El informe PISA 2025 de la OCDE revela un estancamiento en matemáticas y ciencias, y un retroceso en lectura para los estudiantes de Estados Unidos, alcanzando cifras históricamente bajas. A pesar de esto, la OCDE ha instado a la cautela al interpretar los datos, señalando irregularidades en la recolección de la muestra que podrían introducir sesgos significativos en las conclusiones del estudio.
El reciente informe PISA 2025, divulgado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), indica que el desempeño de los estudiantes en Estados Unidos permanece sin mejoras en las áreas de matemáticas y ciencias, mientras que en lectura se observa una disminución. Estas cifras figuran entre las más reducidas desde que la nación empezó a formar parte de esta evaluación mundial en el año 2000. No obstante, la OCDE sugirió prudencia al evaluar los resultados, ya que Estados Unidos no cumplió con varios de los parámetros técnicos establecidos para la toma de la muestra. Entre las anomalías detectadas, se encuentran inconvenientes vinculados a la participación de instituciones educativas y a los índices de respuesta de los alumnos, lo cual podría generar imprecisiones en las conclusiones.
La evaluación abarcó a 4.625 estudiantes de 144 establecimientos educativos estadounidenses, quienes representaron aproximadamente a 3.58 millones de jóvenes de 15 años. En cuanto a lectura, el 74 % alcanzó al menos el nivel básico de aptitud, cifra superior al promedio de la OCDE, que se situó en 69 %. En matemáticas, el 65 % consiguió ese nivel, igualando el promedio de la organización, mientras que en ciencias lo logró el 78 %, en contraste con el 74 % de la OCDE. A pesar de estos datos, el rendimiento en los niveles más avanzados sigue siendo limitado. Solamente el 13 % de los estudiantes estadounidenses obtuvo puntuaciones elevadas en lectura y ciencias, mientras que en matemáticas la proporción fue de apenas el 8 %. Adicionalmente, desde 2015 se incrementó el porcentaje de alumnos con bajo rendimiento: seis puntos porcentuales en matemáticas y siete en lectura.
La OCDE también destacó que más del 40 % de los estudiantes participantes no recibió el cuestionario correspondiente, por lo que esa información no pudo ser integrada en los resultados nacionales. El organismo global advirtió que las deficiencias en la participación escolar y estudiantil podrían afectar la representatividad de los datos y, por consiguiente, la interpretación del desempeño educativo en Estados Unidos.
Esta situación ocurre en un contexto de disminución de la capacidad federal para compilar estadísticas educativas. De acuerdo con el informe mencionado, el Centro Nacional de Estadísticas Educativas (NCES) experimentó importantes recortes y la anulación de contratos por un valor cercano a los 900 millones de dólares, impactando la continuidad de estudios y mediciones educativas. Expertos han señalado que esta realidad dificulta determinar con exactitud las razones del estancamiento y diseñar políticas efectivas para revertir el deterioro.