Irán ha planteado una propuesta para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz en solo dos días, siempre y cuando Estados Unidos acceda a sus demandas. Esta iniciativa forma parte de las negociaciones indirectas en curso, buscando desescalar las tensiones en la región de Oriente Medio y encontrar una solución a los conflictos actuales. Teherán ha comunicado sus exigencias a Washington, esperando una respuesta favorable para proceder con la reapertura de esta vital ruta marítima.
En el marco de las conversaciones indirectas para finalizar la guerra y disminuir las tensiones en Oriente Medio, Irán ha ofrecido permitir el paso por el estrecho de Ormuz en un plazo de dos días si Estados Unidos accede a sus condiciones. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, declaró este lunes que la habilitación de esta crucial vía marítima depende de la aceptación de Washington a las peticiones de Teherán. Esta nueva propuesta reduce el período de siete días que Irán había manifestado previamente a través de mediadores de Catar. Sin embargo, hasta el momento no se ha confirmado que Estados Unidos haya aceptado las exigencias iraníes.
Las principales demandas de Teherán incluyen el levantamiento del cerco estadounidense sobre sus puertos, la mitigación de las sanciones impuestas a sus exportaciones de petróleo y la liberación de los fondos iraníes retenidos en el extranjero. Irán también solicita un cese al fuego que abarque todos los frentes del conflicto regional y un pacto sobre las rutas de navegación por el estrecho, en coordinación con Omán. Baqai describió las condiciones de su país como razonables y aseguró que estas han sido comunicadas claramente a la parte estadounidense. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchi, también ha respaldado la propuesta como un camino para restaurar el tránsito marítimo y avanzar hacia una solución diplomática.
Las conversaciones entre Washington y Teherán continúan a través de intermediarios, siendo Catar uno de los principales canales de comunicación. En este contexto, el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, viajó a Doha para facilitar los contactos indirectos entre ambas partes. Aunque representantes iraníes se retiraron de Catar el domingo, las gestiones diplomáticas prosiguen, según la información disponible sobre el proceso de negociación. Ambas partes mantienen discrepancias respecto a las condiciones del acuerdo y el orden en que deberían implementarse las medidas.
El estrecho de Ormuz representa uno de los corredores marítimos más significativos para el traslado internacional de petróleo y gas natural licuado. Las restricciones impuestas a la navegación en esta ruta han generado inquietud por sus potenciales repercusiones en el suministro energético y los precios a nivel global. La reapertura permitiría restaurar el tránsito comercial, aunque su alcance dependerá de los términos que acuerden Irán y Estados Unidos. Por ahora, el desenlace de las negociaciones sigue supeditado a la respuesta de Washington y a la posibilidad de que ambas partes logren un consenso sobre el bloqueo, las sanciones y las condiciones de navegación.