iraní. Washington ya ha sancionado en ocasiones anteriores a refinerías y compañías chinas relacionadas con esas transacciones.

La tensión también pone de relieve la estrecha relación económica entre Beijing y Teherán. En marzo de 2021, ambos países firmaron un plan de cooperación integral de 25 años, cuya implementación comenzó formalmente en enero de 2022 y contempla colaboración en áreas como energía, infraestructura, tecnología, agricultura y salud. A diferencia de versiones que en su momento atribuyeron al acuerdo inversiones chinas por unos 400.000 millones de dólares, el Gobierno chino aseguró oficialmente que el documento no establecía contratos, cantidades ni objetivos financieros específicos, sino un marco general de cooperación a largo plazo.

La posibilidad de nuevas sanciones contra empresas o instituciones financieras chinas podría incrementar aún más las tensiones entre Washington y Beijing, en un momento en que ambas potencias intentan mantener abiertos sus canales diplomáticos y comerciales. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha advertido que las entidades que ayuden a Irán a evadir sanciones corren el riesgo de quedar excluidas del sistema financiero de Estados Unidos. El Tesoro señaló, además, que los países implicados en actividades identificadas por Washington recibirán plazos para ponerles fin y advirtió que actuará contra quienes no lo hagan.

China, por su parte, ha fortalecido en los últimos años sus mecanismos legales para responder a sanciones extranjeras y ha reiterado que defenderá los intereses de sus compañías ante cualquier medida que considere unilateral. La disputa se produce en medio de una creciente confrontación entre Estados Unidos e Irán y de las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el suministro mundial de energía. Para Beijing, una prolongación de la crisis representa un riesgo adicional debido a su alta dependencia de las importaciones de petróleo procedentes de Oriente Medio.

Mientras Washington incrementa la presión económica sobre Teherán, China busca evitar que las sanciones afecten directamente a sus principales empresas y al mismo tiempo mantiene su llamado a una solución negociada. Una escalada que alcance a grandes bancos o compañías chinas podría convertir la ofensiva estadounidense contra Irán en un nuevo foco de tensión entre las dos mayores economías del mundo.