Un tribunal de apelación en Irán ha ratificado la condena de 74 latigazos y una prohibición de dos años para la cantante Parastoo Ahmadi. Esta sanción se debe a su aparición sin el hiyab islámico en un concierto difundido por internet. La decisión afecta también a otros implicados en la producción y difusión del evento, solidificando una sentencia que la artista considera inquebrantable.
Un tribunal de apelación en Irán ha confirmado la sentencia dictada contra la vocalista Parastoo Ahmadi. Ella deberá recibir 74 azotes y tendrá una restricción de dos años para participar en actividades audiovisuales y salir del país. Esto se debe a la publicación en línea de una presentación musical donde no usaba el velo islámico.
La propia Ahmadi comunicó, a través de una publicación en su perfil de Instagram, que la Sala 16 del Tribunal de Apelación de la provincia de Qom había ratificado la decisión relacionada con el denominado “caso del concierto del caravanserai”. Según la artista, el tribunal también mantuvo las penalizaciones impuestas a cuatro instrumentistas y otras cuatro personas conectadas con la creación y divulgación del evento.
La resolución de apelación desestimó las solicitudes presentadas por los acusados y ratificó sin modificaciones la determinación emitida en junio por la Sala 122 del Tribunal Penal de Qom. Ahmadi manifestó que la sentencia es definitiva y de cumplimiento obligatorio.
El incidente comenzó a finales de 2024, cuando la cantante distribuyó un concierto en línea en el que actuó sola sin cubrirse con el hiyab mandatorio y estuvo acompañada por músicos masculinos. En primera instancia, el tribunal consideró que la interpretación violaba las normativas éticas y religiosas en vigor y describió ciertos elementos del espectáculo como “obscenos”.
Las defensas argumentaron que se trataba de una obra con carácter artístico y que no existía una intención delictiva. Sin embargo, esos argumentos no fueron aceptados por el tribunal de apelación.
La condena se produce en el marco de las limitaciones que las autoridades iraníes mantienen sobre las actuaciones públicas de mujeres, especialmente en relación con el uso obligatorio del velo y las presentaciones musicales ante públicos específicos.