El ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, ha resaltado las transformaciones del sector cultural durante los seis años de gobierno de Luis Abinader, destacando una mayor presencia territorial, el fortalecimiento de la formación artística y la protección del patrimonio. A pesar de los logros en medio de un contexto desafiante, Salcedo reconoce que aún persisten retos significativos, especialmente en infraestructura y financiamiento, para consolidar el desarrollo cultural del país.
Al conmemorarse seis años desde que Luis Abinader asumió la Presidencia, el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, afirma que el ámbito cultural ha experimentado una notable evolución, caracterizada por una expansión de su alcance geográfico, el robustecimiento de la educación artística, la salvaguarda del patrimonio y un creciente interés en las industrias culturales y creativas. En una conversación con N Digital, Salcedo rememoró que la administración inició en un escenario particularmente complejo, con la nación lidiando con la pandemia de COVID-19 y el sector cultural entre los más perjudicados por la interrupción de las actividades artísticas. Explicó que la prioridad inicial fue preservar las instituciones, apoyar a los artistas y reactivar gradualmente los espacios culturales.
A partir de esa recuperación, aseguró que la política cultural comenzó a abarcar áreas como el patrimonio, la identidad, la formación artística, el trabajo comunitario y la proyección global del talento dominicano. Para el funcionario, uno de los legados más importantes de este periodo es que la cultura ha ganado una posición más prominente en el diálogo sobre el progreso nacional. “La cultura ha cobrado mayor peso en la conversación sobre el desarrollo de la nación”, manifestó Salcedo, enfatizando que ya no debe concebirse únicamente como memoria, identidad y tradición, sino también como un sector ligado a la creatividad, la innovación, el empleo y la actividad económica.
En este marco, citó proyecciones del Banco Central que indican que el consumo de bienes y servicios culturales representa aproximadamente el 1.6 % del producto interno bruto (PIB), cifra que, a su parecer, demuestra el potencial aún existente para expandir la economía creativa dominicana. El ministro consideró que esta visión también altera la manera en que debe valorarse el talento nacional, no solo por su relevancia cultural, sino por su capacidad de generar oportunidades, crear valor y proyectar a la República Dominicana en los mercados internacionales.
Uno de los puntos clave que subrayó de la gestión es la descentralización de las políticas culturales. Salcedo argumentó que la cultura no puede concentrarse exclusivamente en Santo Domingo y que el propósito ha sido llevar formación, actividades y oportunidades a las comunidades donde residen los artistas y se manifiestan las diversas expresiones culturales del país. En este proceso, mencionó la expansión de la Red de Escuelas de Bellas Artes, los programas educativos dirigidos a niños y jóvenes, así como iniciativas como Calle Cultura, Tardes de Parque y los circuitos de conciertos regionales. También destacó la ejecución de actividades con un enfoque regional, entre ellas la Feria Regional del Libro y la Cultura del Cibao, que congregó a las 14 provincias de la región Norte, el Festival Cultural de la Región Enriquillo y los esfuerzos por replicar este modelo en la región Este. Para Salcedo, el objetivo es que las provincias dejen de ser meras receptoras de eventos organizados desde la capital y desarrollen una mayor autonomía para generar y mantener sus propias agendas culturales.
En el ámbito del patrimonio, el ministro resaltó intervenciones y labores relacionadas con lugares como La Isabela, las Cuevas del Pomier, los antiguos ingenios, la Ciudad Colonial y la red nacional de museos, además de iniciativas orientadas a salvaguardar tradiciones, saberes y manifestaciones culturales de las comunidades. La capacitación de nuevos talentos constituye otro de los aspectos que el funcionario considera entre los principales resultados de la gestión. En este sentido, citó el fortalecimiento de la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional y de agrupaciones infantiles y juveniles, además de programas de intercambio y formación como Berklee en Santo Domingo y la residencia con el Cleveland Institute of Music.
Salcedo también enfatizó el trabajo realizado con gestores, emprendedores y creadores en áreas que considera esenciales para la profesionalización del sector, incluyendo financiamiento, propiedad intelectual, marketing digital, producción, inteligencia artificial y nuevas tecnologías. “Que nuestro patrimonio esté mejor cuidado, que más jóvenes puedan formarse y que nuestros creadores tengan mejores condiciones para desarrollar su trabajo”, resumió el ministro al explicar los objetivos centrales de esta política. En cuanto al nexo entre cultura y economía, Salcedo señaló como uno de los avances más tangibles el acuerdo con PROMIPYME, mediante el cual se puso a disposición del sector cultural y creativo un fondo de RD$500 millones. Según sus declaraciones, más de 900 emprendimientos se han sumado a este proceso.
El funcionario sostuvo que la economía creativa abarca también sectores tradicionales como la artesanía y los oficios ligados al patrimonio cultural. En este renglón mencionó iniciativas como Sembrando Artesanía y la Mesa de las Tradiciones, además de acciones destinadas a promover el mecenazgo y capacitar a los creadores en comercialización y propiedad intelectual. También hizo hincapié en el crecimiento de los creadores digitales dominicanos, quienes, según explicó, están generando música, contenidos audiovisuales, diseño, animación y otras propuestas con capacidad para llegar a audiencias internacionales.
Sin embargo, al evaluar los desafíos que aún enfrenta el sector, Salcedo admitió que persisten importantes carencias, especialmente en infraestructura cultural, equipamiento y acceso en diversas provincias y comunidades. El ministro reconoció que no es suficiente construir o rehabilitar espacios, sino que también es necesario asegurar su mantenimiento, dotación y programación constante. Otro reto identificado es la necesidad de incrementar progresivamente la inversión pública en cultura. Salcedo valoró el apoyo recibido del presidente Abinader, pero sostuvo que la expansión de los programas culturales debe contar con recursos que permitan su sostenibilidad a largo plazo. A su juicio, el Estado tiene una responsabilidad que no puede ser totalmente reemplazada por el sector privado, aunque consideró necesario ampliar el mecenazgo, las alianzas empresariales y la cooperación internacional.
De cara a los próximos dos años, identificó tres prioridades: infraestructura, acceso y continuidad. El propósito, explicó, es fortalecer la red cultural del país, mantener los programas que han demostrado resultados y dejar capacidades institucionales que permitan dar sostenibilidad al trabajo realizado. Al resumir la contribución de la gestión de Abinader al sector, Salcedo señaló como primer logro la expansión territorial de la agenda cultural, con más actividades de formación, festivales, ferias, conciertos y programas comunitarios fuera de Santo Domingo. Como segundo punto mencionó la creación de nuevas oportunidades para los creadores a través de formación, financiamiento, emprendimiento, cooperación internacional, artesanía, oficios tradicionales y creación digital. Y como tercer elemento colocó el cambio en la conce concepción de la cultura desde el Estado, que, según afirmó, ahora integra con mayor fuerza conceptos como innovación, tecnología, empleo, economía creativa y proyección internacional, sin abandonar la protección del patrimonio y la identidad nacional. “Si miro estos seis años en conjunto, diría que hemos logrado ampliar la presencia de la cultura en el territorio, abrir nuevas oportunidades para nuestros creadores y darle un lugar más relevante dentro de la visión de desarrollo del país”, concluyó el ministro.