Una organización no gubernamental israelí, Betselem, ha divulgado un informe detallado que describe un supuesto plan de Israel para desmantelar la existencia palestina. Este proyecto busca fragmentar, vulnerar y hacer dependiente a la población palestina, reorganizando el territorio para consolidar el control israelí y la presencia judía de forma permanente, especialmente en Cisjordania.
La organización no gubernamental israelí Betselem publicó el lunes un estudio exhaustivo, denominado 'El proyecto de eliminación', donde detalla la presunta estrategia de Israel para "minar los cimientos" de la vida palestina con el propósito de hacerla "cada vez más dispersa, frágil y supeditada". "El programa de erradicación impulsado por Israel en Cisjordania busca transformar la configuración espacial y las circunstancias de vida para que la hegemonía israelí y la presencia judía se consoliden de forma ininterrumpida, sistematizada y duradera", afirma la entidad.
La situación en Cisjordania
Betselem explica en su informe que las políticas de Israel para "debilitar la existencia palestina" han persistido desde 1967, pero se han intensificado a partir de finales de 2022, con la llegada al poder del Gobierno de Benjamín Netanyahu, apoyado, en parte, por la ultraderecha nacionalista. Desde ese momento, según Betselem, las actividades esenciales de la vida diaria están "bajo agresión israelí o son completamente denegadas" a los 3,5 millones de palestinos de Cisjordania, quienes se enfrentan a tres opciones: vivir bajo la jurisdicción israelí, abandonar el territorio o encarar una represión violenta si se resisten.
Cinco mecanismos para la "eliminación"
El informe, presentado el lunes en una conferencia de prensa en Jerusalén, describe cómo se ejecuta el "sistema israelí de erradicación" palestina mediante cinco apartados titulados: agresión e intimidación, restricciones de movimiento, ahogo económico, desintegración sociopolítica, y purificación étnica y anexión territorial. "Las cinco áreas operan simultáneamente y están interconectadas, potenciándose mutuamente (…) Forman parte de un entramado complejo, regido por una lógica e implementado mediante diversas prácticas por distintos actores israelíes", prosigue el documento, de 249 páginas.
Un capítulo aparte dedica Betselem a la Franja de Gaza, donde "la lógica de eliminación ha alcanzado su expresión más extrema": "La habituación a las masacres y la devastación brutal que Israel inflige en Gaza ha ampliado drásticamente lo que la población israelí considera violencia legítima contra los palestinos", añade. "Las transgresiones aquí descritas son financiadas, amparadas e integradas en la política estatal israelí y se llevan a cabo dentro de un sistema de amplia impunidad", declaró durante la presentación la directora de la ONG, Yuli Novak, quien instó a la comunidad internacional a actuar con hechos, no con meras declaraciones.
Derechos para israelíes; régimen militar para palestinos
'El proyecto de eliminación', basado en 2.000 testimonios de residentes de Cisjordania recogidos en los últimos tres años, enfatiza la "diferenciación institucional" entre los judíos que residen en asentamientos —sujetos a legislación civil y con plenos derechos políticos— y los palestinos —bajo un régimen militar— que habitan ese territorio. Para la ONG israelí, el plan está meticulosamente diseñado para lograr que "las tierras y los recursos pasen a control judío; se expandan los asentamientos, los puestos de avanzada y las explotaciones agrícolas", mientras los marcos jurídicos operan para otorgar a estos procesos garantías legales.
De hecho, según Betselem, desde 1967 Israel ha tomado posesión de más de 200.000 hectáreas —más de un tercio de Cisjordania— a través de una serie de estrategias legales, urbanísticas y administrativas, como las declaraciones de tierras estatales, zonas militares restringidas, reservas naturales o la fundación de asentamientos.
Violencia como "mecanismo central de control"
La ONG también subraya en su estudio que la violencia en Cisjordania actúa como un "mecanismo fundamental de control, desplazamiento y desmantelamiento", ya que "limita el margen de acción de los palestinos". Betselem ha documentado también numerosos casos de colonos ejerciendo funciones militares, diluyendo la distinción entre civiles armados y soldados con tasas muy elevadas de impunidad. De hecho, entre 2016 y 2024, se presentaron ante el sistema de justicia militar 2.427 reclamaciones relacionadas con daños causados por soldados a palestinos y a sus propiedades, pero solo en el 22,7 % de los casos se iniciaron investigaciones y únicamente en el 0,9 % se formularon acusaciones formales.
Asimismo, entre el 7 de octubre de 2023 y el 30 de junio de 2026, fuerzas israelíes y colonos mataron a 1.087 palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este, incluyendo 242 niños y 21 mujeres, según el informe.
Asfixia económica
"Israel ha restringido el desarrollo económico palestino independiente desde 1967, dirigiendo la fuerza laboral palestina hacia el mercado de trabajo israelí, controlando los recursos y los pasos fronterizos, e impidiendo su evolución autónoma", destaca Betselem. Sin embargo, tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, Israel ha utilizado esta dependencia "de manera más agresiva", revocando 140.000 permisos de trabajo para palestinos en territorio israelí y disparando la tasa de desempleo en Cisjordania.